Buques transfieren crudo en el golfo de Omán, una operación que sostiene el abastecimiento, pero aumenta la exposición ante posibles ataques iraníes. Estados Unidos y productores de Medio Oriente recurrieron a travesías nocturnas escoltadas para mantener la salida de petróleo por el estrecho de Ormuz, en medio de los ataques iraníes y la prolongada guerra regional. La táctica consiste en que petroleros de Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos apagan sus transpondedores antes de cruzar el paso marítimo. Con apoyo de la Armada estadounidense, trasladan el crudo hasta el golfo de Omán, donde lo transfieren a embarcaciones que continuarán hacia mercados asiáticos. El petrolero Kiku protagonizó una de estas operaciones. Tras cargar crudo en Qatar, desapareció de los sistemas de seguimiento frente a Dubái y reapareció al otro lado del estrecho. Luego permaneció junto a otra nave durante varios días para completar el intercambio de carga. El Departamento de Energía estadounidense calcula que atraviesan Ormuz entre ocho y nueve millones de barriles diarios, el doble de lo estimado mediante datos convencionales. Durante las últimas dos semanas, cerca del 80 % del tráfico habría navegado con señales apagadas. La maniobra reduce el riesgo asumido por las navieras y sus aseguradoras, pero lo traslada a Washington, las empresas estatales productoras y las tripulaciones. Además, apagar los dispositivos no vuelve invisibles a los barcos ante radares, drones o imágenes satelitales. La estrategia ha contenido una escalada mayor de precios, aunque no resuelve la crisis. Las reservas disminuyen, las refinerías enfrentan limitaciones y el crudo se aproxima a los cien dólares por barril, mientras continúa la disputa con Irán.
Mundo







Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.