Los ataques lanzados por Estados Unidos contra 67 embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico no lograron reducir el flujo de cocaína hacia ese país, según una evaluación interna de la Administración de Control de Drogas (DEA), citada este lunes por The Washington Post.
De acuerdo con el diario estadounidense, el informe —que aún no ha sido publicado oficialmente— concluye que la campaña no modificó el suministro ni el precio de la cocaína, aunque sí obligó a las organizaciones criminales a ajustar sus métodos de transporte.
Cambios en las rutas de los traficantes
Entre los cambios detectados figura el menor uso de lanchas rápidas en aguas internacionales. En su lugar, los traficantes estarían empleando embarcaciones de mayor tamaño y rutas más cercanas a la costa, donde el riesgo de ser interceptados por fuerzas estadounidenses sería menor.
Asimismo, funcionarios del Pentágono informaron a legisladores, durante una sesión privada, que los ataques “no habían reducido la pureza de la droga”, según el rotativo.
La evaluación también señala que los grupos dedicados al narcotráfico han incrementado el uso de aeronaves que despegan desde pistas clandestinas ubicadas en la frontera entre Colombia y Venezuela. Desde allí vuelan hacia el este, atravesando Guyana y Surinam, con el objetivo de evadir los operativos de Estados Unidos.
“Cuando aprietas un globo por un lado, siempre se expande por el otro. Siempre encuentran los puntos débiles y los explotan”, declaró al periódico un funcionario de la DEA que habló bajo condición de anonimato.
Operación “Lanza del Sur”
La operación “Lanza del Sur” fue puesta en marcha por la administración del presidente Donald Trump en septiembre de 2025 como parte de una ofensiva regional contra el narcotráfico, inicialmente en el Caribe y luego en el Pacífico oriental.
Según The Washington Post, la estrategia también buscó aumentar la presión sobre el entonces mandatario venezolano Nicolás Maduro antes de su captura por fuerzas estadounidenses en Caracas y su posterior traslado a un centro de detención en Nueva York, ocurrido a inicios de enero.
Pese a las conclusiones de la evaluación de la DEA, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, sostuvo que la operación está cumpliendo sus objetivos y afirmó que la adaptación de las organizaciones criminales demuestra la presión ejercida por las autoridades estadounidenses.
Balance de las operaciones
Hasta el momento, Estados Unidos ha atacado 67 embarcaciones y las operaciones han dejado 221 fallecidos, de acuerdo con recuentos de medios internacionales.
Las acciones han sido cuestionadas por las Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos, que las han calificado de “ejecuciones extrajudiciales” y han advertido que entre las víctimas figuran pescadores y contrabandistas de combustible. La semana pasada, Human Rights Watch alertó a los países latinoamericanos sobre las “graves consecuencias” de colaborar en estas operaciones y reiteró que eliminar garantías no constituye una estrategia eficaz para combatir el crimen organizado.
Con información de EFE.










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