Los precios internacionales del petróleo volvieron a subir con fuerza luego de que Arabia Saudita mantuviera cerrado uno de sus principales oleoductos tras una serie de ataques con drones, aumentando la preocupación sobre el abastecimiento mundial de energía en medio de las crecientes tensiones en Medio Oriente.
El oleoducto Este-Oeste, conocido también como Petroline, conecta las zonas productoras del este saudita con terminales ubicados en el mar Rojo y tiene capacidad para transportar hasta siete millones de barriles diarios. La infraestructura permite a Arabia Saudita exportar petróleo evitando el estratégico estrecho de Ormuz.
El cierre preventivo fue ordenado después de ataques registrados el 10 de septiembre. Las autoridades sauditas señalaron que drones procedentes de territorio iraquí dañaron instalaciones del sistema y provocaron víctimas, mientras equipos especializados iniciaron trabajos para recuperar la operación.
La situación tuvo un impacto inmediato en los mercados. El petróleo Brent llegó a superar los 109 dólares por barril durante la jornada, mientras el crudo estadounidense alcanzó aproximadamente los 105 dólares antes de moderar sus ganancias.
El incidente incrementa la incertidumbre porque el Petroline se había convertido en una ruta estratégica para mantener las exportaciones sauditas ante las dificultades existentes en otras vías del Golfo.
Los mercados permanecen atentos al tiempo que demandarán las reparaciones y a una posible escalada militar. Una interrupción prolongada podría mantener elevados los precios del petróleo, encarecer los combustibles y generar nuevas presiones inflacionarias en distintas economías del mundo.









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