Las autoridades chilenas anunciaron este martes la incorporación del país a la coalición del Escudo de las Américas, una alianza de países con gobiernos conservadores cuyo objetivo principal es combatir los cárteles del narcotráfico y de la que ya forman parte más de una decena de países latinoamericanos.
El Ministerio de Exteriores chileno informó la decisión mediante un comunicado, en el que precisó que se trata de un "marco de coordinación voluntaria entre gobiernos americanos que permitirá combatir con mayor eficacia el crimen organizado transnacional, una realidad que permea comunidades chilenas hoy".
Beneficios operativos y coordinación fronteriza
Según la misma nota oficial, la incorporación se traducirá en "beneficios operacionales inmediatos" para el país, entre ellos el acceso a información contra el crimen organizado, nuevos sistemas de análisis de datos y una mejor coordinación interfronteriza con Argentina, Bolivia, Perú y otros países de la región.
Exteriores justificó la adhesión señalando que "el Tren de Aragua o los grupos delictivos mexicanos como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa son amenazas reales y complejas que requieren una coordinación regional". La cartera subrayó además que en este instrumento "cada Estado actúa de conformidad con sus respectivas obligaciones legales internacionales y nacionales".
Kast: no implica operaciones militares
El presidente chileno, José Antonio Kast, se pronunció posteriormente para precisar el alcance de la medida. Aclaró que la pertenencia a la iniciativa no implica obligaciones más allá de la "coordinación, información (y) seguimiento de bandas de crimen organizado".
"No estamos hablando de operaciones militares en contra de crimen organizado o de terrorismo", ha matizado el mandatario.
Kast aseguró que Chile antepondrá siempre su soberanía y su institucionalidad, y sostuvo que la alianza representa una "certeza de que todos vamos a tener normas similares" en el combate al narcotráfico y al crimen organizado, un problema "global" que "no solamente involucra a uno o dos países, sino que hay coincidencia de que es uno de los flagelos más grandes que tenemos hoy día".
Composición de la coalición
En la iniciativa participan Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago, y Estados Unidos. Con la adhesión de Chile, la coalición amplía su alcance en Sudamérica.










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