Un ataque contra instalaciones vinculadas al campo gasífero South Pars, en el sur de Irán, desató este miércoles un nuevo salto en la crisis regional y puso en alerta a los mercados energéticos. Medios estatales iraníes reportaron incendios en la Zona Económica Especial de Energía de Asaluyeh, mientras autoridades locales confirmaron el impacto sobre instalaciones del complejo y el despliegue de equipos de emergencia. Hasta el cierre de esta edición no había un balance oficial de víctimas ni una evaluación pública completa de los daños. South Pars, pieza clave para la economía iraní South Pars es la porción iraní del mayor yacimiento de gas del mundo, compartido con Qatar, y constituye una base crítica del abastecimiento interno de energía de Irán. De acuerdo con reportes internacionales, el complejo aporta cerca del 70% del gas doméstico iraní, por lo que cualquier afectación relevante compromete la generación eléctrica, la actividad industrial y el suministro a millones de hogares. Qatar, que explota de forma separada su parte del campo, condenó el ataque y advirtió sobre sus implicancias para la seguridad energética global. Amenazas cruzadas y temor a una guerra económica Tras el bombardeo, mandos iraníes amenazaron con represalias contra infraestructura de combustible, energía y gas en Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, bajo el argumento de que esos países habrían facilitado operaciones de Estados Unidos. Esa versión ha sido difundida por la televisión estatal iraní y por voceros militares del país. Sin embargo, Washington e Israel no habían emitido hasta ahora una confirmación pública conjunta asumiendo responsabilidad directa por el ataque, aunque diversos reportes periodísticos sostienen que la operación fue coordinada con apoyo estadounidense. Mercados bajo presión en pleno conflicto El episodio ocurre en medio de la guerra iniciada el 28 de febrero de 2026 entre Israel, Estados Unidos e Irán, un conflicto que ya había escalado con la muerte del líder supremo Ali Khamenei y posteriores ataques contra altos mandos iraníes. La ofensiva sobre South Pars amplió la preocupación por el impacto global en los suministros: el precio del crudo Brent superó los 108 dólares por barril y el mercado del gas también reaccionó al alza. Analistas citados por medios internacionales coinciden en que el paso de objetivos militares a infraestructura energética marca una fase de mayor riesgo para toda la región.