Millones de vehículos y ascensores en Europa podrían quedar desconectados de los servicios de emergencia si se concreta el apagón de las redes 2G y 3G, tecnologías consideradas obsoletas pero que aún sostienen sistemas críticos como la llamada automática al 112. La Unión Europea ha decidido retrasar este apagón ante la magnitud del problema, según un estudio encargado por la Comisión Europea y publicado en mayo de 2026.
El sistema eCall y los ascensores, los más afectados
Desde abril de 2018, la UE exige que los nuevos turismos y furgonetas incorporen el sistema eCall, que llama automáticamente al 112 ante un accidente grave y también puede activarse manualmente con un botón SOS. Sin embargo, este sistema fue diseñado sobre redes 2G y 3G, por lo que, aunque un coche sea reciente, su soporte podría quedar inoperativo.
Los ascensores también dependen de estas redes. Muchos incluyen comunicadores con módems 2G o 3G para que una persona atrapada pueda contactar con emergencias. El apagón obliga a comunidades y empresas de mantenimiento a reemplazar esos módems por otros compatibles con 4G, un cambio que no siempre es sencillo.
64 millones de vehículos expuestos
El estudio de la Comisión Europea revela que hay 64 millones de vehículos expuestos al apagón. Fabricantes como Seat, Volkswagen, Peugeot y Skoda ya han publicado comunicados oficiales para aclarar qué modelos y sistemas están afectados, aunque la información no siempre es clara para los consumidores.
Un módem 2G/3G no puede convertirse en uno 4G mediante una actualización de software. En muchos casos, la única alternativa es cambiar el hardware, un proceso costoso y complejo. La Comisión Europea no espera soluciones claras de los fabricantes hasta 2030, lo que complica la transición.
España y el objetivo de liberar frecuencias
En España, operadoras como Vodafone ya iniciaron el apagado progresivo de sus redes 3G, y Movistar también ha dado pasos hacia la retirada de esa cobertura. El objetivo común es liberar bandas de frecuencia para mejorar las redes 4G y 5G, pero el calendario varía según la operadora.
Más allá de coches y ascensores, el apagón afecta a alarmas, terminales de pago, sistemas de teleasistencia, máquinas industriales y dispositivos IoT que fueron diseñados para durar años. La decisión de retrasar el apagón busca mitigar el impacto, pero aún no está claro si se logrará actualizar todos los equipos a tiempo.
La paradoja del éxito de las redes antiguas
La situación refleja una paradoja: el éxito de estas redes llevó a integrarlas en múltiples dispositivos, y ahora su retirada exige una actualización masiva que podría retrasar la reasignación de frecuencias. El próximo paso será observar cómo los fabricantes y las autoridades coordinan las soluciones antes de 2030.










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