Algo huele mal en el mercado del aceite de oliva español. La denuncia de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha destapado un fenómeno que denominan 'aceite fantasma': el ingreso de aceite tunecino que distorsiona los precios y las estadísticas oficiales, golpeando con fuerza a los pequeños productores.
Según la COAG, el pasado 15 de junio un representante de la organización denunció que el 81% del aceite de oliva tunecino estaría entrando a España sin figurar en las estadísticas oficiales. La cifra, que ascendería a 65.500 toneladas, ha puesto en alerta a todo el sector oleícola.
El mecanismo del 'perfeccionamiento activo'
La organización señaló que la vía de entrada sería a través de Portugal. Sin embargo, los datos de la campaña 2024-2025 no respaldan esta hipótesis: Portugal produce entre 160.000 y 195.000 toneladas propias e importó apenas 3.406 toneladas de aceite tunecino. Esas 3.406 toneladas no explican las 131.877 que reexporta a España, según la COAG.
El verdadero problema, según los productores, radica en el régimen de perfeccionamiento activo, una figura del Código Aduanero de la Unión Europea que permite importar mercancía extracomunitaria sin aranceles ni IVA, siempre que se transforme y se reexporte. Los productores denuncian que buena parte del aceite que llega a España bajo este régimen termina vendiéndose en el mercado interno sin figurar en las estadísticas, etiquetado como comunitario.
Impacto en los precios y en los consumidores
El desplome de los precios en origen, de casi un 46%, es la señal más evidente de la distorsión. Aunque el consumidor final no percibe un cambio sustancial en el precio del producto, los pequeños productores sí resienten el golpe. La factura, advierten, no la pagan los grandes grupos oleícolas, sino los agricultores que dependen de un mercado estable.
El caso recuerda al fraude de la miel que afectó a Europa años atrás, donde la falta de trazabilidad permitió que productos adulterados o de origen dudoso llegaran al consumidor. Para la miel, se aprobó la Directiva (UE) 2024/1438, conocida como las 'Directivas del Desayuno', que exige indicar el origen en el etiquetado. Esta normativa entró en vigor en España el 14 de junio de 2026, pero no aplica al aceite de oliva.
La trazabilidad, el gran pendiente
El gran problema, según los productores, es la falta de trazabilidad real del aceite. No se trata de una incapacidad técnica, sino de una falta de interés por parte de las autoridades y los grandes actores del mercado. El mercado agrícola español, señalan, es un gigante con pies de barro, y la crisis del aceite fantasma es una muestra de su fragilidad.
Hasta el momento, la COAG no ha precisado qué medidas concretas exige a las autoridades españolas o europeas para frenar esta práctica, ni si existen investigaciones en curso. El sector espera que la denuncia impulse una revisión del régimen de perfeccionamiento activo y un mayor control aduanero para proteger a los pequeños productores.










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