Exjuez denuncia encubrimiento 25 años después de ser absuelto de terrorismo

El proceso de Galindo Cárdenas: Un final inaudito frente a la evidencia acumulada

En una sorprendente vuelta de acontecimientos, Luis Antonio Galindo Cárdenas, acusado de homicidio y previamente vinculado a actividades delictivas, ha sido absuelto de todos los cargos en medio de lo que él describe como una manipulación de pruebas y una persecución política que se remonta a más de dos décadas atrás.

Galindo Cárdenas, quien en el pasado se desempeñó como vocal de la Corte Superior de Justicia de Huánuco, se ha visto envuelto en un complejo entramado legal y político que, según documentos de la Corte Interamericana, estuvo marcado por acciones decretadas durante el gobierno del presidente Alberto Fujimori. Alega que fue secuestrado y sometido a torturas con el fin de vincularlo al grupo terrorista Sendero Luminoso, acusaciones que siempre ha negado vehementemente.

La Fiscalía de Huánuco, bajo la supervisión del doctor Bustamante, ha convocado para mañana a Luis Alberto Huerta Guerrero, Procurador Supranacional encargado de la defensa del Estado ante tribunales internacionales, quien ha sido señalado por Galindo Cárdenas de utilizar pruebas falsificadas para incriminarlo. El Procurador Huerta es esperado para testificar sobre estos alegatos, mientras que la fiscal de terrorismo y derechos humanos de Huánuco, Neyda Aguilar Solórzano, también deberá presentar su declaración.

En una declaración exclusiva, Galindo Cárdenas nos comparte que «nunca ocurrió eso», refiriéndose a las supuestas confesiones que lo vincularían con Sendero Luminoso y afirma tener evidencia concreta de las falsificaciones en las actas. Presenta documentos que, según su testimonio, demostrarían la manipulación de su caso y la ilegitimidad de las acusaciones en su contra.

Además, brindó un resumen de la sentencia de la Corte Interamericana que condenó al Estado Peruano por violaciones a los derechos humanos en su agravio. Galindo Cárdenas destaca que, tras un prolongado proceso en instancias internacionales, encontró justicia fuera del país, y no dentro de las fronteras peruanas.

El exmagistrado enfatizó que su renuncia al cargo fue un acto de protesta contra el intento de utilizar su posición para desacreditar al Poder Judicial. Según él, este movimiento formó parte de una estrategia mayor para socavar la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.