Con motivo de los 30 años de vida institucional de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), el Estado peruano realizó el foro "El problema mundial de las drogas y la respuesta del Perú durante los últimos 30 años" en el Teatro Auditorio Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú. La jornada reunió a representantes del Ejecutivo, la cooperación internacional y productores de desarrollo alternativo para marcar una posición firme frente al narcotráfico.
El presidente del Consejo de Ministros, Luis Arroyo Sánchez, afirmó que la realización del foro es una señal política clara. "El Perú no retrocede en la lucha contra el problema mundial de las drogas", sostuvo. Por su parte, el presidente ejecutivo de Devida, Hugo Begazo, remarcó que el país cuenta con una política basada en desarrollo alternativo, interdicción, prevención y rehabilitación, pero advirtió que el narcotráfico sigue transformándose y exige decisiones más eficientes con presencia estatal en los territorios.
"No hay espacio para la complacencia. Siempre hay que hacer un esfuerzo adicional para servir mejor al país. Hemos dado pasos importantes, con dedicación y compromiso, pero aún queda mucho por hacer. Porque debemos trabajar por algo más grande que nosotros mismos: el Perú", añadió Begazo.
El foro también presentó los avances de la Política Nacional Contra las Drogas. En 2025, Devida benefició a 66.540 familias mediante intervenciones de desarrollo alternativo y registró 70.071 hectáreas con cultivos lícitos, principalmente café, cacao, frutales y sistemas agroforestales. En prevención del consumo, se alcanzó a 249.300 personas, mientras que el servicio Habla Franco brindó 76.714 atenciones solo en 2025 y acumuló 506.998 desde su creación. Además, el Perú redujo por segundo año consecutivo la superficie de cultivos de hoja de coca, al pasar de 92.784 hectáreas en 2024 a 89.755 en 2025.
Loreto: economías ilegales articuladas
Luisa Sterponi, coordinadora de SIMCI Perú de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), advirtió que en Loreto el narcotráfico ya no opera como un fenómeno aislado, sino como un eje que se articula con otras economías ilícitas, como la minería y la tala ilegal. Un estudio presentado reveló que entre 2020 y 2024, Loreto concentró el 50 % de las nuevas áreas de producción de coca reportadas por Devida y se ubicó como la quinta región con mayor aumento relativo de este cultivo.
Parte de los recursos generados por el tráfico de drogas se reinvierte en minería y tala ilegal, lo que alimenta un ciclo económico criminal que comparte rutas, insumos, maquinaria, transporte y control territorial. Frente a este escenario, las autoridades sostuvieron que el trabajo articulado del Estado resulta clave para cortar estas conexiones, intervenir con mayor precisión y proteger a las familias vulnerables expuestas a la dependencia económica, la violencia y el avance de las economías ilícitas.









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