El Tour de Francia cierra su primera semana en el horno del Macizo Central. La novena etapa, prevista para este domingo 12 de julio entre Malemort y Ussel, se disputa bajo alerta roja por calor extremo en el departamento de Corrèze. La organización y la prefectura recortaron 30 kilómetros del recorrido para proteger a ciclistas, equipos, personal de carrera y aficionados.
La jornada tendrá finalmente 155,5 kilómetros, frente a los 185,5 anunciados inicialmente. Météo-France activó el máximo nivel de vigilancia ante un episodio que podría llevar los termómetros hasta los 40 grados. El Tour reaccionó con un cambio de trazado inédito en su historia centenaria: ya se habían acortado etapas en otras ocasiones, pero nunca por las altas temperaturas.
Adaptación obligada por el calor
Christian Prudhomme defendió la medida y aseguró que la modificación del recorrido "no cambiará en nada el aspecto deportivo". El director del Tour ya había advertido antes de la salida de esta 113ª edición, el pasado 4 de julio en Barcelona, de que la carrera estaba obligada a "adaptarse" ante la repetición de olas de calor que amenazan el desarrollo de la prueba.
La salida se mantiene a las 13:45 horas. El pelotón completará primero el recorrido neutralizado por las calles de Brive-la-Gaillarde y después abandonará el itinerario original para tomar la carretera D921. La carrera volverá a enlazar con el trazado previsto a la altura de Lanteuil, cuando resten 147,8 kilómetros para alcanzar la meta de Ussel. El horario inicial situaba la llegada a las 17:58 horas; la modificación permitirá que los corredores terminen alrededor de las 17:30.
El calor condicionará una etapa que ya estaba marcada por la dureza del terreno. El recorrido acumula 3.300 metros de desnivel positivo, apenas ofrece zonas llanas y discurre por carreteras estrechas, con una sucesión constante de subidas y bajadas entre las montañas de Corrèze. Un escenario poco propicio para una llegada masiva y que, sobre el papel, tampoco invita a una batalla abierta entre los principales favoritos de la general.
Puertos y desgaste acumulado
Los cuatro puertos puntuables aparecen en la segunda mitad de la jornada. La Cota de Naves, de tercera categoría, se corona a 108,5 kilómetros de meta. Después llegará el Suc au May, de segunda, a 80,5 kilómetros de Ussel. La Cota de la Croix du Pey, también de tercera, quedará a 56,1 kilómetros, mientras que el Mont Bessou, de cuarta, será la última dificultad del día, con su cima situada a 24,5 kilómetros de la llegada.
La decisión llega después de una semana en la que el pelotón ha convivido a diario con temperaturas superiores a los 35 grados. Tim Merlier, vencedor este sábado en Bergerac por segundo día consecutivo, describió el desgaste: "Hace una semana que corremos todos los días con temperaturas que superan a veces los 35 grados, es un combate diario para poder refrescarse, con hielo y agua. Nunca antes había vivido algo así". El belga aplaudió el recorte de una jornada en la que los equipos de los velocistas tendrán complicado controlar una fuga por el terreno y por el castigo acumulado.
Las autoridades francesas explicaron que la adaptación responde exclusivamente a las condiciones meteorológicas excepcionales. También recordaron la necesidad de mantenerse bien hidratado, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor calor y prestar especial atención a las personas más vulnerables. Entre bidones, bolsas de hielo y maillots abiertos, el pelotón volverá a cruzar unas carreteras de Corrèze que este domingo estarán bajo vigilancia roja.









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