Faltan muchas actas y sería una irresponsabilidad dar por cerrada una elección con apenas el 8 % del conteo oficial. Pero hay mensajes que se leen antes del cien por ciento. A las 21:52 del domingo, la ONPE ubicaba a Enrique Pulgar Lucas en el tercer lugar de la carrera por el Gobierno Regional, con 12,3 %. Una hora antes, la boca de urna de Datum lo ponía segundo. Ninguna de las dos cifras se parece a lo que se prometió durante meses: que Huánuco le daría continuidad a una gestión a través del hermano del gobernador.
Conviene mirar Amarilis. Ahí votó Antonio Pulgar, ahí postula su hijo a la alcaldía, ahí la familia tiene su casa política. Con casi la mitad de las actas de consejeros contadas en ese distrito, Perú Primero también aparecía tercero. Cuando el voto de casa no acompaña, el problema no está en la propaganda ni en los personeros. Está en la confianza.
En Diario Ahora sostenemos algo simple: el poder público no se hereda ni se reparte en la sobremesa familiar. Una carretera pagada con la plata de todos no es una deuda que el vecino tenga que saldar con su voto. Por eso incomodó escuchar al gobernador preguntar en una obra si la gente quería "continuidad, sí o no". Por eso incomoda también que el mismo día de la elección, con el ánfora a unos pasos, pidiera no tirar "a la borda" lo avanzado. Lo que asoma en el conteo es que el huanuqueño sabe distinguir entre una obra y un apellido.
Para los Pulgar, este resultado debería ser una lección antes que un motivo de sospecha. A la gestión regional le quedan menos de tres meses, hasta el 31 de diciembre. Ese tiempo alcanza para cerrar obras, ordenar las cuentas y entregar el gobierno con las puertas abiertas. No alcanza, ni debería usarse, para buscar culpables.
Tampoco hay espacio para el triunfalismo del otro lado. Rosalí Leandro encabeza el conteo con 28 %, por debajo del 30 % que la ley exige para ganar en primera vuelta. Si la tendencia se mantiene, algo más de uno de cada cuatro electores lo eligió. Los otros tres buscaron otra cosa. Eso no es un cheque en blanco; es un encargo para escuchar. Y quien llegue a una eventual segunda vuelta tendrá que responder sin rodeos por su hoja de vida, porque este domingo el elector demostró que lee.
La misma noche hubo quien habló de personeros presionados para anular actas. Nadie debería tomarlo a la ligera, pero tampoco darlo por cierto sin pruebas. Lo que toca es que el Jurado Electoral Especial resuelva cada acta observada a la vista de todos, y que los partidos dejen de gritar fraude o victoria antes de tiempo. Respetar el conteo es respetar a los miles de miembros de mesa que se quedaron hasta tarde contando voto por voto.
Huánuco habló con calma y con firmeza. Ahora corresponde que los números terminen de hablar, sin atajos ni trampas. Diario Ahora estará mirando cada acta, como lo ha hecho en más de treinta años de oficio.










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