Huánuco no necesita otro informe que le diga que está en peligro. Ya lo sabe. Lo saben las familias que cada temporada de lluvias miran el río, la quebrada o la ladera con la misma preocupación. Lo saben quienes viven donde una carretera puede quedar cortada en cuestión de horas. Y, sobre todo, lo saben las propias instituciones del Estado, que llevan años acumulando mapas, fichas, diagnósticos y puntos críticos.
Por eso resulta difícil aceptar que una región con 146 144 personas en riesgo muy alto por huaicos, deslizamientos y derrumbes haya quedado fuera de un decreto de urgencia destinado precisamente a limpiar cauces y reducir peligros.
No estamos hablando de una amenaza remota. Huánuco ocupa el segundo lugar del país en población expuesta a riesgo muy alto, según el escenario revisado por el Cenepred. La ANA tiene identificados 169 puntos críticos de inundación. El Ingemmet registra 68 zonas críticas por movimientos en masa. Es decir, el problema está localizado, medido y documentado.
Entonces, ¿qué más falta?
En San Francisco, Ambo, dos sectores considerados de peligro muy alto concentran a 650 personas y 150 viviendas. La propuesta para intervenir ambos puntos supera el millón de soles. No es una cifra descomunal frente al costo que puede significar reconstruir viviendas, rehabilitar carreteras o atender una emergencia después de que el daño ya ocurrió.
Ese es el problema de fondo: seguimos gastando demasiada energía explicando el riesgo y demasiado poco evitándolo.
Cada año la historia parece repetirse. Primero vienen las advertencias. Luego las lluvias. Después aparecen las carreteras bloqueadas, viviendas afectadas, cultivos perdidos y comunidades incomunicadas. Entonces llegan las declaraciones de emergencia, la maquinaria, las inspecciones y las promesas. Cuando baja el agua, también baja la urgencia.
No debería funcionar así.
La prevención no puede depender de que una región consiga entrar o no en determinado decreto. Tampoco puede convertirse en una competencia de expedientes entre territorios que esperan ser atendidos antes de que empiece la temporada más difícil.
Y hay algo que tampoco puede pasar inadvertido: Huánuco figura entre los departamentos donde el propio Indeci propuso declarar emergencia por las lluvias vinculadas al fenómeno de El Niño. Al mismo tiempo, estudios recientes colocan a la región en prioridad alta o muy alta frente a riesgos que podrían aislar poblaciones rurales y afectar el abastecimiento.
Las señales están sobre la mesa.
Desde Diario Ahora creemos que el Gobierno Nacional debe explicar por qué Huánuco quedó fuera de las intervenciones urgentes de limpieza de cauces. Pero también corresponde a las autoridades regionales y locales demostrar qué están haciendo con los puntos críticos que ya conocen.
No alcanza con enviar documentos y esperar presupuesto. Hay que insistir, gestionar, priorizar y mostrarle a la población qué sectores serán intervenidos antes de las lluvias.
Porque cuando el peligro ya está identificado y, aun así, no se actúa, la emergencia deja de ser únicamente un fenómeno natural. También se convierte en una consecuencia de la demora.










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