Lo más grave del nuevo hospital de EsSalud en Huánuco ya no es solamente cuánto demorará su construcción. Lo verdaderamente preocupante es la cadena de anuncios, fechas y afirmaciones que durante años distintas autoridades han presentado a la población como avances concretos y que, con el tiempo, han terminado chocando contra la realidad. Desde el Gobierno Regional hasta funcionarios vinculados a EsSalud han defendido versiones optimistas del proyecto e incluso han pretendido desacreditar los cuestionamientos publicados por Diario Ahora. Los documentos y el estado actual del proyecto, sin embargo, han terminado diciendo más que cualquier discurso.
Y eso merece llamarse por su nombre: no se puede seguir confundiendo información pública con propaganda.
Durante años se habló de primeras piedras, próximos inicios y cronogramas que hacían imaginar que el hospital estaba prácticamente encaminado. Hoy conocemos una realidad bastante distinta. Al 30 de julio, EsSalud situaba en 40% la elaboración de los requerimientos técnicos para contratar el diseño, construcción y equipamiento. La licitación todavía no había sido convocada y la ejecución física no había comenzado.
Hay además S/825 mil programados para elaborar el expediente técnico, mientras el cronograma proyectaba iniciar el proceso logístico en septiembre de 2026 y adjudicar el contrato en diciembre. Son pasos importantes, por supuesto, pero ninguno equivale a tener una obra iniciada. Una fecha proyectada no es un contrato. Una intención administrativa no es una excavadora trabajando.
A eso se suma un problema que durante demasiado tiempo pareció relegado a segundo plano: agua y saneamiento. La fuente planteada para abastecer al futuro hospital enfrenta la oposición de la comunidad de Primavera y el Gobierno Regional evalúa otras alternativas, entre ellas pozos tubulares o una nueva fuente. Cualquiera de esas opciones demandará estudios y tiempo. El saneamiento, además, requiere un expediente distinto.
Entonces, ¿por qué tanta prisa por anunciar lo que todavía no estaba listo?
Diario Ahora ha sido incómodo porque ha hecho preguntas cuando otros preferían celebrar anuncios. Y cada vez que se intentó presentar nuestras advertencias como exageraciones, el avance real del proyecto terminó mostrando que existían razones para preguntar. No necesitamos alegrarnos de tener razón. Al contrario: resulta penoso comprobar que la población fue alimentada con expectativas que los propios procedimientos oficiales todavía no podían respaldar.
Cuando una autoridad anuncia reiteradamente plazos que luego no se cumplen, el problema deja de ser únicamente técnico. Se convierte en un problema de confianza.
Huánuco necesita ese hospital con urgencia. Precisamente por eso merece verdad, no ceremonias adelantadas ni calendarios utilizados para generar titulares. Merece saber qué está concluido, qué sigue pendiente y cuánto falta realmente.
Y la ciudadanía también tiene una responsabilidad. Debe preguntar, exigir documentos, contrastar versiones y no conformarse con fotografías o discursos. Porque una sociedad indiferente termina atrapada en la telaraña de las promesas.
El hospital algún día deberá construirse. La credibilidad perdida, en cambio, será mucho más difícil de levantar.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.