El ministro de Trabajo, Juan Sheput, llevó al Congreso una advertencia directa: “Ya hay un desplazamiento de empleo”. Ante la Comisión de Trabajo, el 23 de setiembre, sostuvo que hay empresas que incorporan inteligencia artificial y, en algunos casos, prescinden de abogados, contadores, administradores y psicólogos, según RPP.
El ministro agregó un dato que incomoda: cerca del 80 % de los puestos ya exige alguna competencia digital, y “tener un smartphone no significa tener competencias digitales”. Su sector creó una comisión para medir el impacto de la IA en el empleo, con un diagnóstico inicial de seis meses. Su mensaje oficial fue que la inteligencia artificial “debe transformar el empleo, no desplazar a los trabajadores”, recogió El Peruano.
Dos pisos del mismo edificio
Mientras en el piso de arriba se discute qué profesionales reemplazará la IA, en el de abajo la mayoría de pequeños negocios todavía no termina de ordenar su cuaderno. El 60 % de las pymes del país no ha completado su transformación digital, y solo entre el 15 % y el 25 % usa alguna herramienta de inteligencia artificial, según el Gremio de la Pequeña Empresa de la Cámara de Comercio de Lima, recogido por Gestión. Esas empresas invierten entre S/3000 y S/20 000 al año en software, equipos y capacitación.
El diagnóstico del gremio es preciso: vender por WhatsApp o redes sociales no significa haber digitalizado la gestión, los procesos ni las decisiones.
Por eso, para el dueño de un taller, un hostal o un estudio contable en Huánuco, la “inteligencia artificial” como etiqueta sirve de poco. Lo que sirve es una cuenta simple: qué tarea le quita más horas cada semana y cuánto le cuesta.










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