Por Arlindo Luciano Guillermo
No basta ser un profesional de alto desempeño académico o un tecnócrata competitivo. La otra cara de la moneda es el compromiso social y político, la coyuntura y personajes que conducen los destinos de una ciudad o región a corto y largo plazo. Hay tres tipos de jóvenes: el cronológico, el sicológico y emocional. El segundo es el más vital. La juventud es la primavera de la vida, florece inevitablemente, pero se marchita. Si la juventud es la reserva profesional, moral, relevo y renovación generacional, que reemplazará a los adultos y ancianos del presente, ¿cómo estudian y se educan los jóvenes en las universidades y centros de educación superior? ¿Quiénes son los mentores y líderes? ¿Qué lecturas orientan y fortalecen su formación tecnocrática y humanística? Las generaciones son contextuales, responden a entornos sociales, culturales y políticos. Leo el editorial de El Comercio del 28 de junio y mis ojos brillan. El título es esperanza y desafío: Sembrando democracia. ¿Se pueden sembrar democracia? Claro que sí, desde el vientre materno, en la familia, en la escuela, en la universidad, en el mercado laboral. Cuando era dirigente estudiantil de la Federación Universitaria, en 1988, en el paraninfo de la Unheval, un vicepresidente de la extinta ANR dijo dos preceptos vigentes: “La universidad es la máxima instancia de la educación superior del Perú y un modelo de ejercicio de democracia y libertad”. ¿Ha cambiado esto? Democracia es respeto al ciudadano y sus derechos civiles, meritocracia, tolerancia, confianza en las instituciones y vocación de servicio. ¿Eso se les enseña a los estudiantes universitarios? Gobernar sin oposición es una “dictadura democrática”. ¿Qué paradigmas tienen los jóvenes para imitar y tomar como referentes?
El Comercio reseña la vigésima novena versión de CADE Universitario, que se realizó el 26, 27 y 28 de junio, con la participación de más de 600 jóvenes, no mayores de 22 años, de diversas universidades del Perú, en la Base Naval del Callao, organizado por IPAE Acción Empresarial; enfatiza en “incentivar a las próximas generaciones a reflexionar sobre la importancia del modelo democrático”. Para un estudiante universitario, cuál es modelo democrático y económico en el Perú: ¿lo que dice la Constitución de 1993: “economía social de mercado”? o ¿lo que se ve en la práctica diaria: mercantilismo voraz, depredador, despiadado? En el Perú, el mercado es libre, gobierna la oferta y la demanda; la inversión privada es fundamental. El lema de CADE Universitario es inclusivo y un anhelo: “Democracia somos todos”. La democracia no es mirar ni espectar, sino participar, “comprarse pleitos” por la democracia y la institucionalidad. Dice el editorial: “…la conferencia se ha centrado (…) en destacar la importancia del modelo democrático con el objetivo de incentivar la participación de los jóvenes y de las nuevas generaciones en el debate público nacional”. Eso es: debate, argumentación, propuestas, discusión tolerante, discrepancia y consenso. Sin jóvenes pensantes estamos condenados a la parálisis intelectual. ¿Les interesa lo que ocurre en el Congreso, la “cultura de la impunidad”, la perversa intervención de las instituciones? Para los jóvenes debe estar claro y preciso que se aspira a “un país más justo e inclusivo, y aprendiendo además a escuchar con respeto las opiniones de quienes no piensan como uno”. Estos jóvenes escucharon privilegiadamente a Carolina Palacios (presidenta de Burson Cohn & Wolfe (BCW) Sudamérica), Martín Tanaka (sociólogo, politólogo, columnista de El Comercio, docente y director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP), Nelson Shack (contralor general de la república), Mariana Rodríguez (cofundadora de Capitalismo Consciente Perú). Estos jóvenes, al final de la jornada, hicieron “una propuesta de acción colectiva, un llamado de acción para proponer una mejora en la sociedad”. Esa sociedad es el Perú, con sus regiones, provincias, distritos, comunidades nativas, fronteras y miles de caseríos dispersos donde hay problemas múltiples por identificar y resolver. Voz Universitaria es una sección de El Comercio donde, precisamente, los jóvenes universitarios publican columnas de opinión, generan debate público.
CADE Universitario me embarga de fe, esperanza; los jóvenes son el motor académico, profesional e intelectual de la ciencia, la tecnología, la cultura y la política. Mi generación camina hacia los 60 años. ¿Quiénes van a gobernar Huánuco y el Perú los siguientes 10 años cuando esté retirado de la docencia y la escritura? Concluye el editorial: “Los jóvenes tienen mucho que aportar al debate nacional, aunque muchas veces –demasiadas, a decir verdad– sus voces han sido minimizadas o acalladas. Es cuestión de escucharlos, como también de escuchar a los escolares, a quienes desde hace años este diario también les da un espacio con su programa de corresponsales. Después de todo, el futuro no tan lejano del país –y, con él, de la democracia que nos sostiene a todos– depende de ellos (…) ¿Cuándo un CADE Universitario Regional? ¿Cuál es la voz y postura de los estudiantes universitarios de Huánuco? La universidad es el escenario del debate público y del conocimiento científico y cultural; también hay pugnas por el poder.
El debate político e ideológico, el ejercicio del pensamiento crítico, el compromiso social y el deseo de contribuir con el bienestar de la sociedad están proscritos o en la nevera. ¿Cuántos jóvenes universitarios publican columnas de opinión o artículos científicos en revistas indexadas? La urgencia de convertirse en un tecnócrata asalariado es incuestionable; los mantiene ensimismados y secuestrados. No les interesa qué hace o decide el gobierno, si la ley es para todos o tiene “nombre propio”. Los jóvenes universitarios deben entender que no basta ser un profesional eficiente y competitivo, sino también abrir ojos a las circunstancias y a la historia. La justicia social, la decencia, la solidaridad, la política y la responsabilidad ética también son relevantes. Huánuco tiene tres universidades licenciadas con fecha de vencimiento. No ejercer el derecho a la discrepancia, la pluralidad y el acceso a las mismas oportunidades es grave para la democracia y la institucionalidad. La universidad tiene que crear condiciones para el debate político. Un conocimiento científico, como el que se produce en serie en la universidad, que no resuelve problemas es inútil; un profesional tecnócrata que no asume responsabilidades sociales vive en una torre de marfil, plagiado por la rutina y el egoísmo. Albert Camus, en El mito de Sísifo, dice: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía”. Dejo constancia por escrito mi posición sobre la tarea de los jóvenes y qué hacer para incorporarlos al debate público. No me acojo al derecho al silencio; eso sería complicidad y hacerle juego a la indiferencia y la alienación. Solo cumplo mi labor docente y pedagógica a tiempo.










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