Madrid volvió a organizar un Gran Premio de Fórmula 1 45 años después de que Gilles Villeneuve cruzara la meta del circuito del Jarama en una carrera en la que los cinco primeros clasificados lo hicieron en un intervalo de un segundo. La cita se disputó en el Madring, un trazado urbano levantado en un PAU, y dejó un dato llamativo: solo cuatro adelantamientos en toda la carrera, según el recuento difundido en redes sociales.
El circuito quedó limitado por las particularidades del escenario. La mitad del trazado es una concatenación de rectas demasiado cortas y chicanes definidas por clavar un circuito de Fórmula 1 en un barrio residencial. En el espacio libre, el diseñador encadenó las típicas eses habituales en todo circuito de nueva construcción y la Monumental, la curva más icónica del trazado.
Un trazado que complica el espectáculo
La comparación con otros grandes premios es elocuente. En el pasado Gran Premio de Miami se contabilizaron 88 adelantamientos, mientras que en Mónaco, considerado año tras año uno de los grandes premios más aburridos, se registraron diez cambios de posición. El Madring se queda con cuatro.
Roberto Montijo, compañero de Motorpasión que pudo acudir a la cita, señaló que lo peor fue que hayan hecho un circuito en el que sea imposible adelantar incluso con estos coches de 2026. "Es algo que deben corregir urgentemente si no quieren convertirse en un meme", apuntó. Montijo añadió que no solo la Fórmula 1 fue aburrida, sino que también lo fueron la Fórmula 2 y la Fórmula 3, y que se vio ya desde el viernes que adelantar era imposible hasta para ellos. En su opinión, el trazado es mucho peor que Bakú y Miami en ese aspecto, y más bien un Singapur o incluso un Mónaco, aunque más rápido.
Durante todo el fin de semana, el trazado fue alabado por lo interesante de la propuesta a una vuelta, pero ya desde el principio se vio que sería muy complicado adelantar. Desde la organización no tardaron en confirmar que trabajarán para arreglarlo y que es una prioridad en sus reuniones con la FIA.
Críticas de los pilotos
Las críticas de los pilotos han sido constantes, dirigidas tanto al trazado como a un reglamento técnico que limita a los monoplazas. Gabriel Bortoleto dijo tras la carrera: "Estuve a punto de quedarme dormido", en declaraciones recogidas por Mundo Deportivo. Ese mismo medio también recogió las palabras de Carlos Sainz, quien aseguró que el mayor problema es que no hay un punto claro de adelantamiento.
Fernando Alonso tiene claro que, en carrera, el circuito no fue ningún reto: "Es triste que en un circuito tan bonito como Madring con La Monumental, el piloto no tenga influencia. Mi jefe de prensa podría rodar ahí", recogen en La Razón. Y Max Verstappen señaló sobre la curva más icónica que le hubiera gustado hacerla a fondo "pero luego la batería se habría acabado y habría perdido más tiempo en la recta siguiente. Así que tuve que levantar el pie para tener un mejor despliegue", recogen en Motorsport.com.
Luces y sombras en la organización
En cuanto a la organización del Gran Premio, el fin de semana en Madrid ha arrojado luces y sombras. Roberto Montijo explicó que la cita ha sido muy cómoda para el trabajador. Aprovechando las instalaciones de IFEMA, la sala de prensa contaba con un espacio enorme y era sencillo y cómodo moverse por los espacios acotados para trabajadores y espectadores VIP.
Sin embargo, también señaló que quedan evidentes fallos por solucionar: "Estuve una tarde en La Monumental y pasé por las gradas de arena que no habían acabado a tiempo y me pareció cutrísimo. Sinceramente, creo que a esa gente le deberían devolver el dinero porque no es de recibo. Llegaron muy justos al Gran Premio en ese tipo de detalles. Yo fui el jueves y cuando regresé el viernes me di cuenta de muchos detalles que habían terminado en esa noche, incluso dentro del paddock".
En las redes sociales se multiplicaron las fotografías y los vídeos en los que se destacaban espacios sin acabar, como la Pelouse. En circuitos permanentes, este es un espacio de entrada general sin asientos que aprovechan las colinas junto a los circuitos. Aquí, los espectadores pasaron el fin de semana sentados sobre pequeños escalones formados por una lámina de madera y tierra. Tampoco se cuidaron otros detalles como instalar un puente para moverse por el circuito justo delante de la vista de una de las gradas, tapando buena parte del paso de los monoplazas, o espacios muy poco cuidados para personas con movilidad reducida.
En el lado positivo, la conexión con la ciudad de Madrid funcionó bien y el acceso en transporte público facilitó que unos 350.000 aficionados acudieran al evento sin pasar los larguísimos atascos que sí son habituales en otros circuitos que llevan decenas de años construidos.
La organización ya ha confirmado que trabajará con la FIA para corregir el trazado de cara a futuras ediciones, aunque no se precisaron plazos ni cambios concretos.










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