La vuelta de formación del Gran Premio de Bahréin, disputado en el circuito de Sepang (Malasia), terminó con varios monoplazas detenidos y una bandera roja que paralizó el inicio de la carrera. El motivo fue un fallo de software en las nuevas unidades de potencia de 2026, que dejó a varios coches sin capacidad de restablecer la potencia tras circular a muy baja velocidad sobre el asfalto mojado. La prueba se reanudó 53 minutos después de lo previsto, luego de un retraso inicial de 40 minutos por la intensa tormenta tropical.
El problema apareció después de un retraso inicial provocado por una intensa tormenta tropical sobre el trazado malayo. Durante la vuelta de formación, varios motores se 'congelaron' y algunos pilotos, entre ellos Max Verstappen y Lewis Hamilton, que partían desde la primera fila, quedaron detenidos o casi detenidos. Verstappen logró finalmente acelerar y alcanzar la cola del pelotón, lo que obligó a la dirección de carrera a sacar la bandera roja.
La explicación técnica de la FIA
La FIA emitió un comunicado en el que atribuyó el incidente a una combinación de factores: baja velocidad del motor, condiciones de bajo agarre, ajustes de gestión de energía para pista mojada y la configuración de los sectores del circuito de Sepang. Según el organismo, esa suma provocó una pérdida inesperada de potencia en varios coches.
"En la vuelta de formación previa al GP de Bahrein en Malasia, una combinación sin precedentes de baja velocidad del motor, condiciones de bajo agarre, ajustes de gestión de energía para pista mojada y la configuración de los sectores del circuito de Sepang provocó una pérdida inesperada de potencia en varios coches."
Nikolas Tombazis, responsable de monoplazas de la FIA, explicó que la categoría no había disputado carreras con lluvia real durante la temporada y que esa falta de pruebas impidió detectar la combinación de circunstancias que activó el fallo. "No conseguimos probar el software tan a fondo como nos hubiera gustado, porque este año ha habido muy pocas sesiones en pista mojada", declaró Tombazis.
El directivo detalló que, en la vuelta de formación, algunos coches circulaban muy despacio, casi hasta detenerse, y se produjo una especie de efecto acordeón entre los monoplazas. Ese fallo impidió que se restableciera la potencia y que los coches volvieran a arrancar. "Creo que si hubiéramos tenido un poco más de tiempo de pruebas, probablemente habríamos conseguido detectarlo a tiempo", agregó.
La solución de emergencia y la reanudación
El departamento técnico de la FIA eliminó la restricción del límite de energía en los sectores afectados mediante una actualización de software distribuida a todos los competidores durante el retraso causado por las fuertes lluvias. Según Tombazis, la instalación de la actualización tomó unos 20 minutos y los equipos pudieron realizar los cambios necesarios en la unidad de potencia antes del inicio de la carrera.
"En cuanto se produjo el problema, nuestros chicos se dieron cuenta muy rápidamente de lo que estaba pasando y tuvieron que trabajar bajo una gran presión de tiempo para preparar una actualización del software, que se envió a los equipos, y estos tuvieron que instalarla en sus coches. Todo eso llevó unos 20 minutos. Puede que a los espectadores que esperaban la carrera y al resto del mundo les parecieran cinco horas, lo cual es comprensible, y lo sentimos mucho. Pero creo que fue una reacción bastante rápida, teniendo en cuenta el problema", concluyó Tombazis.
La carrera se reanudó sin mayores problemas y se completaron las 55 vueltas programadas. Fernando Alonso, que terminó octavo y volvió a la zona de puntos con su Aston Martin, bromeó: "Este año he tenido un 50 % de abandonos, pero nunca han parado la carrera por nuestra culpa".
Reacciones de los pilotos
Las quejas de los pilotos no se hicieron esperar. Checo Pérez calificó el episodio de "inaceptable", mientras Lando Norris lo describió como "simplemente horrible" y cuestionó los fallos electrónicos asociados con la nueva motorización. George Russell consideró que la jornada fue negativa para los espectadores: "Todo el día fue un poco desordenado, con la demora, después la bandera roja, luego vueltas interminables detrás del coche de seguridad y, de repente, vueltas adicionales para permitir que Checo adelantara. Hoy no pareció muy Fórmula 1".
Carlos Sainz, piloto de Williams, reclamó una revisión de las decisiones reglamentarias que condujeron al incidente. "La F1 necesita examinarse con dureza y ver cómo terminamos en esta situación", señaló, según recogió Infobae.
Antecedentes: el accidente de Bottas en Bakú
No es la primera vez que un fallo de software altera el desarrollo de una carrera esta temporada. En la cita anterior, en el circuito callejero de Bakú, Valtteri Bottas sufrió un accidente a falta de dos vueltas por un fallo del software que alteró la frenada de su Cadillac MAC-26. Según informó Motorsport, la unidad de control interpretó de forma errónea su posición en el circuito y activó antes de tiempo un sistema de recarga de energía que redujo su capacidad de detención en la curva 15.
El finlandés circulaba al final del pelotón, a 20 segundos de Sergio Pérez, sin necesidad competitiva de forzar el ritmo. El desvío de Bottas tras salirse de pista en la curva 1 añadió metros a su recorrido habitual y desorientó al sistema encargado de administrar la energía. El monoplaza cedió cerca de 60 km/h antes de la frenada, según el análisis publicado por Motorsport, que tituló: "El software le ganó al piloto".
La FIA informó que, junto con los equipos y los fabricantes de unidades de potencia, realizará una revisión completa del problema surgido en Sepang. El insumo no precisa la fecha de la próxima cita del calendario ni el estado de las correcciones implementadas.










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