La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) financiará la congelación de óvulos a las integrantes de la selección española que lo deseen, con el objetivo de que puedan ser madres tras sus mejores años de carrera. La medida, difundida esta semana, busca evitar que la maternidad frene el desarrollo deportivo de las jugadoras.
Sin embargo, la atleta Ana Peleteiro ha cuestionado públicamente la iniciativa. Para la deportista gallega, se trata de un parche que no soluciona el problema de fondo: en lugar de integrar la maternidad en el sistema deportivo, se empuja a las jugadoras a retrasarla en beneficio del fútbol.
Presión indirecta sobre las futbolistas
Peleteiro señala que, aunque la medida no obliga a las jugadoras a congelar sus óvulos, sí genera una presión indirecta. Según la atleta, quien opte por embarazarse durante su carrera tendría que enfrentar críticas por no haber recurrido a la alternativa que la RFEF facilita.
La deportista propone, en cambio, proteger los contratos durante el embarazo, garantizar la reincorporación, respetar los tiempos de gestación y postparto, y facilitar el cuidado de los hijos. En sus palabras, se trata de promover que ser madre no penalice profesionalmente a ninguna futbolista.
El conflicto entre fertilidad y rendimiento
La polémica medida de la RFEF parte de un hecho biológico: los mejores años de una futbolista a nivel de rendimiento suelen coincidir con sus años más fértiles. Si optan por tener hijos en ese período, muchas deben dejar de lado sus carreras profesionales y, en ocasiones, no logran reengancharse tras dar a luz.
Con la congelación de óvulos, las jugadoras podrían ser madres una vez superados esos años de mayor rendimiento, conservando la calidad ovocitaria de su juventud. Pero para Peleteiro, la solución no pasa por diferir la maternidad, sino por garantizar que esta no penalice profesionalmente a ninguna deportista.
El antecedente de #ocientíficaomadre
El debate trasciende el deporte. En 2018, cuatro investigadoras españolas lanzaron la campaña #ocientíficaomadre para visibilizar cómo la maternidad resta competitividad a las mujeres en el ámbito científico. En muchas instituciones, las bajas por embarazo, la maternidad o la lactancia se contaban como tiempos de cero productividad, lo que perjudicaba sus promociones.
Las científicas no pidieron que el CSIC les financiara la congelación de óvulos, sino poder tener hijos durante su carrera sin que ello afectara su ascenso o participación en proyectos. La campaña logró algunos avances, pero el problema persiste en numerosos sectores, donde las mujeres se ven obligadas a retrasar la maternidad para alcanzar sus logros profesionales.
La congelación de óvulos no es milagrosa
Desde el punto de vista médico, la congelación de óvulos no es una solución completa. Tener hijos entre los 35 y 40 años con óvulos congelados reduce parte del riesgo asociado a la edad, pero no lo elimina. Los embarazos en la mediana edad siguen presentando mayor probabilidad de diabetes gestacional o hipertensión, porque el cuerpo de la madre ha envejecido.
Además, la energía para criar a un hijo adolescente no es la misma a los 40 que a los 50. Para Peleteiro, si una futbolista decide por voluntad propia esperar a terminar su carrera, está en su derecho, pero sentirse presionada, aunque sea de forma indirecta, constituye un verdadero problema que la medida de la RFEF no resuelve.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.