Con una masiva concurrencia y más de un centenar de peleas pactadas, el Galpón Tapia celebró un nuevo aniversario con un evento gallístico que reunió a criadores y aficionados de distintas regiones del país en el Coliseo Pico Rico, ubicado en Cayhuayna. La jornada congregó delegaciones provenientes de Tarapoto, Tocache, Lima, Iquitos, Uchiza y otras ciudades, además de invitados anunciados como internacionales. El organizador, Asher Tapia, destacó la amplia acogida y calificó la fecha como un momento especial para su equipo y los participantes. Desde tempranas horas, los galpones comenzaron a registrar y pactar los combates, alcanzando entre 105 y 112 peleas programadas, según el reporte brindado por los jueces del evento. La actividad, centrada en combates de pico y espuela, se desarrolló bajo un esquema tradicional de pesaje, registro en cuaderno y acuerdos previos entre competidores. Los asistentes colmaron el recinto, generando un ambiente de alta expectativa antes del inicio oficial de la primera pelea. Uno de los aspectos resaltados por la organización fue la participación de múltiples galpones locales y visitantes. Entre ellos se mencionaron agrupaciones como Galpón Fierro, Santa Marta e Ival, además de criadores independientes que llegaron con sus ejemplares para competir. El evento incluyó premios para los tres primeros lugares, entre ellos un carnero, lo que incrementó el interés competitivo. Asimismo, se mantuvo la práctica tradicional de apuestas entre participantes, basada en la denominada "palabra de gallero", entendida como un compromiso verbal de cumplimiento económico entre las partes. Durante su discurso inaugural, Asher Tapia agradeció la presencia de los asistentes y reiteró su compromiso de corresponder las invitaciones en otros eventos a nivel nacional. También hizo un llamado a mantener el orden durante la jornada, advirtiendo que cualquier incidente sería motivo de retiro inmediato del recinto. La programación se extendió hasta la madrugada, con combates que, según lo previsto, continuarían hasta las cuatro o cinco de la mañana. El evento fue presentado por sus organizadores como parte de las tradiciones gallísticas de la región, destacando su arraigo cultural y la convocatoria lograda. No obstante, este tipo de actividades suele desarrollarse en un contexto de debate público. Las peleas de gallos generan posiciones encontradas en el país. Para un sector, representan una práctica tradicional con fuerte presencia histórica en diversas regiones; para otros, plantean cuestionamientos vinculados al bienestar animal y a la regulación de apuestas. Asimismo, eventos de gran concurrencia como este implican coordinación en materia de seguridad, permisos y control del orden público, especialmente cuando se prolongan hasta altas horas de la noche. El aniversario del Galpón Tapia evidenció la vigencia de la actividad gallística en Huánuco y su capacidad de convocatoria. Al mismo tiempo, reaviva el debate nacional sobre tradición, regulación y los límites normativos en espectáculos de este tipo.