Huánuco no puede seguir viviendo con miedo a que una nueva rotura deje a media ciudad sin agua. El reciente colapso del canal de conducción no es solo una emergencia técnica: es la prueba de una gestión pública que llega tarde, responde con parches y obliga a la población a cargar con las consecuencias.
Diario Ahora considera que el acceso al agua no puede depender de conexiones provisionales, cisternas de emergencia ni promesas de obras futuras. Cuando el 50 % de usuarios queda afectado y existen cinco puntos críticos con riesgo de nuevo colapso, la prioridad no es defender cargos, sino garantizar el servicio.
La salida o permanencia del gerente de Seda Huánuco debe evaluarse con criterios técnicos, no políticos. Pero también es claro que ninguna autoridad puede esconderse detrás de trámites, competencias cruzadas o proyectos de largo plazo mientras familias, colegios, negocios y hospitales enfrentan la amenaza de quedarse sin agua.
El argumento de que el canal no sería propiedad de Seda Huánuco no resuelve el problema. Si la empresa lo vigila, lo interviene y depende de él para abastecer a la ciudad, entonces también debe asumir una responsabilidad activa, transparente y urgente frente al riesgo.
Huánuco necesita un plan de contingencia real, con presupuesto definido, responsables identificados y plazos públicos. La obra definitiva de S/103 millones puede ser necesaria, pero no sirve como excusa para abandonar la emergencia actual.
La OTASS, el Gobierno Regional, la Municipalidad, la ANA, la Fiscalía, la Procuraduría y Seda Huánuco deben dejar de actuar como piezas sueltas. El ciudadano no distingue siglas cuando abre el caño y no sale agua. Lo que exige es solución, previsión y rendición de cuentas.
La Contraloría también debe intervenir para revisar cómo se administran los recursos de la EPS y por qué una infraestructura crítica llegó a este nivel de vulnerabilidad. No basta anunciar planes; hay que demostrar capacidad de gestión.
El agua no puede esperar a julio, ni a una licitación, ni a otro expediente. Huánuco merece una respuesta inmediata. Y si quienes hoy conducen el sistema no pueden garantizarla, corresponde dar paso a quienes sí estén en condiciones de hacerlo.










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