El regreso de LaLiga ha traído consigo una práctica que ya se ha convertido en una tradición en España: los bloqueos masivos de direcciones IP para combatir las retransmisiones ilegales de partidos a través de servicios IPTV. El sábado 15 de agosto, poco antes del primer partido de la tarde, comenzaron a activarse de nuevo y fueron creciendo hasta alcanzar un pico de unas 550 direcciones IP bloqueadas alrededor de la medianoche. Cloudflare volvió a ser una de las infraestructuras más afectadas.
Daños colaterales en servicios legítimos
Una IP no equivale a un sitio web. Servicios como Cloudflare funcionan como proxies compartidos: una misma dirección IP puede estar compartida simultáneamente por miles de dominios web sin relación entre sí. Al bloquear esa IP completa, desaparece también el acceso a todos los sitios que comparten infraestructura con él. Según OONI, bloquear una IP en Cloudflare o SquareSpace puede afectar a muchísimos dominios a la vez, mientras que en servicios de Amazon o Akamai el impacto suele ser más localizado.
Los daños colaterales vuelven a ser visibles. WikiDex, una enciclopedia sobre Pokémon, denunció problemas con sus imágenes; HomeLabs Clubs explicó que su web quedó inaccesible por compartir una IP afectada. En episodios anteriores se vieron afectados sistemas de pago como Redsys. Una vez más, pagan justos por pecadores, porque los bloqueos no distinguen entre quien comete el delito y quienes simplemente comparten dirección IP.
Un problema que escala
El estudio de OONI que analizó los bloqueos durante la primera mitad de 2026 dejó claro que los afectados son de todo tipo: sitios de derechos humanos, organizaciones anticorrupción, organismos internacionales y entidades humanitarias. Entre los dominios afectados estaban Amnistía Internacional, ACLU, UNICEF y ACNUR, todos ajenos a las retransmisiones deportivas.
Usar una orden judicial como la que emplea LaLiga para ejecutar estos bloqueos es como matar moscas a cañonazos. La cuestión no es si hay que perseguir esas retransmisiones ilegales, sino si bloquear IPs de forma masiva es una herramienta proporcionada cuando el daño acaba afectando a muchísimos servicios legítimos.
Una sentencia que expira
Esta temporada es especial porque es la última cubierta por la sentencia que permite estos bloqueos. La resolución judicial, la Sentencia 310/2024 del Juzgado de lo Mercantil nº 6 de Barcelona, de 18 de diciembre, abarca tres temporadas, desde la 2024/25 hasta la 2026/27. Cuando termine el curso, previsiblemente el 20 de junio de 2027, esa cobertura dejará de ser efectiva. LaLiga intentará alargar la autorización para la temporada 2027/28, pero el contexto ha cambiado mucho, especialmente tras la sentencia de la Unión Europea que considera a las VPNs herramientas técnicas legítimas.
Nuevo frente: notificaciones a clientes de Cloudflare
Más allá de los bloqueos, LaLiga ha abierto otro frente: enviar notificaciones legales a usuarios de Cloudflare que no guardan relación con las emisiones no autorizadas. Según reportó Xataka, LaLiga utiliza las normativas de ICANN para exigir a Cloudflare que notifique a todos los clientes que comparten una misma IP, sugiriéndoles que soliciten no compartirla con sitios que retransmitan fútbol sin permiso. De no ser así, el organismo podría emprender acciones legales.
Uno de los casos más difundidos fue el de 'El Blog de Lázaro', un sitio personal dedicado a GNU/Linux que recibió una de estas notificaciones, fechada el 25 de agosto. En el correo, LaLiga advertía que su web estaba alojada en la IP 104.21.16.1, desde la cual supuestamente se facilitó el acceso a partidos durante la primera jornada, y señalaba:
"De continuar constatando la anterior circunstancia, entenderemos que por su parte se desarrolla una omisión deliberada de sus obligaciones frente a la comisión de delitos".
LaLiga defendió estas comunicaciones, afirmando que "este tipo de comunicaciones ya se enviaban a los usuarios desde la temporada pasada, debido a la inacción de Cloudflare y a la falta de protección hacia sus propios usuarios". Además, aseguró que los bloqueos son "dinámicos y proporcionados, ya que estas medidas se aplican únicamente a aquellas direcciones IP en las que se detecta actividad de emisión pirata".
Cloudflare, por su parte, respondió a través de una portavoz, asegurando que "LaLiga utilizó indebidamente un sistema de denuncia de abusos exigido por ley para enviar correos electrónicos no solicitados, falsos y amenazantes a los propietarios de sitios web que utilizan los servicios de Cloudflare". La compañía afirmó que "actualmente estamos evaluando nuestras opciones para evitar que LaLiga siga abusando de los sistemas de Cloudflare".
Incógnitas de futuro
Cuando llegue 2027 habrá sobre la mesa tres años de críticas y quejas de usuarios, sitios web legítimos caídos y análisis independientes sobre los efectos colaterales de esos bloqueos. LaLiga podrá seguir defendiendo que necesita actuar rápidamente, pero hoy en día hay datos sólidos sobre quién paga realmente el precio: los servicios legítimos que comparten IP con los infractores.










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