Una perturbación oceánica que viaja miles de kilómetros bajo la superficie del Pacífico, invisible a simple vista, funciona como una de las señales más confiables para anticipar la llegada de El Niño. Se trata de las ondas Kelvin, formaciones que al alcanzar las costas de Sudamérica pueden desencadenar lluvias intensas, huaicos e inundaciones en Perú, según información de Andina Noticias, difundida por Infobae.
El fenómeno fue descubierto en 1879 por el físico y matemático británico William Thomson, conocido luego como Lord Kelvin por su aporte a la escala de temperatura que lleva su nombre. Las ondas que identificó son extremadamente largas y se propagan de oeste a este en los océanos, con especial incidencia en el Pacífico, donde concentran la capa superior del mar cálido y elevan el nivel del agua.
Vientos Alisios y el origen de la perturbación
Las ondas Kelvin que se originan durante la primavera boreal operan como precursoras de El Niño. Recorren cerca de 15 mil kilómetros en paralelo a la línea ecuatorial, desde Indonesia hasta el continente americano, en un trayecto que puede extenderse por semanas.
En condiciones normales, los vientos Alisios empujan el agua cálida hacia Indonesia y Australia, lo que mantiene un equilibrio térmico en el Pacífico. Cuando se produce El Niño, esos vientos se debilitan y parte de la masa de agua cálida comienza a desplazarse hacia Sudamérica en forma de ondas Kelvin, de acuerdo con el medio peruano.
Calor, nivel del mar y Efecto Coriolis
Estas ondas miden entre 5 y 10 centímetros de altura en la superficie oceánica, pero se extienden a lo largo de cientos de kilómetros de ancho. Avanzan de oeste a este a una velocidad de 2,5 metros por segundo y permanecen alineadas con la línea ecuatorial debido al Efecto Coriolis, el giro terrestre que impulsa las aguas del sur y del norte hacia el ecuador.
La masa de agua cálida que transportan ocupa un volumen mayor que las aguas frías, lo que explica por qué, además de calor, las ondas Kelvin pueden incrementar el nivel del mar. Al formarse a la altura de la línea ecuatorial, trasladan agua cálida desde el Pacífico occidental hasta el oriental, con destino final en la costa oeste de Sudamérica, donde se ubica Perú.
El impacto en el mar peruano y el riesgo en tierra
La presencia de estas ondas en el Pacífico provoca un calentamiento progresivo de sus aguas. Ese proceso incrementa la evaporación y desencadena mayores precipitaciones, además de un aumento extraordinario en la temperatura del aire y otros eventos climáticos extremos asociados. El fenómeno también puede intensificar la erosión del litoral, en particular cuando coincide con mareas especialmente altas.
En el mar peruano, las ondas Kelvin profundizan la termoclina, la capa donde la temperatura del agua cambia de forma abrupta con la profundidad. Esto genera calentamientos transitorios en el ecosistema marino vinculado al afloramiento costero, un proceso directamente relacionado con la aparición de El Niño.
El aumento de la temperatura del mar impulsa la evaporación de las aguas superficiales, lo que favorece la formación de nubes que precipitan principalmente sobre la costa. La frecuencia con la que estas ondas llegan al litoral peruano puede intensificar la ocurrencia de lluvias y, con ello, activar inundaciones, desbordes de ríos, quebradas activadas, huaicos y deslizamientos, según el reporte de Andina Noticias.
El calentamiento marino también repercute sobre especies hidrobiológicas propias del mar frío peruano, como la anchoveta, que desciende a mayores profundidades o se desplaza hacia el sur en busca de condiciones adecuadas para su reproducción. A esto se suma el aumento del nivel del mar, que intensifica la erosión en playas, balnearios y acantilados, además de afectar las labores pesqueras y el transporte marítimo en la región.
El estado de alerta y los pronósticos vigentes
La posible transición hacia El Niño se sustenta también en las proyecciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF). Las directrices de ese modelo, difundidas por el meteorólogo peruano Abraham Levy y el meteorólogo neozelandés Ben Noll, indican que “las nuevas directrices del modelo climático predicen agresivamente el desarrollo de un El Niño que calentará el planeta este año, con cambios en los patrones de viento del Pacífico que indican que una transición está en marcha”.
En su cuenta de X, Noll —también investigador— señaló: “Las nuevas directrices del modelo climático del ECMWF predicen agresivamente el desarrollo de un El Niño que calentará el planeta este año, con cambios en los patrones de viento del Pacífico que indican que una transición está en marcha. Si bien los posibles impactos varían según la región, El Niño desempeñaría un papel clave en la configuración de los patrones climáticos globales”.
El científico estadounidense Andy Hazelton, asociado del Cooperative Institute for Marine and Atmospheric Studies (CIMAS) de la Universidad de Miami, publicó en X: “Los modelos comienzan a indicar que otro pulso robusto de la MJO cruzará el Pacífico durante las próximas dos semanas. Como resultado, veremos una ráfaga de viento del oeste (WWB) sobre el Pacífico occidental y central, que podría extenderse hasta la línea de cambio de fecha. Con el calor en la capa superior del océano ya en aumento desde la última WWB y la onda Kelvin descendente (DKW), es probable que este evento ponga fin a La Niña y nos impulse hacia El Niño”.
En el caso de Perú, el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) mantiene vigente su último comunicado oficial, emitido el 19 de diciembre de 2025, y coloca su estado de alerta en “No activo” ante la posible llegada de un El Niño. Hasta la fecha no se han emitido nuevos reportes, pero ese documento sigue siendo referencia obligada para el monitoreo y la gestión de riesgos vinculados a este fenómeno en el ámbito nacional.
En tanto, el investigador científico del Instituto Geofísico del Perú (IGP) Kobi Mosquera señaló, en un artículo publicado en El Peruano, que el escenario más probable es la persistencia de El Niño costero hasta fines de año. “Para lo que resta del verano y el inicio del otoño, se espera el arribo de ondas de Kelvin cálidas, las cuales podrían extender la presencia de aguas anómalamente cálidas frente a la costa peruana hasta mayo o junio. Estas ondas ya se observan actualmente en el océano”, escribió.
Mosquera añadió que, como parte del posible desarrollo de un evento El Niño en el Pacífico central, podrían generarse nuevas ondas de Kelvin que alcanzarían la costa peruana y contribuirían a mantener las aguas cálidas hasta fines de 2026, al menos por ahora. No descartó que las condiciones regresen a la normalidad, una posibilidad que también considera el Grupo de Trabajo Científico-Técnico del Enfen, aunque con menor probabilidad.
Las zonas críticas identificadas en el país
Un reporte técnico del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), difundido en febrero pasado, advirtió que existen 185 zonas críticas con riesgo de deslizamientos, huaicos e inundaciones, lo que podría comprometer a más de un millón de personas si las precipitaciones alcanzan la magnitud estimada. El documento —Reporte N.° 037/2026— se elaboró tras evaluar el escenario climático informado por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) en el Aviso Meteorológico N.° 052, vigente del 18 al 19 de febrero.
De acuerdo con ese documento, las áreas vulnerables se distribuyen en nueve departamentos y podrían afectar directamente a 1 153 202 habitantes y 286 818 viviendas, además de infraestructura vial y servicios esenciales. Los departamentos con mayor número de puntos vulnerables son Lima (64), Lambayeque (33) y Piura (25). Les siguen La Libertad (20), Tumbes (15), Cajamarca (11), Arequipa (7), Áncash (6) e Ica (4).
Las denominadas “zonas críticas” corresponden a espacios donde ya se han identificado peligros geológicos como caída de rocas, derrumbes, deslizamientos, flujos de detritos (huaicos), erosión de laderas e inundaciones fluviales. En estos sectores existen elementos expuestos —como viviendas, carreteras, centros educativos o establecimientos de salud— que podrían sufrir daños ante un evento desencadenante, como precipitaciones intensas o movimientos sísmicos.
Los reportes técnicos del Ingemmet son remitidos al Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), así como a autoridades distritales, provinciales y regionales, con el fin de fortalecer la gestión del riesgo. La vigilancia de los modelos climáticos y de los comunicados oficiales resulta clave para anticipar los efectos de un fenómeno que, históricamente, ha causado grandes daños en Perú.










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