La anemia y la desnutrición infantil en el Perú alcanzan niveles críticos que exigen una respuesta estatal urgente. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el 2025 más del 34.9% de niños menores de cinco años presentan anemia y el 12.1% desnutrición crónica. Estas cifras evidencian la grave situación alimentaria que enfrentan los menores en el país.
El problema no se limita a la primera infancia. De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud del 2024, el 25.3% de adolescentes también padece anemia en distintos niveles. La mayor incidencia se concentra en las áreas rurales, donde la desnutrición es casi tres veces mayor que en la zona urbana, lo que refleja una persistente brecha en el acceso a servicios de salud y alimentación adecuada.
Impacto de la pandemia y cifras por regiones
La comparación de datos del INEI antes y después de la pandemia del COVID-19 revela un aumento de la anemia en niños de 6 a 35 meses, que pasó del 40% en 2020 al 43.1% en 2023. Aunque en 2025 la cifra se redujo en alrededor de 5 puntos porcentuales, la incidencia sigue siendo mayor en el área rural (43.2%) frente a la urbana (31.5%). La desnutrición crónica en menores de 6 a 59 meses se mantuvo en 12.1% al 2025.
Al 2024, según el INEI, Puno registra la tasa más alta de anemia infantil con 68.5% (7 de cada 10 niños), seguido de Loreto con 50.8% y Cusco con 47.9%. En desnutrición crónica, Huancavelica lidera con aproximadamente 24%, mientras que Cajamarca y Amazonas alcanzan 20.4% cada una.
Testimonios y brecha en la atención
Corresponsales escolares del colegio “Nuestra Señora de la Esperanza” (Ate, Lima) recopilaron testimonios que evidencian las dificultades. Inés Sánchez, de 45 años, relató que tuvo anemia a los 8 y 14 años, y que su madre, sin trabajo y con tres hijos, tuvo problemas para costear medicinas y alimentos. “Fui al médico en tres oportunidades a que me evaluara. Estaba muy delgada, bajé mucho de peso, tenía mucho cansancio”, declaró.
En contraste, una menor de 12 años recibió tratamiento en una clínica privada, donde destacó la atención amable y el seguimiento médico. La facilidad para conseguir alimentos en cualquier mercado marcó la diferencia en su recuperación, lo que subraya la desigualdad en el acceso según la situación económica.
Propuestas del nuevo gobierno
En el marco de las elecciones de 2026, los planes de gobierno de los candidatos a la presidencia incluyeron estrategias para combatir la anemia y la desnutrición. El vocero técnico de Fuerza Popular, José Recoba, propuso un “mapeo casa por casa y niño por niño” para lograr trazabilidad de los casos. Por su parte, Hernando Cevallos, de Juntos por el Perú, planteó fortalecer el Sistema Nacional de Salud.
La candidata ganadora, Keiko Fujimori, ganó la segunda vuelta y su plan contempla ampliar la cobertura de programas alimentarios como Cuna Más, Vaso de Leche y Comedores Populares, además de fortalecer Haku Wiñay y sumar beneficiarios en zonas de alta pobreza. Estas medidas buscan intervenir directamente sobre las condiciones alimentarias de la población vulnerable.
En los últimos tres años, la anemia aumentó 3.1% y la desnutrición se mantiene en 12.1%. Miles de menores siguen expuestos a enfermedades y a un riesgo de crisis económica familiar al enfrentar el tratamiento, lo que agrava el problema de fondo.










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