Una disputa sobre quién conduce formalmente la Municipalidad Provincial de Yarowilca salió a la luz este lunes 14 de septiembre durante la ceremonia por los 120 años de creación política de Chavinillo. La teniente alcaldesa, Santosa Acosta Tucto, denunció públicamente que el alcalde provincial llevaría cerca de 15 días ausente sin haber formalizado mediante acuerdo de concejo o resolución el encargo del despacho a su favor.
Acosta sostuvo que esa falta de formalización le impide presentarse legalmente como alcaldesa y ejercer las funciones que, según su posición, debería asumir durante la ausencia del titular. Su declaración no aludió a una vacancia o suspensión del alcalde, sino a un posible problema en la delegación temporal de funciones. También aseguró que una gerenta habría sido encargada de conducir actividades municipales.
“Yo legalmente no soy alcaldesa en esta provincia de Yarowilca”, manifestó ante los asistentes. Luego señaló que el alcalde “debería dejar un acuerdo de concejo y una resolución” para que el encargo tenga reconocimiento formal.
Afirma que los documentos no pasan por su despacho
La teniente alcaldesa elevó el tono al describir su situación dentro de la municipalidad. “Yo estoy pintada en la municipalidad; por el despacho no pasa ningún documento”, declaró. También afirmó que se realizarían reuniones sin su participación y cuestionó que las decisiones sean manejadas al margen de su oficina.
Acosta no identificó durante su intervención qué expedientes, contratos o actos administrativos habrían sido tramitados sin su conocimiento. Su cuestionamiento se concentró en la ausencia del documento de encargo, el funcionamiento del despacho y la intervención de la gerencia municipal durante los días en que el alcalde no habría estado presente.
La autoridad anunció que adoptará acciones legales por lo ocurrido. “Voy a tomar cartas en el asunto”, expresó, aunque no precisó qué recurso presentará, ante qué institución ni en qué fecha lo hará. En consecuencia, su anuncio permanece como una decisión declarada y no como un procedimiento ya iniciado.
El pronunciamiento convirtió una ceremonia conmemorativa en una denuncia sobre la conducción interna del gobierno provincial. La situación deberá aclararse mediante los acuerdos, resoluciones o actos administrativos que definan quién quedó encargado de la alcaldía, cuál es la condición actual del titular y qué atribuciones fueron conferidas a la gerencia municipal durante su ausencia.










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