La educación secundaria rural de Cayrán ingresó a un terreno poco explorado: convertir recursos agrícolas locales en proyectos de emprendimiento con apoyo universitario. La Universidad Nacional Hermilio Valdizán y la UGEL Huánuco iniciaron en la institución educativa Aplicación Rural UNHEVAL de Huancanyacu un convenio que busca acercar innovación, marketing y tecnología a escolares de secundaria.
El acto reunió al rector de la UNHEVAL, Guillermo Bocangel Weydert; al director de Educación, Kelvin Augusto Álvarez Matos; y al director de la UGEL Huánuco, Francisco Pérez Naupay. Según se informó durante la jornada, la primera intervención estuvo orientada al fortalecimiento de capacidades de aprendizaje en estudiantes de Educación Básica Regular.
Pérez Naupay sostuvo que el acuerdo adquiere relevancia porque permite que la universidad traslade conocimientos e investigaciones hacia la comunidad. El funcionario afirmó que, cuando las autoridades asumen compromisos concretos, es posible encaminar acciones para mejorar los aprendizajes de los jóvenes.
La universidad entra al aula rural
Yulissa Reyes González, responsable del proyecto, inauguró el Programa de Emprendimiento y explicó que la propuesta nació por iniciativa del vicerrector de Investigación, Víctor Cuadros. La intervención estará dirigida a estudiantes de secundaria y contará con acompañamiento de jóvenes de la carrera de Ingeniería de Sistemas.
El programa tendrá cuatro etapas. La primera comprende sensibilización y diagnóstico; la segunda incluye 12 talleres sobre emprendimiento, marketing, innovación y uso de tecnologías; la tercera se enfocará en el desarrollo y prototipado de productos basados en recursos agrícolas; y la cuarta concluiría con una feria de emprendimiento en la universidad.
De acuerdo con Reyes González, el objetivo es fortalecer capacidades de innovación y creatividad en los escolares. La apuesta coloca a Huancanyacu como laboratorio educativo de un modelo que intenta vincular escuela, universidad y territorio productivo sin presentar la capacitación como una promesa automática de empleo o desarrollo.
Una prueba para la educación técnica
El convenio abre una pregunta de fondo para Cayrán: si la educación rural puede pasar de la enseñanza tradicional a experiencias donde los estudiantes diseñen soluciones a partir de lo que produce su propia comunidad. Esa posibilidad dependerá de la continuidad de los talleres, del acompañamiento técnico y de la calidad de los prototipos que logren presentar los alumnos.
La feria final será el primer indicador visible del alcance real del proyecto. Allí se verá si los 12 talleres quedan como una actividad formativa puntual o si logran activar una ruta más estable para que la secundaria rural dialogue con la tecnología, el emprendimiento y las oportunidades productivas de Cayrán.










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