Lo esencial
La Unheval otorgó el miércoles 4 el doctorado honoris causa a Carmen Rosa Núñez Campos, dueña de la Universidad Señor de Sipán.
La resolución 3155-2026 se leyó en la ceremonia, y el rector dijo que desde ahora ella es «una docente más» de la Unheval.
Núñez ofreció facilidades y maestrías a alumnos de Huánuco y pidió a las autoridades trabajar ante El Niño.
La dueña de una universidad privada de Chiclayo es desde el miércoles 4 doctora honoris causa de la universidad pública de Huánuco. La Universidad Nacional Hermilio Valdizán (Unheval) entregó la medalla y el diploma a Carmen Rosa Núñez Campos en una ceremonia en la ciudad.
La Resolución de Consejo Universitario 3155-2026, leída en el acto, otorga la distinción «en reconocimiento a su destacada trayectoria académica, profesional y de gestión». Su artículo segundo dispone entregarle la medalla y el diploma.
Núñez Campos preside la junta de accionistas y es gerente general de la Universidad Señor de Sipán, según la laudatio. La leyó la representante del decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Unheval. La laudatio añadió que fue congresista de la República.
La misma laudatio la presentó como licenciada en Educación por la Universidad Nacional de Trujillo, con una maestría y dos doctorados, y como exvicerrectora administrativa de la Universidad César Vallejo. En su discurso, ella dijo que es «la dueña» de Sipán y que sus alumnos le enseñaron que ser dueña «no es mandar, sino es aprender a servir».
Una docente más de la Unheval
El rector de la Unheval, Ewer Portocarrero Merino, dijo que el reconocimiento es «muy merecido». Desde esa fecha, dijo, la universidad «siempre le abrirá las puertas» porque la considera «una docente más».
El exrector Guillermo Bocángel brindó por la homenajeada. Dijo que la Unheval la incorporó como docente y destacó su liderazgo como presidenta y propietaria de la Universidad Señor de Sipán, que, afirmó, lleva educación «al que más lo necesita».
A la ceremonia acudió también el rector de Sipán, Alejandro Cruzata Martínez, como parte de la comitiva que acompañó a la homenajeada. El acto incluyó el himno de la universidad, la imposición de la medalla y un brindis de honor.
Lo que ofreció a Huánuco
Núñez Campos dedicó el grado a sus alumnos de Sipán, a su tierra natal, Chota, en Cajamarca, y a su familia. Recordó que sus primeras clases fueron con tiza y mota, y que esa formación le dio fuerza para crear empresa en un campo que describió como competitivo y de hombres. Dijo que no nació en Huánuco, pero se siente huanuqueña de corazón.
Sobre la relación entre universidades, dijo que la pública y la privada no compiten, sino que deben «darnos el abrazo». Prometió trabajar «mancomunadamente universidades del Estado con la universidad privada» y dar «facilidades, maestrías» y lo necesario a los alumnos de Huánuco.
A los estudiantes les planteó que el diploma no es para colgarlo en la pared, sino un «compromiso firme». La educación y la profesión son, afirmó, la riqueza más grande que puede tener una persona, y con una carrera las familias saldrán de la pobreza. También dijo: «desde hoy en adelante pertenezco a esta casa de estudios».
Sin comentarios sobre política
Tras el acto, Núñez Campos dijo que se aleja «un poquito de la política» y que no quiso opinar sobre la labor de los representantes del país. «Yo represento a la universidad», dijo.
En su respuesta, pidió a las autoridades que «sigan trabajando por el bien de nuestro Perú» porque, dijo, «estamos con el fenómeno Niño bien fuerte».










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