Aproximadamente nueve kilómetros de la Carretera Central, entre Huancachupa y San Andrés, han quedado sin un responsable de mantenimiento claramente identificado ante los transportistas. Las asociaciones del sector acordaron exigir a Provías Nacional una respuesta documentada después de que el Consorcio Vial Puma les comunicara, según el dirigente Evaristo Bueno Tafur, que esa parte de la vía no se encuentra incluida en su contrato.
El Consorcio Puma ejecuta un servicio de conservación por S/69 585 386,30 para el corredor desvío Cerro de Pasco–Huánuco–Tingo María–puente Pumahuasi. Sin embargo, Huancachupa–San Andrés coincide con la futura vía de cuatro carriles, administrada temporalmente por el Gobierno Regional de Huánuco.
“El documento está orientado a que Provías Zonal haga la aclaración de quién es el responsable del mantenimiento de la carretera desde Huancachupa a San Andrés”, declaró Bueno. Los gremios reclaman determinar si la obligación corresponde al contratista, a Provías o al Gobierno Regional.
Un contrato millonario que no despeja el límite
La posición atribuida al Consorcio Puma contrasta con la explicación ofrecida días antes por Ricardo Berrospi, representante de Provías, quien afirmó que existe un solo contrato de conservación entre Cerro de Pasco y Tingo María. No precisó si el sector transferido temporalmente al Gorehco fue excluido del servicio.
El contrato y sus anexos deben resolver la contradicción. Provías necesita precisar las progresivas, el instrumento que sustenta cualquier exclusión y la entidad que asumió el mantenimiento durante la administración regional.
La indefinición también impide comprobar qué intervención está programada antes de las lluvias, quién debe supervisarla y con qué presupuesto se atenderá un tramo que continúa soportando circulación diaria.
“Queremos que Provías Nacional, mediante documento sustentatorio, diga quién es el responsable del mantenimiento o si va a ser Provías de manera directa”, remarcó Bueno. Sin esa delimitación, añadió, los transportistas no saben ante quién reclamar por el deterioro del tramo.
El servicio contratado con Puma comprende conservación rutinaria, bacheo, limpieza, retiro de derrumbes y atención de emergencias durante tres años. No incluye una rehabilitación integral. El propio Berrospi reconoció que su alcance es paliativo: “Nuestro contrato no es pavimentar, no es mejorarla, solamente es trabajo de conservación”.
El proyecto futuro no resuelve el deterioro actual
El tramo forma parte del proyecto de cuatro carriles de la ruta departamental HU-114, entre el puente Huancachupa y La Esperanza. La intervención atraviesa Pillco Marca y Amarilis, pero aún no tiene expediente aprobado, presupuesto definitivo, ejecutor ni fecha de construcción.
La información revisada por Diario Ahora sitúa el proyecto en 11,6 kilómetros, mientras Bueno calcula en nueve kilómetros el sector discutido. La diferencia obliga a Provías y al Gorehco a identificar los puntos exactos de inicio y término de la transferencia.
El jefe zonal de Provías, Gorky Bardales Díaz, informó anteriormente que alrededor de once kilómetros no recibieron una rehabilitación estimada en S/20 millones porque estaban bajo administración temporal del Gorehco. Calculó además que el proyecto podría tardar entre tres y cuatro años, sin presentar un cronograma oficial.
Por ello, esperar la futura autopista no resuelve el mantenimiento presente. La carretera continúa soportando tránsito urbano, transporte público y carga mientras el expediente avanza.
Bueno sostuvo que el mal estado de la vía perjudica directamente a quienes prestan el servicio de transporte. “De esa forma tendremos la tranquilidad, por lo menos, de exigir a quién tiene que estar dando el mantenimiento”, señaló sobre la respuesta que esperan de Provías.
El dirigente añadió que representantes del transporte de Leoncio Prado evalúan medidas más severas por el estado de otros sectores y por lo que consideran una atención insuficiente del Consorcio Puma. La advertencia aún no constituye una convocatoria formal a paro: no se informó una fecha, modalidad ni acuerdo definitivo.
La respuesta de Provías deberá resolver cuatro puntos concretos: quién mantiene Huancachupa–San Andrés, qué extensión exacta comprende, qué trabajos deben ejecutarse y bajo qué documento se asignó esa responsabilidad. También corresponde al Gorehco explicar qué obligaciones asumió al recibir temporalmente la administración del corredor.
Mientras esas respuestas no sean públicas, nueve kilómetros de una vía estratégica para Huánuco seguirán atrapados entre un contrato nacional, una administración regional y un proyecto futuro. La carretera, sin embargo, continúa deteriorándose en el presente.







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