Más de 500 variedades de papa nativa, productos orgánicos, tejidos, viandas, danzas y prácticas tradicionales formarán parte del Mururaymi 2026, la fiesta de las semillas que este año llega a su edición número 25 en el distrito de Quichqui. El lanzamiento reunió a autoridades locales, alcaldes de la mancomunidad, productores y representantes institucionales, quienes coincidieron en presentar la feria como una vitrina de la agrobiodiversidad de Huánuco.
El día central se realizará el 23 de junio en el centro poblado 3 de Mayo de Huayllacayan, según precisó el alcalde de Quichqui, Eder Feliciano Falcón. Durante el acto también se informó que el 21 de junio se desarrollará la ruta de las semillas nativas, como parte de las actividades previas a la celebración principal.
Aunque en una consulta se mencionó Huancapallac como posible sede, Falcón aclaró que la actividad central será en Huayllacayan, a unos 30 minutos de la capital distrital. La programación incluirá exposición y venta de papas nativas, tubérculos, hortalizas, cereales, tejidos y comidas, además de carrera de chasquis, pelado de papa y danzas tradicionales.
Una feria para mirar al campo
Adalberto Vela Virgilio, alcalde del centro poblado 3 de Mayo de Huayllacayan, invitó a la población a participar en la feria y destacó que los visitantes encontrarán diversidad de papas nativas ecológicas, comidas, viandas, tejidos y presentaciones culturales. Su intervención marcó el tono comunitario de una celebración que busca mostrar el trabajo de los productores.
Falcón sostuvo que Huánuco posee una potencialidad agrícola que debe ser reconocida por autoridades y consumidores. Según indicó, la región conserva más de 500 variedades de papa, además de tubérculos, hortalizas, granos y cereales. También afirmó que los productos del campo abastecen diariamente a la ciudad y que los agricultores conservacionistas merecen mayor valoración.
El alcalde de Quichqui llamó a visitar Huayllacayan para comprar productos orgánicos y conocer la riqueza de los distritos altoandinos. Mencionó que no solo Quichqui, sino también Yacus, Yarumayo y otros sectores de altura conservan una importante producción de papa, oca, olluco, quinua, habas y otros alimentos.
Seguridad alimentaria e identidad
El alcalde de Yacus, Moisés Contreras, planteó que Mururaymi no debe quedarse como una fiesta hermosa en el calendario. Según dijo, la celebración debería convertirse en el ancla de una estrategia territorial que ponga en el centro a la biodiversidad agrícola, la soberanía alimentaria y el productor campesino.
Contreras advirtió que el mundo enfrenta problemas vinculados a la pérdida de variedades nativas, la dependencia de semillas industriales y los cambios en los ciclos agrícolas. En ese marco, afirmó que los agricultores de Quichqui y de Huánuco son guardianes de la alimentación, porque conservan semillas y saberes que se transmiten de mano en mano.
La autoridad de Yacus también reconoció problemas que afectan al campo: caminos en mal estado, limitado acceso a financiamiento e hijos que migran a la ciudad porque no ven futuro en la agricultura. Sin embargo, sostuvo que las comunidades han mantenido durante 25 años un sistema propio de protección e intercambio de semillas.
Del evento a una agenda regional
En el lanzamiento participaron autoridades de Quichqui, Yacus, Yarumayo y Margos, además de representantes del Gobierno Regional, la Gerencia de Desarrollo Económico, la Dirección de Turismo, la Dirección Regional de Agricultura, la Municipalidad Provincial de Huánuco y la ONG IDMA, mencionada como una institución que acompaña el proceso.
Falcón sostuvo que su gestión trabaja en la apertura y mantenimiento de carreteras para reducir las dificultades de los productores. También pidió articular esfuerzos entre Gobierno central, Gobierno Regional, Municipalidad Provincial y municipios distritales para priorizar la agricultura orgánica y revalorar lo que se produce en la zona rural.
La edición 25 del Mururaymi llega así con un doble mensaje: celebrar la identidad agrícola de Quichqui y advertir que esa diversidad necesita políticas sostenidas. El reto será que la fiesta no termine el 23 de junio, sino que abra una agenda permanente sobre semillas, mercados, educación, turismo vivencial y respaldo real al productor altoandino.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.