El punto más delicado del eventual desalojo de la Dirección Regional de Salud no está en los escritorios ni en los archivos administrativos, sino en el laboratorio regional. Según el director regional de Salud, Gustavo Barrera Sulca, ese ambiente procesa muestras vinculadas a enfermedades de alto interés sanitario y conserva material que requiere manejo especializado. Barrera sostuvo que el laboratorio regional es único en Huánuco y que recibe muestras de establecimientos de salud, hospitales, sanidad policial, Fuerzas Armadas y clínicas particulares. Entre las enfermedades mencionadas por el funcionario figuran tuberculosis, sida, cáncer, sarampión y tos ferina. El riesgo más sensible, según la versión del director regional, está asociado a cepas de tuberculosis multidrogo resistente. Barrera advirtió que una manipulación inadecuada durante una diligencia accidentada podría poner en riesgo a trabajadores de salud, personal policial que intervenga en el desalojo e incluso a la población. No es una mudanza común El funcionario explicó que el laboratorio cuenta con un sistema de bioseguridad acreditado, equipos de alta tecnología y condiciones técnicas que no pueden trasladarse sin planificación. También señaló que el ambiente tiene cuatro pozos a tierra para proteger los equipos ante la inestabilidad eléctrica que, según indicó, afecta a Huánuco. La preocupación no se limita al traslado de equipos. La Defensoría del Pueblo también alertó que un desalojo sin plan de contingencia podría interrumpir la preservación de vacunas y productos biológicos, cuya eficacia depende de condiciones específicas de almacenamiento por cadena de frío. Barrera sostuvo que su equipo administrativo y logístico ha buscado predios alternativos, pero afirmó que Huánuco no cuenta fácilmente con locales preparados para albergar áreas técnicas de esa naturaleza. Según el director, una salida improvisada obligaría a distribuir la Diresa en dos, tres o hasta cuatro lugares. Ese escenario, a juicio del funcionario, generaría un “desgobierno” operativo, porque el trabajo de la Diresa se articula entre direcciones, redes y servicios. La institución no solo administra oficinas, sino que coordina acciones sanitarias que involucran vigilancia, diagnóstico, supervisión y respuesta frente a enfermedades. El laboratorio se convirtió así en el corazón del conflicto. Si las partes no logran una salida antes del 10 de julio, cualquier diligencia tendrá que enfrentar una pregunta clave: cómo ejecutar una orden judicial sin comprometer muestras, vacunas, equipos y funciones que sostienen parte de la salud pública regional.
RegionalDefensoría alerta que desalojo de Diresa puede golpear servicios críticos de salud
La diligencia está programada para el 10 de julio en el local del jirón Dámaso Beraún 1017; el organismo advirtió riesgo








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