Antonio Jara modificó su discurso sobre la remodelación de la Alameda de la República en menos de 24 horas. Después de defender públicamente el paquete de obras impulsado por el Gobierno Regional y negar que existieran condicionamientos, el alcalde provincial afirmó que la exposición técnica lo dejó “confundido” y anunció que exigirá nuevas respuestas antes de dar su conformidad al proyecto. La variación no equivale todavía a un rechazo de la obra, pero sí marca una distancia frente al diseño presentado. Jara sostuvo que revisará el expediente con sus asesores, recogerá las preguntas de los regidores y las remitirá por escrito al Gobierno Regional para que se aclaren los permisos ambientales, la intervención de raíces, la renovación de las redes de agua y desagüe y el eventual traslado de árboles. Un día antes, el alcalde había defendido la Alameda como parte de un paquete de inversiones regionales que también incluye el malecón, Viña del Río y Defensa Ribereña. En esa oportunidad negó cualquier condicionamiento, rechazó versiones sobre intereses vinculados a las obras y sostuvo que su prioridad era colocar a Huánuco por encima de las disputas personales. La nueva declaración introduce una cautela que no aparecía con la misma intensidad en su pronunciamiento anterior. “Viendo el proyecto como está, mañana me tengo que reunir con mis asesores y tenemos que hacer el análisis”, señaló Jara después de escuchar la exposición del equipo técnico regional. De la defensa política a las dudas técnicas El alcalde reconoció que el debate público se concentró durante los últimos meses en la posible tala de árboles, pero cuestionó que otros componentes no hayan recibido igual atención. Entre ellos mencionó el cambio de tuberías, la intervención de raíces y las condiciones necesarias para garantizar que los árboles sobrevivan después de las excavaciones. “¿Alguien me puede garantizar que ese árbol va a vivir?”, preguntó al referirse a los ejemplares cuyas raíces podrían estar entrelazadas con las redes existentes. Jara advirtió que cortar parte del sistema radicular puede afectar la estabilidad o supervivencia de los árboles, incluso si formalmente no se ejecuta una tala. El equipo técnico regional había explicado que las redes de agua y desagüe tienen entre 35 y 40 años y que Seda Huánuco recomendó reemplazarlas antes de cualquier pavimentación. También señaló que durante la obra será necesario romper pistas y veredas, excavar y posiblemente podar raíces cercanas a las tuberías. Para Jara, esa explicación no resolvió todas las dudas. El alcalde preguntó cuántas cuadras serían intervenidas, si existe un estudio específico sobre el comportamiento de las raíces y qué ocurrirá con los ejemplares después de los trabajos subterráneos. Permisos y autorizaciones bajo revisión Otro punto pendiente es la documentación ambiental. Jara afirmó que la Municipalidad Provincial no ha autorizado tala ni intervención en la Alameda y anunció que solicitará copias de los permisos y certificaciones mencionados por los responsables del proyecto. El alcalde evitó asegurar que esas autorizaciones no existen. Su posición fue exigir que el Gobierno Regional demuestre qué entidad las emitió, qué actividades comprenden y cuál es su alcance legal. La exposición regional había sostenido que no habrá tala y que el proyecto terminará con más áreas verdes y árboles que en la situación actual. Antonio Pulgar afirmó que ese asunto estaba “totalmente resuelto”, mientras el equipo técnico presentó cifras que todavía requieren aclaración. En una parte del diagnóstico se mencionaron 321 individuos arbóreos, de los cuales alrededor del 64% serían casuarinas. Más adelante se señaló que actualmente existirían 416 árboles y que el proyecto contempla elevar la cifra a 434. La diferencia entre ambos registros no fue explicada durante la sesión. Tampoco se precisó cuántos ejemplares permanecerán en su ubicación, cuántos serán trasladados, cuántos reemplazados ni dónde se encuentra el terreno destinado a recibir los árboles reubicados. Jara sostuvo que esas preguntas no fueron respondidas y pidió que se atiendan por escrito. Un respaldo que ya no aparece incondicional La nueva posición del alcalde contrasta con la defensa política que había realizado un día antes. En esa oportunidad, Jara sostuvo que dejó de lado sus discrepancias con Pulgar para priorizar la inversión y negó que su apoyo estuviera sujeto a beneficios o acuerdos personales. También informó que pidió al gobernador iniciar el recapeo de 170 cuadras antes de la quincena de agosto y defendió que la reunión técnica debía realizarse antes del 15 de julio. Según su versión, esas gestiones formaban parte de una agenda concreta para Huánuco. Después de la exposición, sin embargo, evitó respaldar de inmediato el expediente. Jara dijo que no basta con afirmar que el proyecto está autorizado y señaló que las preguntas de los regidores serán remitidas formalmente al Gobierno Regional. El alcalde respaldó además la observación atribuida al regidor Joel Arteaga, quien habría pedido terminar correctamente el expediente antes de iniciar la obra, aunque ello implique esperar uno o dos meses. Jara niega presiones, pero reconoce un antecedente Jara negó sentirse presionado por el gobernador o por la presencia de simpatizantes durante la sesión. Afirmó que Pulgar acudió por pedido de los regidores y sostuvo que el análisis debe mantenerse en el terreno técnico. No obstante, recordó un episodio anterior en el que, según admitió, una protesta de construcción civil lo presionó para fijar una fecha. Añadió que las consecuencias “no salieron como se había pensado”, aunque no desarrolló completamente el contexto de esa afirmación. La referencia introduce otra tensión en su discurso. Jara rechaza que exista presión en el caso actual, pero reconoce que anteriormente cedió ante una movilización y que el resultado no fue el esperado. La posición municipal queda ahora en un punto intermedio: el alcalde no se opone a la Alameda, pero tampoco ofrece un respaldo definitivo al diseño presentado. Su apoyo político al paquete regional convive con dudas técnicas que, según anunció, deberán ser resueltas antes de que la obra avance. El siguiente paso será conocer el pliego de preguntas que la Municipalidad enviará al Gobierno Regional y las respuestas sobre raíces, permisos, manejo del arbolado, renovación de tuberías y estado final del expediente técnico. Hasta entonces, la postura de Jara seguirá abierta a nuevas variaciones. La discusión ya no consiste únicamente en determinar si la Alameda debe ejecutarse, sino en establecer bajo qué condiciones el alcalde mantendrá el respaldo que había expresado públicamente apenas un día antes.
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