La aplicación de pruebas científicas y un análisis crítico de las declaraciones en Cámara Gesell permitieron la liberación de un ciudadano que enfrentaba una condena de dos décadas por presunto abuso sexual en Huánuco. El caso, resuelto tras el retiro de la acusación fiscal en pleno juicio oral, pone de relieve la importancia del rigor técnico frente a investigaciones que llegan a instancias finales con severas debilidades probatorias.
Johan Hidalgo Ugarte, abogado defensor y fundador del Estudio Jurídico Ugarte, precisó que asumió la representación del procesado cuando este ya cumplía prisión preventiva y carecía de pruebas de descargo presentadas en etapas previas. Según el letrado, la estrategia se centró en introducir nuevos elementos de convicción que no habían sido considerados por la defensa anterior, lo que permitió cuestionar la consistencia de la denuncia original.
El proceso, que se extendió por más de seis meses de audiencias durante el 2024, dio un giro cuando la defensa técnica recurrió a pericias psicológicas especializadas sobre la conducta de la denunciante. Estos elementos técnicos, según explicó Hidalgo Ugarte, fueron determinantes para que el Ministerio Público desistiera de su acusación antes de los alegatos de clausura, derivando en el sobreseimiento inmediato del caso.
Rigor técnico frente a la experiencia
Este resultado se suma a la trayectoria de Hidalgo Ugarte, quien desde su colegiación en mayo de 2023 ha gestionado litigios con expedientes que superan los 10 tomos y las 3,000 páginas. En uno de sus primeros desafíos profesionales ante la Corte Superior de Justicia de Lima, el abogado —entonces de 24 años— logró una sentencia favorable enfrentando a magistrados y fiscales con más de dos décadas de experiencia en el sistema penal.
Para el jurista, el éxito en la litigación no reside únicamente en la elocuencia, sino en la capacidad de análisis sistémico del expediente. Hidalgo Ugarte sostuvo que la práctica penal actual exige una revisión exhaustiva antes de aceptar una defensa, reconociendo que existen casos donde la situación jurídica es irreversible. "La sinceridad ante el cliente es fundamental; no se deben generar expectativas en casos perdidos", afirmó el especialista.
La labor de la firma se concentra hoy en delitos de alta sensibilidad social, como homicidios, corrupción de funcionarios y acoso. Sin embargo, el abogado advirtió sobre una tendencia preocupante en el sistema: el uso de denuncias penales como herramientas de coacción en conflictos familiares, lo que satura la carga judicial y, en ocasiones, deriva en detenciones arbitrarias que se prolongan por meses.
El peso de la prueba científica
Hidalgo Ugarte, quien cursa actualmente una maestría en Ciencias Penales, subrayó que el derecho penal moderno debe alejarse de las interpretaciones subjetivas para apoyarse en el auxilio científico. En su experiencia, la introducción de pericias de parte y el control riguroso de las pruebas testimoniales son las únicas garantías para evitar que ciudadanos inocentes permanezcan recluidos sin un sustento real.
El desenlace de estos procesos abre una interrogante sobre la calidad de los filtros en las etapas intermedias del proceso penal, donde deberían depurarse las acusaciones sin base sólida. Mientras tanto, la atención se centra en la capacidad de las nuevas generaciones de abogados para equilibrar la balanza de la justicia mediante el rigor técnico, en un sistema donde la libertad suele depender de la precisión de una pericia.









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