La disputa por la representación de Llata ante la mesa de diálogo, Antamina y sectores del Estado ha generado una crisis interna entre el Frente de Defensa de los Intereses de Llata (Fredil) y la Asociación de Alcaldes de Centros Poblados. El punto de quiebre será el 5 de julio, fecha en la que se ha convocado a una asamblea general para evaluar la reorganización de sus dirigencias.
Javier Salazar Gámez, presidente de la Asociación de Alcaldes de Centros Poblados del distrito de Llata, afirmó que la población se siente "humillada" por la demora en el cumplimiento de compromisos vinculados a educación, carreteras, salud y otros proyectos que, según indicó, permanecen pendientes desde hace más de 10 años.
Salazar señaló que el 29 de mayo debían entregarse expedientes concluidos a la provincia de Huamalíes, pero indicó que ninguno habría sido culminado. Añadió que luego se plantearon nuevas fechas, primero el 5 de junio y después el 12 de junio, lo que fue rechazado por autoridades locales.
Una representación en disputa
El dirigente indicó que, tras una reunión multisectorial, se acordó convocar a una asamblea para reorganizar la representación social de Llata. Según su versión, algunas decisiones adoptadas en la mesa de diálogo en Lima se habrían tomado de manera unilateral y "a espaldas del pueblo".
Salazar también cuestionó la ausencia del Fredil en una reunión reciente y sostuvo que el frente debe rendir cuentas ante la población y las autoridades. Según afirmó, en una reunión del 14 de junio se desconoció al Frente de Defensa de Llata y al Comité de Lucha.
Carlos Chávez Firma, presidente del Fredil, rechazó esa posición y sostuvo que el pronunciamiento atribuido a alcaldes de centros poblados contiene información "falsa, inexacta y tendenciosa". Afirmó que su directiva no emitió ataques contra dichas autoridades y que evitó responder antes para preservar la unidad en gestiones pendientes.
Chávez niega traición y defiende gestiones
Chávez indicó que la última reunión con los alcaldes fue el 4 de junio y que en ese encuentro hubo un compromiso de trabajo conjunto. Por ello calificó como "absurda" la acusación de que el Fredil habría descuidado procesos o actuado en contra de los centros poblados.
El presidente del Fredil aseguró que su directiva participó en reuniones, transmitió encuentros en vivo y realizó gestiones vinculadas a la mesa de diálogo, Antamina, el Gobierno Regional y proyectos como el estadio abandonado, la carretera Ishanca-Taparaco, la liberación de vías y la firma de actas pendientes.
Chávez también afirmó que algunas autoridades podrían no conocer el contenido del pronunciamiento, aunque esa versión queda pendiente de contraste con los firmantes. Para el dirigente, actuar a espaldas del pueblo sería reunirse con Antamina o con autoridades regionales sin informar los resultados.
La asamblea del 5 de julio aparece ahora como la fecha decisiva. Allí se medirá si la convocatoria de los alcaldes logra respaldo ciudadano para reorganizar el Fredil y el Comité de Lucha, o si la actual junta directiva conserva legitimidad frente a una población que exige avances concretos en compromisos acumulados durante años.









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