El brote del virus Coxsackie en Huánuco superó los 350 casos en niños, según informó Gustavo Barrera, representante del sector Salud, tras el último análisis epidemiológico cerrado el viernes pasado. La cifra confirma una nueva escalada frente a los 255 casos reportados el 1 de mayo por Epidemiología regional y casi triplica los 140 contagios registrados una semana antes.
Barrera sostuvo que el escenario pudo ser más grave por el alto nivel de transmisión de la enfermedad de manos, pies y boca. Según explicó, por cada menor infectado podrían generarse hasta 15 contagios, lo que habría elevado la proyección regional a más de 1,500 niños afectados si no se aplicaban medidas de aislamiento, cierres temporales en algunos colegios y visitas permanentes de brigadas médicas.
El funcionario afirmó que estas acciones están permitiendo “cortar el brote”, aunque reconoció que la enfermedad ya se desplazó hacia otras zonas de la región. En la entrevista mencionó presencia en seis distritos y reportó incremento de casos en Tingo María y Aucayacu, mientras una evaluación previa de Epidemiología ya había identificado 11 distritos afectados en Huánuco, Leoncio Prado, Huamalíes, Ambo y Yarowilca.
La vigilancia escolar entra en una fase decisiva El avance del virus ocurre en un año escolar que no empezó de manera uniforme en toda la región. Algunas instituciones iniciaron clases en marzo y otras en abril, por lo que el problema sanitario no se limita al retorno a las aulas, sino al control diario de síntomas, filtros escolares, aislamiento oportuno y seguimiento de menores en edad inicial y primaria.
Barrera precisó que la población más expuesta son los niños menores de cinco años, especialmente estudiantes de inicial y jardín. Según señaló, la dinámica propia de esa edad —juegos, abrazos, contacto físico constante y cercanía en espacios cerrados— convierte a colegios y hogares en puntos sensibles para la transmisión si no se sostienen medidas básicas de higiene y separación de casos sospechosos.
El representante de Salud no descartó infecciones en menores de tres años, aunque insistió en que el grupo principal de riesgo sigue siendo la primera infancia. También indicó que no se espera una propagación relevante en adultos, debido a que la enfermedad se presenta con mayor frecuencia en niños pequeños y suele manifestarse con lesiones en la boca, manos y pies.
La nota previa publicada por Diario Ahora ya advertía que la cuarentena de 10 días para menores diagnosticados se había convertido en una condición central para evitar nuevos contagios. Según explicó entonces Marco Isidro Céspedes, integrante del equipo de Epidemiología regional, el alta epidemiológica no debía asumirse como automática, sino depender de la recuperación clínica y de la verificación de las redes de salud.
Sin complicaciones, pero con dispersión regional Hasta la fecha, Salud no ha reportado complicaciones graves entre los menores diagnosticados, según aseguró Barrera. El funcionario indicó que establecimientos de salud, redes y hospitales remiten informes diarios sobre la evolución del brote, mientras los pacientes reciben atención médica mediante el Seguro Integral de Salud.
El representante del sector confirmó además que existen casos positivos por laboratorio. Precisó que se enviaron muestras de secreciones y sangre de niños afectados, mientras también se realizaron tomas de agua. No obstante, aclaró que el diagnóstico específico corresponde al análisis clínico del virus y no a una prueba ambiental.
Barrera recordó que el Coxsackie es un virus entérico, asociado al sistema gastrointestinal, y mencionó los problemas de acumulación de basura registrados hace tres o cuatro semanas como un factor sanitario que debe observarse con cautela. El funcionario no estableció una relación causal directa, pero pidió a las municipalidades garantizar un recojo adecuado, oportuno e inmediato de residuos.
La expansión del brote también obliga a mirar la capacidad de respuesta fuera de la capital regional. Tingo María y Aucayacu aparecen ahora como zonas bajo vigilancia, mientras los reportes previos ya ubicaban contagios en varias provincias. Esa dispersión regional complica el seguimiento, porque exige coordinación entre colegios, familias, centros de salud, redes asistenciales y autoridades municipales.
El punto crítico será determinar si la tendencia de control señalada por Barrera se sostiene en los próximos reportes epidemiológicos. La cifra de 350 casos todavía no muestra un desborde con complicaciones graves, pero sí confirma que el virus mantiene capacidad de desplazamiento y que los filtros sanitarios deberán sostenerse más allá de cierres puntuales o intervenciones de emergencia.
Lo que ocurra en los siguientes días marcará la respuesta institucional. Si los contagios disminuyen, Salud podrá defender que el aislamiento focalizado y las brigadas médicas lograron contener la curva. Si la cifra vuelve a crecer en colegios o distritos ya afectados, la región tendrá que evaluar si amplía restricciones, refuerza la vigilancia domiciliaria o replantea el control sanitario en las aulas.










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