La construcción del emblemático colegio Illathupa llegó al vencimiento de su nuevo plazo de culminación en medio de una paralización de obreros por salarios impagos. El 8 de mayo, un día antes de la fecha fijada por el Gobierno Regional de Huánuco para concluir la obra, trabajadores de albañilería y pintura denunciaron ante Diario Ahora deudas de 15 días, tres semanas y hasta tres semanas con dos días.
El conflicto golpea directamente al Consorcio Ejecutor Illathupa, responsable de la obra bajo modalidad de contrata, y también compromete la supervisión del Gobierno Regional de Huánuco. Los obreros afirmaron que no recibieron una respuesta concreta de los encargados y que mantendrán paralizadas sus labores hasta que se les pague lo ya trabajado. “Hasta que nos paguen”, respondió uno de ellos cuando fue consultado sobre la duración de la medida.
La protesta ocurrió en un momento crítico. Mediante la Resolución Gerencial Regional N.° 223-2026-GRH/GRI, la Gerencia Regional de Infraestructura había autorizado ampliar el plazo de culminación hasta el sábado 9 de mayo de 2026. La solicitud fue presentada por el Consorcio Ejecutor Illathupa, que alegó necesitar 27 de los 30 días aprobados tras la última modificación del expediente técnico para concluir trabajos pendientes, entre ellos los pórticos de ingreso y salida del local escolar.
El plazo venció bajo protesta
El nuevo plazo no llegó limpio. Llegó con obreros sin cobrar, herramientas dentro de la obra y ausencia de interlocutores visibles. Un trabajador del área de pintura señaló que le adeudan dos semanas y cuestionó la cadena de promesas incumplidas. “Que mañana, que pasado, que traspasado, y sucesivamente así nos tienen”, declaró durante la protesta.
Otro obrero, identificado como albañil operario, afirmó que le deben tres semanas y dos días. Según indicó, la obra debía entregarse esa semana, pero los trabajadores decidieron paralizar porque los pagos no fueron atendidos. “Estamos parando la obra porque no hay respuesta de los encargados”, sostuvo. Su declaración deja una contradicción difícil de maquillar: se hablaba de culminación mientras los jornales seguían pendientes.
La falta de respuesta elevó el tono del reclamo. Los trabajadores afirmaron que desde el miércoles anterior al registro de Diario Ahora ningún representante administrativo ni técnico se acercó a dar una solución. “Que den la cara”, exigieron los obreros. Otro trabajador fue más directo: “Para qué mesa de diálogo si no pagan”, dijo, al rechazar conversaciones sin cancelación previa de salarios.
Un tercer obrero sostuvo que la empresa ejecutora ha tratado el reclamo “como una burla”. Según manifestó, no hubo presencia de ingenieros ni de personal administrativo que establezca una fecha real de pago. “Uno trabaja porque necesita”, declaró, al describir el malestar de trabajadores que dependen del jornal para sostener a sus familias.
Herramientas retenidas y familias afectadas
La denuncia más grave, después del impago, apunta al cierre de accesos. Un trabajador afirmó que la obra permanecía cerrada y que ni siquiera les permitían retirar sus herramientas. “¿Con quién vamos a conversar?”, cuestionó, tras señalar que los responsables solo llaman por teléfono, prometen pagos y luego no cumplen.
El mismo obrero indicó que varios trabajadores ya quieren retirarse porque no existe garantía ni confianza para seguir laborando. Según su testimonio, sus herramientas continúan dentro del plantel. “Queremos sacar, queremos que nos paguen”, dijo. La frase resume el punto más sensible del conflicto: no solo reclaman salarios, también piden recuperar sus medios de trabajo.
Los obreros señalaron que entre los afectados hay padres de familia procedentes de Huánuco, Tingo María, Pucallpa, Cerro de Pasco y otras zonas. Según explicaron, los jornales pendientes afectan gastos básicos de alimentación, vivienda, transporte y educación de sus hijos. No se trata de una demora administrativa menor: para los trabajadores, cada semana sin pago significa deuda acumulada en casa.
El antecedente vuelve más delicado el caso. La construcción del colegio Illathupa empezó el 4 de diciembre de 2023 y ya había tenido ofrecimientos previos de culminación para fines de 2025, luego para el 15 de marzo de 2026, después para mediados de abril y finalmente para el 9 de mayo. La paralización del 8 de mayo terminó exponiendo que el último tramo de la obra tampoco estaba libre de conflicto.
Aun si la infraestructura hubiera quedado terminada el 9 de mayo, la entrega a la comunidad educativa no sería inmediata. Daniel Mallqui Estacio, gerente regional de Infraestructura, había precisado que primero corresponde la recepción de la obra y el levantamiento de observaciones, un proceso que puede tomar algunas semanas antes de la entrega formal a las autoridades educativas.
El caso deja al Gobierno Regional de Huánuco ante una pregunta incómoda: cómo se fiscaliza una obra emblemática si, en la víspera del plazo final, los obreros denunciaban salarios impagos y falta de responsables en el lugar. Para el Consorcio Ejecutor Illathupa, el punto es aún más concreto: antes de hablar de entrega, debe responder por los jornales que sus propios trabajadores aseguran haber ganado y no cobrado.










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