La puesta en marcha del VII Concurso Regional de Cacao de Calidad (Corcacao 2026) marca el inicio de un proceso técnico orientado a identificar los mejores lotes de grano fino y de aroma en la selva huanuqueña. El certamen, presentado esta mañana en Tingo María, tiene como objetivo central elevar los estándares de competitividad de las organizaciones locales frente a las crecientes exigencias de trazabilidad y sostenibilidad en los mercados internacionales.
Jordán Herrera Aranda, jefe zonal de Devida, sostuvo que la iniciativa garantiza el acompañamiento técnico necesario para que las cooperativas expongan su producción ante compradores globales. Según precisó el funcionario, el enfoque busca validar la calidad del trabajo en campo mediante protocolos que aseguren la inserción efectiva en cadenas de valor rentables, permitiendo que el grano local cumpla con los perfiles sensoriales demandados por la industria premium.
El certamen se desarrolla en un contexto de transición económica en la provincia de Leoncio Prado, donde la consolidación de cultivos lícitos depende de la capacidad de los productores para diferenciar su oferta. La validación externa de los perfiles de sabor y aroma se presenta como un requisito técnico indispensable para abandonar el mercado de productos genéricos y acceder a nichos de exportación con mejores márgenes de retorno.
Hacia un modelo de asociatividad y valor agregado
Richar Upiachihua Peña, presidente de la Mesa Técnica Regional, señaló que la competencia funciona como un catalizador para el desarrollo sostenible de las familias cacaoteras. A su juicio, el fortalecimiento de la asociatividad es el camino para que los pequeños productores alcancen volúmenes de exportación significativos y negocien de manera directa con compradores especializados, reduciendo la dependencia de intermediarios locales.
La evaluación de las muestras estará a cargo de especialistas que replicarán los criterios de catadores internacionales. Este rigor permitirá a las asociaciones identificar deficiencias críticas en los procesos de postcosecha, como la fermentación y el secado, factores que históricamente han limitado la firma de contratos de largo plazo. El impacto del certamen aspira a consolidar la marca regional como un sello de garantía para el mercado europeo y estadounidense.
Tras el lanzamiento, el foco se traslada a la recepción de muestras y la consistencia técnica de las parcelas participantes. El éxito del Corcacao 2026 se medirá por su capacidad para transformar los puntajes de calidad en acuerdos comerciales tangibles que estabilicen la economía rural en el Alto Huallaga.










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