PRISCILA NAVARRO, EL PRODIGIO HUANUQUEÑO

PRISCILA NAVARRO, EL PRODIGIO HUANUQUEÑO

Por Israel Tolentino

En Huánuco y seguramente en muchos pueblos del Perú tener un aficionado a la música es parte connatural. En mi caso, lo más cercano ha sido mi abuelo Miguel Cotrina; papá Miguel tocaba piano vertical o piano de pared; al oído como decimos lo que desconocemos de música. Muchas veces, he sido el solitario oyente de los yaravíes interpretados por él. Siempre me maravilló ver las teclas blancas y negras, todas iguales, sin embargo, saliendo la música de ellas.

Priscila Navarro (Huánuco, 1994) es lo que solemos conocer como talento, prodigio, nacida para ser artista, como dice ella, en la disciplina y alegría, el estudio y su lucidez de saber el potencial genético con que vino a este mundo; ponerlo a prueba, llevarlo adelante. Su tío abuelo, Hubert Navarro, fue un innato músico, había aprendido inglés de forma autodidacta.

Empezó su formación en Trujillo, luego al Conservatorio Nacional, donde ingresó a los 9 años, tiempo en el que su maestra, Lydia Hung, estableció el contacto entre Priscila y Dr. Michael Baron, director que le ofrece una beca completa de Keyboard Studies en la Florida Gulf Coast University, graduándose con Summa Cum Laude. Es Doctora en Artes Musicales en interpretación y pedagogía de piano de la Frost School of Music, donde también completó una Maestría y un Diploma de Artista como alumna de Santiago Rodríguez y Kevin Kenner.  Quién pudiera creer hoy día, maestro y discípula dando una gira nacional con soberbias interpretaciones a cuatro manos. Gracias a Priscila, hoy en día esa beca se sigue dando a jóvenes pianistas peruanos y latinoamericanos.

Gonzalo Tello escribe en El Comercio: son pocos los músicos nacionales que logran posicionarse como intérpretes de primera línea en el extranjero. Esto debido a la altísima competitividad que se da en el género clásico, en el que destacar es una proeza. Tenemos, como ejemplo, las voces de Alejandro Granda, Luis Alva, Ernesto Palacio y Juan Diego Flórez; en la dirección, a Miguel Harth-Bedoya; en la interpretación, a Oscar y Claudio Bohórquez en la composición, al recordado Enrique Iturriaga y Celso Garrido-Lecca; y, actualmente, en el piano a Juan José Chuquisengo y a Claudio Constantini, nominado al Grammy este año. Por eso, el caso de la pianista Priscila Navarro es encomiable, pues a su corta edad es una de nuestras más destacadas intérpretes en el ámbito internacional.

Como todas las artes, se requiere disciplina, Priscila y el piano son indivisibles, nunca se dejan extrañar. Es un ejemplo palpable para todo huanuqueño, el talento dirigido, llevado por un buen canal, con disciplina y muchas ganas puede llevarte a lugares impensados, a sorprenderte de los caminos y lugares que te esperan. Priscila le responde a José Villagarcía: Quiero apoyar el progreso y si hay niños que quizás quisieran estudiar música que sepan que sí se puede, es bastante difícil pero sí es posible.

Priscila, siempre que regresa a Perú, venir a Huánuco y dar un recital gratuito es una de sus prioridades, incluso en esta temporada crítica por el covid-19 y los cambios políticos y protestas sociales su llegada a la ciudad no ha sido postergada. El público asistente al inolvidable concierto a cuatro manos junto con Michael Baron, ha tenido en todo su esplendor a la joven prodigio. Se debe agradecer al maestro concertista y director de orquesta Christian Cachay por salvar la logística, conseguir un piano ideal y el equipo de sonido necesario como el lugar con la acústica mínima. En el recinto sencillo del Seminario Santo Teodoro, se ha escuchado a Franz Schubert, Sergei Rachmaninoff, Georges Bizet, Antonin Dvorak, Tchaikovsky, George Gershwin, arreglo del Cóndor Pasa por Michael Baron.

Un concierto de tal magnitud evidencia las carencias de infraestructura de la región, limitaciones que deberían corregirse con prontitud, Huánuco, ciudad de Daniel Alomía Robles, Sebastiana Godoy Agostini, Rodolfo Holzmann, Francisco Pulgar Vidal… una tradición académica que tiene en la Universidad de música un semillero. Es urgente contar en la ciudad, al menos, con un centro para conciertos de nivel internacional, la presencia de Priscila Navarro nos garantiza ello.

Priscila, respondiendo sobre los jóvenes a Gonzalo Tello: “Usualmente, recibo mensajes con preguntas o pidiéndome consejos sobre el piano, sobre todo de jóvenes peruanos. Soy feliz por ello, pero creo que es importante distinguir el éxito en las redes del progreso artístico. Para ser popular se puede contratar a un publicista, hacer videos llamativos o tener carisma. Tocar piano es muy distinto; uno tiene que ser juez de su avance. Lo hermoso de la música clásica es que siempre se puede mejorar”.

Despedimos este año 2022 y recibimos el 2023 con este dúo Baron – Navarro, con las luces que todo se puede lograr cuando hay disciplina, alegría y, sobre todo, la humanidad generosa de Priscila y Michael (Amarilis, diciembre 2022).