El colapso registrado el último fin de semana en la Carretera Central volvió a evidenciar uno de los mayores cuellos de botella de la infraestructura peruana y reavivó el debate sobre la urgencia de ejecutar la Nueva Carretera Central, considerada una de las obras viales más importantes del país.
El episodio ocurre a puertas de que Keiko Fujimori asuma la Presidencia del Perú y aumenta la presión sobre la decisión que tomará su gobierno respecto de esta obra, valorizada en alrededor de S/ 30.000 millones.
Un proyecto sin el impulso presupuestal esperado
Se esperaba que este año se iniciaran las primeras obras con la construcción del Túnel Pariachi, en el distrito de Ate. Este componente demandará una inversión total de S/ 2.537 millones y requiere cerca de S/ 600 millones durante este año, recursos con los que aún no cuenta, pese a las promesas del presidente saliente, José María Balcázar.
La Nueva Carretera Central será una autopista de cuatro carriles (dos por sentido) que permitirá reducir el tiempo de viaje entre Lima y La Oroya a menos de tres horas, mediante una infraestructura de alta montaña con decenas de túneles y viaductos.
Este megaproyecto se desarrolla mediante un acuerdo Gobierno a Gobierno con Francia, país que designó al consorcio PMO Vías, integrado por las empresas francesas Egis y Setec, como oficina de gestión del proyecto. A inicios de febrero, el Estado peruano, a través de Provías Nacional, decidió resolver de forma unilateral el contrato con PMO Vías al aplicar la cláusula anticorrupción, luego de que Egis fuera sancionada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por actos de corrupción ocurridos en Panamá en 2019. Sin embargo, el Gobierno dio marcha atrás y, el 12 de marzo, Provías Nacional y Egis suscribieron un acta de acuerdo que garantiza la continuidad de la asistencia técnica bajo condiciones reforzadas de integridad.
Así, el gobierno de José María Balcázar deja un proyecto con avances en los estudios de ingeniería y en el esquema de ejecución bajo el acuerdo Gobierno a Gobierno, pero sin el impulso presupuestal que esperaba el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).
La promesa incumplida de los S/ 400 millones adicionales
Cuando José María Balcázar asumió la Presidencia del Perú de manera encargada, tras la salida de José Jerí, uno de los primeros conflictos sociales que enfrentó fue el relacionado con la Nueva Carretera Central, debido a los anuncios de paralizaciones y protestas en Junín por la falta de presupuesto para iniciar las obras.
Balcázar se comprometió a asignar S/ 400 millones adicionales para asegurar el inicio del megaproyecto. Incluso sostuvo que, si no existían recursos suficientes, se evaluaría recurrir a "algún crédito internacional". Sin embargo, al término de su gestión ninguna de esas alternativas se concretó.
La Nueva Carretera Central cuenta con un presupuesto que no llega a S/ 200 millones para el 2026. Es decir, necesita una inyección adicional de S/ 400 millones para completar los S/ 600 millones requeridos para iniciar la construcción del Túnel Pariachi. Aunque el Ejecutivo planteó incorporar S/ 200 millones adicionales —la mitad de lo prometido— en el proyecto de ley de crédito suplementario, finalmente el Congreso aprobó una norma que no destinó ni un sol adicional para la obra.
Keiko Fujimori y el primer examen de su gobierno
Durante la campaña presidencial, en una visita a Huancayo, la presidenta electa Keiko Fujimori se comprometió a impulsar la construcción de la Nueva Carretera Central al considerarla una obra clave para conectar el motor productivo de las regiones, reducir los costos logísticos y promover el crecimiento económico.
"En referencia a la Carretera Central, haremos realidad este proyecto que lleva esperando décadas, con acceso rápido y con los túneles correspondientes", afirmó. Además, anunció la construcción de otras tres carreteras para el centro del país: Sayán-Oyón-Yanahuanca-Pasco-Huánuco, Canta-Huayllay y Lunahuaná-Huancaya-Huancayo.
Por su parte, el gobernador regional de Junín, Zósimo Cárdenas, sostuvo que el primer Mensaje a la Nación de Keiko Fujimori, previsto para el 28 de julio, permitirá conocer si la Nueva Carretera Central fue solo una promesa de campaña o un verdadero compromiso de gobierno.
"El Fondo de Reserva de Contingencia tiene S/ 10.000 millones y puede usarse para eventos urgentes. ¿La Carretera Central es urgente para Keiko o no? Su discurso del 28 de julio será el primer termómetro de su gobierno: ¿hereda promesas o las entierra?", afirmó. Asimismo, anunció movilizaciones y exigió que la mandataria confirme el inicio de las obras. "Si guarda silencio, la protesta será inmediata", advirtió.
El desafío del financiamiento
La exministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, puso sobre la mesa el principal problema del proyecto: su financiamiento. Según explicó a inicios de febrero, una obra valorizada en alrededor de S/ 30.000 millones difícilmente podrá ejecutarse íntegramente con recursos públicos sin afectar la estabilidad fiscal y la capacidad del Estado para atender otras prioridades.
Miralles sostuvo que insistir en financiar la Nueva Carretera Central únicamente con presupuesto público "es condenar el proyecto al fracaso", debido al limitado espacio fiscal. "Este tipo de obras no puede hacerse con presupuesto público, porque destinar todos esos recursos a un solo proyecto nos quita espacio para financiar colegios, hospitales y otras obras en todo el país", afirmó.
Actualmente, las obras ejecutadas bajo la modalidad de Gobierno a Gobierno se financian íntegramente con recursos públicos. Para incorporar inversión privada, el proyecto tendría que migrar a un esquema de Asociación Público-Privada (APP). Sin embargo, hasta ahora el Ministerio de Transportes y Comunicaciones ha rechazado esa posibilidad.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.