Las lluvias que golpearon el sur del país dejaron una fuerte interrupción en la Panamericana Sur, donde cientos de vehículos permanecen varados desde el domingo por los huaicos y derrumbes registrados en el tramo Atico-Ocoña, en la provincia de Caravelí, Arequipa. La emergencia afecta a transportistas que intentan trasladarse hacia Lima, Ica y otras ciudades.
El impacto también alcanzó al movimiento comercial. La Cámara de Comercio e Industria de Arequipa (CCIA) estimó que las pérdidas económicas ocasionadas por la suspensión del tránsito bordean los S/100 millones, debido a la paralización de camiones que trasladan alimentos, combustibles e insumos para distintas actividades productivas.
Mientras la maquinaria pesada intenta despejar los sectores más afectados, las autoridades coordinan el retiro de vehículos atrapados y la asistencia a los conductores. La presencia de nuevas lluvias y lloviznas mantiene la incertidumbre sobre el momento exacto en que la carretera podrá recuperar su tránsito habitual.
Productos varados y desabastecimiento
El bloqueo de la Panamericana Sur generó pérdidas en distintos sectores, según la evaluación de la CCIA. El presidente del gremio empresarial, César Fernández Fernández, explicó que una parte importante del impacto corresponde a los productos que permanecen dentro de los vehículos detenidos y que, por el paso de los días, pueden perderse.
Entre los productos afectados figuran pollos, frutas, tubérculos, verduras y recursos hidrobiológicos, además de otros alimentos destinados a los mercados de Arequipa. La demora en el traslado golpea tanto a los transportistas como a los comerciantes que esperan recibir estas mercancías para continuar con sus actividades.
A esta situación se suman los camiones cisterna que trasladan GLP, gas doméstico y otros insumos destinados a la industria arequipeña. Fernández advirtió que estas unidades tampoco pudieron llegar a sus destinos, una situación que ya genera dificultades de abastecimiento. Las empresas de transporte interregional también suspendieron desde el lunes la venta de pasajes hacia Lima e Ica debido a las condiciones de la vía.
Trabajos de limpieza y asistencia
Ante la emergencia, Provías Nacional y el Gobierno Regional de Arequipa desplegaron maquinaria y personal para retirar el material acumulado en los sectores afectados. Las labores se concentran principalmente entre los kilómetros 725 y 731, donde cerca de seis kilómetros presentan daños y obstáculos que impiden la circulación normal.
Durante una inspección en la zona, el gerente regional de Gestión de Riesgo de Desastres, José Antonio Carrera Paulett, informó que uno de los puntos más complicados se encuentra alrededor del kilómetro 731. En el lugar trabajan equipos como cargadores frontales y retroexcavadoras. Una de las intervenciones permitió liberar un camión que trasladaba aproximadamente ocho vehículos y había quedado atrapado en la zona.
El gobernador regional Rohel Sánchez señaló que el sector ubicado alrededor del kilómetro 729 concentra una de las mayores afectaciones.
“Tenemos camiones cisternas y otros camiones que prácticamente han sido tapados por el huaico”declaró durante su inspección. Según explicó, el apoyo del Ejército, la municipalidad de Atico y el COER permitió avanzar con el despeje, aunque todavía falta retirar algunos vehículos para facilitar el tránsito.
Sánchez también informó que solicitaron apoyo de la Policía para organizar el flujo vehicular una vez que se libere la carretera. Además, el Gobierno Regional coordinó la entrega de alimentos y asistencia de salud para los conductores y pasajeros que permanecen en la zona. La autoridad también indicó que se gestionaba la declaratoria de emergencia para el distrito de Atico, con el objetivo de facilitar el uso de recursos durante la rehabilitación.
Cientos de vehículos varados y pronóstico
Mientras avanzan las labores de limpieza, cientos de camiones de carga, buses y vehículos particulares continúan detenidos en el tramo Atico-Ocoña. Algunos conductores llevan varios días esperando una ventana que permita restablecer la circulación, mientras las lluvias y lloviznas complican el trabajo de la maquinaria pesada.
La situación también afecta a quienes transportan mercancías perecibles. Cada hora de espera aumenta el riesgo de que alimentos como frutas, verduras, pollo y productos hidrobiológicos pierdan su valor comercial. En paralelo, los vehículos que trasladan combustibles e insumos para la industria permanecen impedidos de continuar su recorrido.
Carrera Paulett explicó que las condiciones climáticas serán determinantes para definir cuándo terminarán las labores. Si las precipitaciones permiten mantener el ritmo de trabajo, la intervención podría concluir entre este jueves y viernes, aunque el funcionario evitó establecer una hora concreta para la reapertura.










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