Las primeras lluvias en distintas regiones del país pusieron en alerta a las familias que viven cerca de quebradas y zonas vulnerables. En Chosica, los vecinos temen que las precipitaciones provoquen nuevos huaicos y afecten sus viviendas, mientras persiste la preocupación por el estado de las estructuras de protección y la capacidad de respuesta ante una emergencia.
Lucy Calixtro, de 75 años, vive en la cuarta zona de Chosica y coloca sacos para impedir que el agua ingrese a su vivienda. La vecina advierte que varios de estos elementos están deteriorados y solicita apoyo para proteger su propiedad antes de que las lluvias aumenten.
La preocupación también alcanza a comerciantes y familias de otras regiones, donde crece la demanda de materiales para proteger techos y paredes. Las compras de calaminas y pinturas impermeables reflejan los preparativos de quienes buscan reducir los daños que podrían causar las precipitaciones.
El Niño 2026-2027 y el riesgo en Lima
Las proyecciones meteorológicas y las advertencias del Ministerio de Desarrollo y Riesgo sitúan al fenómeno El Niño 2026-2027 entre los principales factores de preocupación. En Lima, el riesgo comprende posibles inundaciones en calles y avenidas, además de huaicos en sectores cercanos a las quebradas.
El ministro Marco Vinello señaló que el indicador de temperatura superficial del mar supera los niveles registrados durante los fenómenos El Niño de 1982 y 1997. Según el funcionario, las condiciones previstas para el periodo 2026-2027 podrían configurar un evento extraordinario.
“Este año 2026, 2027, vamos a tener un mega Niño o un Niño extraordinario”, afirmó Vinello.
Por su parte, el meteorólogo Jonathan Cárdenas explicó que las lluvias ya muestran manifestaciones importantes y que las precipitaciones podrían intensificarse durante los próximos días. También precisó que el periodo de mayor actividad suele presentarse durante el verano, entre enero y marzo.
Vinello explicó que algunas zonas funcionan como depresiones naturales, por lo que el agua de lluvia converge en un mismo punto y alcanza niveles superiores a los registrados en otros lugares. Durante una demostración con un recipiente de un metro cuadrado, mostró cómo cambia la acumulación de agua ante diferentes cantidades de lluvia: un primer volumen de ocho litros y una segunda incorporación de doce litros, hasta alcanzar veinte litros por metro cuadrado.
El ministro advirtió que, si Lima registra precipitaciones de entre 17 y 20 litros por metro cuadrado, podrían inundarse varias calles. Entre los puntos mencionados figuran la Vía Expresa y la bajada de Armendáriz. También indicó que distritos como Villa María del Triunfo, Villa El Salvador y Carabayllo podrían enfrentar mayores dificultades por las características topográficas de sus terrenos.
Pedidos y estructuras de contención en Chosica
En la cuarta zona de Chosica, Lucy Calixtro teme que los sacos que utiliza para contener el agua no resistan nuevas precipitaciones. La mujer indicó que algunos ya se rompieron y pidió ayuda para reemplazarlos antes de una emergencia.
“Yo no quiero otra cosa que, que me den un saco para defendernos a donde puedo, pero tiene que ser ya”, manifestó Calixtro.
La vecina explicó que su edad le dificulta realizar por sí sola las labores de protección. Su pedido apunta a conseguir materiales con anticipación, pues teme que la asistencia llegue después de que el agua afecte su vivienda.
En la quebrada de Quirio, en Chosica, las estructuras de contención cumplen una función clave frente al desplazamiento de lodo y rocas. Durante el recorrido por la zona, las autoridades mostraron una barrera dinámica instalada en 2016 y señalaron que esta estructura retuvo una cantidad considerable de material durante eventos anteriores.
El representante municipal indicó que la barrera llegó a llenarse por completo y contuvo entre 30.000 y 40.000 metros cúbicos de material. También recordó que un huaico ocurrido en 2015 causó seis muertes en el distrito. Aunque la estructura actual todavía podría responder ante nuevos episodios, el representante señaló la importancia de contar con otra barrera de mayor capacidad, diseñada para contener cerca de 50.000 metros cúbicos.
Durante la inspección, también se detectó el ingreso de camiones que arrojaban desmonte en la quebrada. El representante municipal indicó que estas descargas no contaban con autorización y anunció acciones de fiscalización y posibles multas contra los responsables. La acumulación de residuos en estos cauces representa un problema para la gestión del riesgo, debido a que las quebradas cumplen una función natural durante el desplazamiento del agua, el lodo y las piedras.
Brigadas voluntarias y preparación
En Chosica, grupos de vecinos organizados como brigadistas voluntarios cumplen una función preventiva ante la posibilidad de huaicos. Su labor incluye advertir a la población cuando existe peligro y activar mecanismos de alerta para facilitar la evacuación de las zonas expuestas.
Durante la visita, uno de los integrantes explicó que el sistema dispone de un botón que permite transmitir la señal de emergencia a los residentes. La activación busca que las personas reciban la advertencia y puedan abandonar los sectores amenazados.
La preparación de estos equipos se suma a las medidas de prevención relacionadas con la infraestructura, la limpieza de las quebradas y la protección de las viviendas. En las viviendas, la revisión de los techos constituye una de las medidas preventivas señaladas durante el recorrido: la inclinación de las superficies y la limpieza de los sistemas de drenaje permiten evitar acumulaciones de agua en azoteas, patios interiores y balcones.










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