Son las 7:30 de la mañana y, en una cocina escolar de Japón, ya hierve la sopa de miso con verduras que un agricultor del distrito entregó al amanecer. A esa misma hora, en miles de aulas peruanas, un niño llega sin haber desayunado y recibirá —si todo sale bien— una ración envasada que nadie cocinó esa mañana. No es solo una diferencia de menú: es la distancia entre un sistema y una emergencia. En el Perú, 43,4% de los niños de 6 a 35 meses tiene anemia y la cifra apenas se ha movido en quince años. Japón, en cambio, tiene la tasa de obesidad infantil más baja del mundo desarrollado. La diferencia no empezó en la mesa: empezó en una ley.
La respuesta directa: por qué funciona el modelo japonés
El almuerzo escolar japonés —llamado kyūshoku— funciona porque dejó de ser “comida” para convertirse en política de Estado, currículo escolar y compra pública planificada, todo a la vez. Tres leyes lo sostienen: la Ley de Comedor Escolar de 1954, la Ley Básica de Shokuiku (educación alimentaria) de 2005 y la reforma de 2008 que volvió obligatorio enseñar a comer. Sobre esa base, cada comida la diseña un nutricionista titulado, se cocina en cocinas propias con productos frescos de la zona, y los propios alumnos la sirven, la reparten y limpian el aula. El resultado es medible: estudios japoneses muestran que los niños que comen kyūshoku de forma regular consumen más proteína, fibra, frutas y verduras —y menos grasa y sodio— que quienes llevan lonchera de casa.
Para el Perú, la lección no es “copiar el menú japonés”. Es entender que el país ya tiene las piezas legales —incluida una ley que obliga a comprar el 30% de los alimentos a la agricultura familiar— pero no el sistema que las une ni la continuidad que las hace funcionar. Las siete claves que siguen separan un modelo que redujo la desnutrición de uno que, tras tres programas fallidos, sigue atrapado en la emergencia.
1. Una ley de Estado, no un programa de gobierno
El almuerzo escolar japonés nació de una crisis parecida a la peruana. Tras la Segunda Guerra Mundial, con hambre y déficit nutricional, Japón aprobó en 1954 la Ley de Comedor Escolar, que garantizó comida a todos los estudiantes. En 2005, el país dio el salto decisivo con la Ley Básica de Shokuiku (Ley N.º 63, del 17 de junio de 2005), la primera norma del mundo que regula la dieta y los hábitos alimentarios como asunto público. El Ministerio de Educación (MEXT) define hoy el almuerzo como un “material didáctico vivo”.
El contraste con el Perú es brutal. En menos de tres años el país pasó por Qali Warma (creado por D.S. 008-2012-MIDIS y golpeado por denuncias de corrupción e intoxicaciones, incluido el escándalo de conservas con carne de caballo en Puno), luego por Wasi Mikuna (D.S. 010-2024-MIDIS, suspendido en 2025 tras nuevos incidentes sanitarios) y ahora por el Programa de Alimentación Escolar (PAE), creado por D.S. 008-2025-MIDIS, que arranca en marzo de 2026 para 4,2 millones de escolares en 67.000 colegios, con un presupuesto de S/ 2.636,6 millones. Japón construyó un sistema durante 70 años; el Perú reinicia el suyo cada vez que estalla un escándalo.
2. El almuerzo es una clase, no un recreo
En Japón, la hora de comer está dentro del horario lectivo. Eso es el shokuiku: educación alimentaria. Los niños aprenden de dónde viene la comida, por qué se come de temporada y a quién agradecer por ella. No es teoría de cuaderno: se aprende sirviendo, repartiendo y conversando en la mesa. Esta integración curricular es, según la evidencia, el factor que vuelve duraderos los hábitos saludables hasta la adultez. En el Perú no existe una materia equivalente, y la alimentación escolar se trata como logística de reparto, no como formación.
3. Cocina propia y un nutricionista detrás de cada bandeja
Mientras muchos países terciarizan el servicio, Japón cocina sus almuerzos en cocinas centrales y escolares con alimentos frescos y mínimamente procesados. Cada menú lo diseña un nutricionista-docente titulado (el sistema de “Diet and Nutrition Teacher” se creó en 2007), que ajusta calorías y nutrientes según la edad del niño, la temporada y lo disponible localmente. El Perú, en cambio, compra raciones y conservas a proveedores: el reciente cambio del PAE 2026, que reemplazó carnes y sangrecita ricas en hierro por más conservas de pescado, fue criticado por nutricionistas precisamente porque prioriza la logística sobre el valor nutricional real.
4. La escuela como “mercado ancla” del agricultor local
Aquí está la lección más poderosa para una región agraria como Huánuco. Japón aplica el principio chisan-chisho —“producción local para consumo local”—: en 2021, el 56% de los ingredientes de los almuerzos escolares fue de origen local. Ciudades como Fukuroi se fijan metas (un tercio de las verduras del distrito) y coordinan con los agricultores con meses de anticipación, sincronizando menús, calendarios de siembra y volúmenes de entrega. Algunas usan sistemas digitales para pasar de 16% a una meta de 44,6% de vegetales locales hacia 2029. El comedor escolar se vuelve un cliente estable que reduce la incertidumbre del pequeño productor.
Lo notable es que el Perú ya tiene esa palanca. La Ley N.º 31071 (2020), de Compras Estatales de Alimentos de Origen en la Agricultura Familiar, obliga a las entidades públicas a adquirir como mínimo el 30% de sus alimentos directamente a pequeños productores. Es, en el papel, casi idéntica a la meta japonesa. El problema es la ejecución: según reportes de cumplimiento, los agricultores familiares apenas representan una fracción de lo que la ley promete, y trabas como los análisis sanitarios de más de S/ 1.000 por muestra dejan fuera justamente a los productores que la norma debía incluir.
5. Los niños sirven, reciclan y limpian
En Japón no hay personal que sirva: los propios estudiantes, por turnos (los kyūshoku tōban), reparten la comida con gorro, mascarilla y delantal, todos comen el mismo menú, y al terminar clasifican residuos, lavan los envases de leche y limpian el aula. El almuerzo enseña higiene, cooperación, cuidado del entorno y respeto por quien produce y cocina. Es la dimensión cívica del modelo, y es gratuita: no requiere presupuesto, requiere diseño pedagógico.
6. Continuidad y confianza verificable
Setenta años de política estable construyeron en Japón algo que el dinero no compra: confianza. En el Perú ocurre lo contrario. Cada programa hereda la desconfianza del anterior, y los escándalos —proveedores sancionados que seguían ganando contratos, intoxicaciones en Puno, Piura, Cusco y Amazonas— erosionan la legitimidad de todo el sistema. Sin continuidad ni trazabilidad, ni el mejor menú sobrevive a la siguiente crisis.
7. Un problema que el Perú no puede seguir aplazando
Los números explican la urgencia. Según la ENDES del INEI, la anemia en niños de 6 a 35 meses fue de 43,7% en 2024 y 43,4% en 2025: prácticamente la misma que el 50,4% de 2009. La desnutrición crónica en menores de cinco años se ubica en 12,1%, con regiones como Huancavelica, Cajamarca y Amazonas por encima del 20%. La meta del Bicentenario era reducir la anemia al 19% en 2021; no se cumplió, y a este ritmo —advirtieron economistas— recién se alcanzaría hacia 2048. Japón demuestra que el almuerzo escolar puede ser el instrumento de salud pública más costo-efectivo de un país. El Perú aún lo trata como un contrato de catering.
Resumen: 7 claves del modelo japonés frente a la realidad peruana
Clave del modelo | Cómo funciona en Japón | Qué falta o falla en el Perú |
Una ley de Estado | Ley de Comedor Escolar (1954) y Ley de Shokuiku (2005) | Tres programas en 3 años: Qali Warma, Wasi Mikuna, PAE |
Educación alimentaria | El almuerzo es parte del currículo, no un recreo | No hay materia de alimentación en la escuela |
Cocina propia | Comida preparada en cocinas centrales, no terciarizada | Raciones y conservas compradas a proveedores |
Nutricionistas | Menús diseñados por nutricionistas-docentes titulados | Escasa presencia de nutricionistas por escuela |
Compra local (30%) | Chisan-chisho: 56% de insumos locales (2021) | Ley 31071 obliga al 30%, pero casi no se cumple |
Los niños participan | Sirven, ordenan, reciclan y limpian por turnos | Servicio pasivo: el niño solo recibe la ración |
Continuidad y confianza | 70 años de política estable y verificable | Corrupción e intoxicaciones rompen la confianza |
Mirada andina: la “comida de casa” ya existe en Huánuco
Wasi Mikuna, el nombre del fallido programa peruano, significa precisamente “comida de casa” en quechua. La ironía es que el Perú no necesita importar la filosofía japonesa del chisan-chisho: ya la tiene en su propia cosmovisión. El ayni andino —la reciprocidad, el dar para recibir— es exactamente el contrato silencioso que une a la escuela japonesa con su agricultor: la comunidad alimenta a sus niños con lo que su propia tierra produce. Huánuco lo tiene todo para liderar este modelo. Es una región agraria, con altura y selva, que produce papa nativa, granos y tubérculos. Y la despensa andina guarda los alimentos más ricos en hierro que existen contra la anemia: la sangrecita, el tarwi o chocho, la quinua, las habas y el hígado. Donde Japón pone pescado fresco de su mar, Huánuco puede poner la proteína de su valle. La Ley 31071 podría convertir cada colegio de la región en el cliente estable que el pequeño agricultor huanuqueño nunca tuvo —si el Estado decide, por fin, ejecutarla. |
Lo que dice la evidencia
La salud pública respalda el modelo. Tanaka y Miyazaki (2012), en Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition, documentan que el almuerzo escolar japonés es, en sí mismo, una actividad educativa que mejora la dieta de unos 10 millones de niños. Una revisión de 2025 en PMC (Instituto Nacional de Salud de EE. UU.) atribuye al shokuiku y a la cocina escolar propia la baja obesidad infantil de Japón, frente al modelo terciarizado de Occidente. Otros estudios registran que la obesidad japonesa creció apenas 0,3% entre 2000 y 2016. Del lado peruano, la ENDES 2024–2025 del INEI y los reportes del CEPLAN confirman el estancamiento: la reducción de la anemia ha sido “prácticamente nula” desde 2009. No es un problema de falta de diagnóstico, sino de falta de sistema. |
Preguntas frecuentes
¿Qué es el kyūshoku, el almuerzo escolar japonés?
Es el sistema nacional de almuerzo escolar de Japón, regulado por ley desde 1954. No es solo una comida: forma parte del horario de clases y se usa para enseñar nutrición y cultura alimentaria (shokuiku). Cada menú lo diseña un nutricionista titulado, se cocina con productos frescos y locales, y los propios alumnos lo sirven y limpian. Cubre a casi el 100% de las escuelas públicas y se asocia a las tasas de obesidad infantil más bajas del mundo desarrollado.
¿Por qué la anemia infantil sigue tan alta en el Perú?
Según la ENDES del INEI, la anemia en niños de 6 a 35 meses fue de 43,4% en 2025, casi igual que en 2009. Las causas son múltiples: dietas pobres en hierro, alza de precios de alimentos de origen animal, brechas regionales y, de fondo, la ausencia de un sistema estable de alimentación escolar. El país ha cambiado de programa tres veces en tres años, lo que impide consolidar resultados.
¿Qué es el PAE y en qué se diferencia de Qali Warma?
El Programa de Alimentación Escolar (PAE), creado por D.S. 008-2025-MIDIS, reemplaza a Qali Warma y a Wasi Mikuna. Empieza en marzo de 2026 para 4,2 millones de escolares, con enfoque territorial y “pertinencia cultural”. Su reto es no repetir los problemas de corrupción e intoxicaciones que hundieron a sus predecesores y, sobre todo, cumplir de verdad la compra a productores locales.
¿El Perú puede comprar alimentos a sus pequeños agricultores como Japón?
Sí, y de hecho ya está obligado por ley. La Ley 31071 (2020) exige que las entidades públicas adquieran al menos el 30% de sus alimentos a la agricultura familiar, una meta casi idéntica a la japonesa. El problema no es la norma, sino su ejecución: trabas administrativas y costos sanitarios prohibitivos dejan fuera a los pequeños productores que debían beneficiarse.
¿Qué alimentos andinos ayudan contra la anemia?
La despensa andina es rica en hierro: la sangrecita, el hígado, el tarwi o chocho, la quinua y las habas figuran entre los alimentos más eficaces. Integrarlos a los menús escolares de regiones como Huánuco —comprándolos a productores locales— combinaría el combate contra la anemia con el apoyo a la economía campesina, justo como hace Japón con su pescado y sus verduras de temporada.
Conclusión: cada plato es una decisión política
En Japón, cada bandeja que un niño sirve a su compañero es, al mismo tiempo, una comida, una clase y un contrato silencioso con el agricultor del distrito. El Perú no carece de ingredientes, ni de tierra, ni siquiera de leyes: carece de la decisión de construir un sistema y sostenerlo más de un gobierno. La pregunta que deja Japón no es “¿qué cocinamos?”, sino “¿estamos dispuestos a tratar el almuerzo escolar como lo que es —la política de salud y desarrollo más rentable que tenemos a la mano?”.
Diario Ahora seguirá investigando cómo se ejecuta —o no— la compra de alimentos a la agricultura familiar en Huánuco y la región. Si eres productor, docente o autoridad y quieres aportar datos o testimonios, escríbenos. Lee también nuestra cobertura sobre seguridad alimentaria y agricultura familiar andina en ahora.com.pe. |
Fuentes
1. Gobierno de Japón. (1954). Ley de Comedor Escolar (School Lunch Act). Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología (MEXT).
2. Gobierno de Japón. (2005). Ley Básica de Shokuiku (Basic Act on Shokuiku, Ley N.º 63, 17 de junio de 2005). Japanese Law Translation.
3. Tanaka, N. & Miyazaki, M. (2012). School lunch program for health promotion among children in Japan. Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition, 21(1). PubMed 22374573.
4. Watanabe, M. et al. (2012). School-based “Shokuiku” program in Japan: application to nutrition education in Asian countries. Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition. PubMed 22374574.
5. A Multi-Level Approach to Childhood Obesity Prevention: Lessons from Japan and the United States (2025). PMC11902064, National Library of Medicine (EE. UU.).
6. INEI. (2025). Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2024 y 2025 — anemia y desnutrición crónica infantil.
7. CEPLAN. (2025). Observatorio Nacional de Prospectiva: Persistencia de la anemia infantil en el Perú.
8. Congreso de la República del Perú. (2020). Ley N.º 31071, Ley de Compras Estatales de Alimentos de Origen en la Agricultura Familiar.
9. MIDIS. (2025). Decreto Supremo N.º 008-2025-MIDIS, creación del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Diario Oficial El Peruano.
10. Programa Mundial de Alimentos (PMA/WFP) Perú. (2025). Comidas calientes: nutrición con sabor a hogar en las escuelas del Perú.










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