El gobierno australiano planea recortar 160,000 personas del crucial esquema de seguro por discapacidad NDIS para 2030, buscando ahorrar miles de millones y frenar su crecimiento explosivo.
El gobierno australiano, liderado por el ministro de Salud Mark Butler, ha anunciado una drástica reestructuración del esquema nacional de discapacidad NDIS. La medida, revelada esta semana, prevé la exclusión de 160,000 beneficiarios para el año 2030, reduciendo el número de participantes de 760,000 a 600,000 en un esfuerzo por contener un gasto anual de $50 mil millones de dólares.
Según la investigación publicada por The Guardian, esta revisión busca limitar el crecimiento del NDIS a solo un 2% anual, generando ahorros multimillonarios y asegurando la sostenibilidad del programa. El NDIS, lanzado en 2013, fue concebido como un modelo pionero para proporcionar apoyo individualizado a personas con discapacidad, pero su rápida expansión ha generado desafíos fiscales significativos.
Australia Recortará 160,000 Beneficiarios del NDIS para 2030
La ambiciosa reestructuración del NDIS implica que 160,000 personas, del total de 760,000 participantes actuales, dejarán de recibir apoyo directo en los próximos cuatro años. El ministro de Salud, Mark Butler, defendió la decisión calificándola de "dura, pero ineludible y urgente", anticipando que el presupuesto del NDIS, que podría superar los $70 mil millones de dólares a finales de la década si no se actúa, se reducirá a unos $55 mil millones de dólares australianos. Este ajuste proyecta una disminución de 300,000 en la cifra de participantes proyectada originalmente de 900,000 para el mismo periodo. El esquema, valorado en $50 mil millones de dólares anuales, se ha convertido en uno de los programas gubernamentales de más rápido crecimiento en la historia de Australia, lo que ha impulsado la necesidad de una intervención fiscal contundente para garantizar su viabilidad a largo plazo y evitar su colapso total.
¿A dónde Irán Cientos de Miles de Vulnerables?
La noticia ha encendido las alarmas entre la oposición, los Verdes y numerosos defensores de los derechos de las personas con discapacidad, quienes advierten sobre el riesgo de que miles de australianos vulnerables queden sin ningún tipo de apoyo vital. Melissa McIntosh, ministra en la sombra para el NDIS, expresó una profunda preocupación sobre la posible reevaluación de cada participante, preguntando: "¿Significa eso que alguien con un tubo de respiración o de alimentación tendrá que ser reevaluado? Me parece bastante injusto si ese es el camino. Si cientos de miles de personas van a ser excluidas del NDIS, ¿a dónde irán a parar?". La líder de los Verdes, Larissa Waters, se comprometió a "luchar contra Labor en el parlamento", acusando al gobierno de "vender la dignidad de las personas con discapacidad" para equilibrar el presupuesto, una traición a las promesas electorales previas.
Un Gigante Social con Raíces Profundas y Costos Crecientes
El NDIS, concebido en 2013 durante el gobierno laborista y acreditado a Bill Shorten, fue una promesa de autonomía y control para las personas con discapacidad. Sin embargo, su complejidad y la demanda creciente lo han transformado en un "tren desbocado", según la ministra de Discapacidad de Queensland, Amanda Camm, planteando la urgencia de su reforma para su sostenibilidad.
¿Quién Pagará la Factura de los Cambios en el NDIS?
La reestructuración del NDIS ya ha provocado una nueva "guerra de palabras" con los estados y territorios, quienes temen que los recortes del gobierno federal les trasladen la carga financiera de apoyar a los beneficiarios excluidos. Amanda Camm, de Queensland, criticó la falta de "detalles y consulta", afirmando que serán los estados quienes "pagarán por los fracasos". Bill Shorten, uno de los arquitectos del NDIS y ex ministro, reconoció la "paranoia" de los estados sobre el "desplazamiento de costos" y enfatizó la necesidad de nuevos mecanismos de apoyo. Sugirió que, aunque el presupuesto es crucial, la prioridad debe ser el "interés superior de las personas con discapacidad", reconociendo que el NDIS no puede ser la "única balsa salvavidas en el océano" y que se necesitarán esfuerzos coordinados en los 8 estados y territorios australianos.
Reducción de Gastos y Lucha Contra la Estafa Millonaria
Para mitigar la presión fiscal, el gobierno aumentará drásticamente las categorías de proveedores de servicios que requieren registro, incluyendo actividades de alto riesgo como cuidado personal, apoyo para la vida diaria y servicios en entornos cerrados. Esta medida busca mayor transparencia y control en el esquema de $50 mil millones de dólares. Además, la Comisión Australiana de Inteligencia Criminal (ACIC) ha advertido esta semana que bandas de crimen organizado están explotando el NDIS para lavar dinero, generar ingresos ilícitos y ocultar activos, socavando seriamente la integridad del programa. Para combatir esto, el gobierno estableció en enero un "razor gang" secreto, liderado por la ex funcionaria del Tesoro Anthea Long, con la misión de identificar y ejecutar recortes presupuestarios significativos, fortaleciendo la fiscalización y la ciberseguridad para proteger los miles de millones invertidos.
Programas en el Aire: De Thriving Kids a la Reestructuración
En medio de esta reestructuración, algunos programas vitales enfrentan incertidumbre. Queensland aún no ha firmado un acuerdo operativo para el nuevo programa "Thriving Kids", anunciado por Butler en agosto y con fecha de inicio para octubre, diseñado para apoyar a niños con autismo y retrasos en el desarrollo. Esta situación subraya la tensión y la falta de consenso entre los niveles de gobierno sobre cómo se implementarán los cambios.
¿Podrá el NDIS Mantener su Promesa Original en Australia?
La drástica revisión del NDIS marca un punto de inflexión para el sistema de apoyo a la discapacidad en Australia. El gobierno insiste en que estas "decisiones difíciles" son vitales para la sostenibilidad del esquema y para asegurar que "esté ahí en el futuro para los australianos que más lo necesitan". Sin embargo, la promesa original de "elección y control" para que las personas con discapacidad vivan "vidas ordinarias" pende de un hilo. La verdadera prueba será si el NDIS, con 600,000 participantes proyectados para 2030 y 160,000 personas potencialmente excluidas, puede mantener su espíritu fundacional mientras navega por las presiones fiscales y las fuertes críticas sociales y políticas, una discusión que se prevé intensa antes del presupuesto federal del 12 de mayo.
Crédito de imagen: Fuente externa










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