La muerte de un escolar de 13 años en el hospital regional Hermilio Valdizán dejó de ser solo una denuncia familiar y abrió un examen directo al manejo médico aplicado durante una apendicectomía laparoscópica. Cuatro días después del fallecimiento, la Dirección Regional de Salud de Huánuco informó que la historia clínica fue lacrada y que una comisión médica evaluará si hubo errores en la cirugía, la anestesia o la atención previa al desenlace fatal.
Gustavo Barrera, director regional de Salud, indicó que la investigación sumaria deberá concluir en un plazo máximo de 15 días. Según precisó, los informes del cirujano, el anestesiólogo y los jefes de los departamentos involucrados serán revisados por médicos peritos del hospital. “La historia clínica habla sola”, manifestó al señalar que el documento permanece bajo custodia de asesoría jurídica para evitar cualquier manipulación.
El caso generó conmoción porque, según sus familiares, el menor era un deportista dedicado al básquetbol y no presentaba enfermedades conocidas antes de ingresar por un cuadro de apendicitis. El director del hospital sostuvo, sin embargo, que ningún paciente llega “sano” a un establecimiento si requiere una intervención quirúrgica, y remarcó que toda operación incluye riesgos vinculados al procedimiento, la anestesia y eventuales reacciones medicamentosas.
La clave estará en los informes médicos
Barrera señaló que la necropsia preliminar reportó edema pulmonar, aunque aclaró que ese diagnóstico puede originarse por distintas causas. Según explicó, una de las posibilidades médicas es una reacción alérgica o adversa a un fármaco, pero insistió en que esa hipótesis deberá ser confirmada con los exámenes anatomopatológicos enviados a Lima.
El director del hospital Hermilio Valdizán indicó que la cirugía practicada fue una apendicectomía laparoscópica, procedimiento usado para extraer el apéndice mediante pequeñas incisiones. Como cirujano pediátrico, afirmó haber realizado miles de operaciones similares desde 2017, aunque reconoció que la literatura médica contempla complicaciones capaces de provocar desenlaces graves.
La familia del menor llegó hasta el Gobierno Regional de Huánuco para exigir justicia y explicaciones formales. Barrera afirmó que los padres fueron escuchados y que la Diresa se comprometió a entregar facilidades para esclarecer la causa de muerte. También sostuvo que, si se detectan responsabilidades, el caso podría derivar en sanciones administrativas o en una denuncia penal.
Un caso que golpea la confianza pública
La investigación no solo deberá precisar qué ocurrió dentro del quirófano, sino también si se cumplieron los protocolos antes, durante y después de la intervención. En un hospital regional que concentra la atención de cientos de familias de Huánuco, el caso vuelve a poner bajo presión la transparencia con la que se manejan los eventos médicos con desenlace fatal.
Los próximos 15 días serán decisivos para la familia y para el propio sistema regional de salud. La comisión médica deberá contrastar la historia clínica, los informes del personal que intervino y los resultados enviados a Lima. Solo entonces se sabrá si la muerte del escolar fue una complicación imprevisible o si existieron fallas que pudieron evitarse.










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