Una filtración en el techo, un cable expuesto, una vía bloqueada o una zona inundada pueden cambiar una jornada laboral en minutos. Ante el avance del Fenómeno El Niño, los riesgos para los trabajadores no se limitan a huaicos, desbordes o lluvias intensas: también incluyen accidentes durante el traslado, cortes de energía y agua, problemas sanitarios y dificultades para evacuar.
Kharla Heredia, médico ocupacional y gerente del centro especializado en salud ocupacional EstarBien, explicó a Infobae Perú qué medidas deben exigir los empleados a sus empresas antes de una emergencia. La especialista advierte que el primer error de una empresa es esperar a que ocurra un evento extremo para activar sus protocolos.
Preparación antes de la emergencia
El plan debe considerar no solo el lugar de trabajo, sino también las rutas que recorren los trabajadores, las zonas donde viven, los proveedores esenciales y las funciones que no pueden detenerse. “No tiene sentido tener un excelente protocolo dentro del centro de trabajo si el trabajador no puede llegar o regresar de manera segura”, sostuvo Heredia.
La recomendación es identificar los puestos críticos y preparar reemplazos temporales. Si un trabajador indispensable para un proceso vive en un área vulnerable, la empresa debe definir quién puede asumir esa función, si cuenta con capacitación y acceso a la información necesaria, y si puede trabajar a distancia o desde otra sede.
Protocolos y capacitación
Los trabajadores deben exigir que exista un plan de contingencia actualizado y que no quede guardado en una computadora. La empresa tiene que informar con claridad qué hacer ante una alerta, a quién llamar, qué rutas evitar, dónde evacuar y cuáles son los puntos de reunión.
También debe actualizar la Identificación de Peligros, Evaluación de Riesgos y Determinación de Controles (IPERC). Esta herramienta permite identificar amenazas específicas, evaluar su impacto y establecer medidas para reducir accidentes laborales. En el contexto de El Niño, debe incorporar inundaciones, lluvias, huaicos, fallas eléctricas, contaminación de agua, dificultades de transporte y otros peligros asociados.
“Un plan que nadie conoce no es un plan: es un archivo”, remarcó la especialista. Por eso, las capacitaciones y simulacros deben incluir al personal, que conoce las condiciones reales de sus rutas, su puesto y los problemas que pueden surgir durante una jornada.
Cinco medidas básicas
Antes de que se intensifiquen las lluvias, Heredia recomienda verificar cinco medidas básicas:
- Rutas y zonas de riesgo identificadas: la empresa debe conocer si sus trabajadores atraviesan quebradas, ríos, pendientes o vías con riesgo de bloqueo.
- Canales para alertar peligros: todo empleado debe saber cómo informar sobre filtraciones, cables expuestos, estructuras deterioradas o zonas anegadas.
- Responsables definidos: el protocolo debe establecer quién activa la emergencia, quién coordina la evacuación y quién mantiene contacto con el personal.
- Capacitación previa: los trabajadores deben conocer las rutas de evacuación, puntos de reunión y acciones frente a una alerta.
- Opciones ante la imposibilidad de asistir: trabajo remoto, cambios de horario, redistribución de tareas o traslados temporales de sede.
Si las condiciones son peligrosas, el trabajador debe comunicarlo de inmediato y, cuando exista un peligro evidente, evitar continuar con una actividad hasta que se adopten controles. “Reportar un riesgo no es generar problemas; es evitar que el problema se convierta en una emergencia”, afirmó Heredia.
Obligaciones legales del empleador
La obligación principal nace del deber de prevención que señala la Ley N.° 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, y su Reglamento, Decreto Supremo N.° 005-2012-TR, afirma el abogado Daniel Robles Ibazeta al Diario Oficial El Peruano. “El artículo 49 de esa ley establece que el empleador debe garantizar la seguridad y salud de los trabajadores en todo aspecto relacionado con el trabajo, y ese deber no se suspende porque el riesgo provenga de un fenómeno natural”, remarca.
El letrado precisa que a esta normativa se suma el artículo 23 de la Constitución, el cual señala que ninguna relación laboral puede limitar el ejercicio de derechos constitucionales, entre ellos la vida y la integridad. “En la práctica, esto significa que la empresa debe identificar con anticipación qué riesgos climáticos existen (inundaciones, huaicos, cortes de vías) y anotarlos en su registro de riesgos, conocido como matriz Iperc”, asevera.
Además, el socio en Robles Ibazeta Consultores refiere que es importante preparar un plan de acción para cuando ocurra la emergencia; informar y capacitar a su personal sobre qué hacer; y, si el peligro es real e inmediato, detener las actividades sin descontar el sueldo al trabajador.
MYPE y continuidad del negocio
Las micro y pequeñas empresas no requieren un documento extenso para prepararse, pero sí un diagnóstico concreto. Deben identificar qué procesos son indispensables, qué productos o servicios no pueden faltar, cuáles son sus proveedores críticos y qué alternativas existen si una ruta queda bloqueada.
La continuidad no siempre exige paralizar un negocio. Según Heredia, algunas contingencias pueden manejarse con horarios distintos, trabajo remoto, cambios temporales de local o reemplazos internos. La prioridad es que las decisiones se tomen antes de que las lluvias, los huaicos o los cortes de servicios obliguen a improvisar.









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