Según la extracción factual, el Mundial 2026 no solo deja emociones deportivas, sino también historias que combinan folclore, superstición y viralización. En las últimas horas, el nombre de Nana Kwaku Bonsam, uno de los brujos más conocidos de Ghana, se convirtió en tendencia internacional tras asegurar que realizó un ritual de magia negra para impedir que el delantero inglés Harry Kane anotara durante el empate 0-0 entre Inglaterra y Ghana por la fase de grupos.
Días antes del encuentro, Bonsam declaró al tabloide británico Daily Star que estaba "trabajando" espiritualmente sobre Harry Kane para complicar su rendimiento. "Sé qué trabajo debo hacer para detenerlo. No le deseo una lesión grave, será justo lo suficiente para detenerlo contra mi país", afirmó. El partido terminó sin goles, con un Kane errático y fallando ocasiones claras, lo que alimentó la narrativa del supuesto embrujo.
El ritual viral y la promesa de "liberarlo"
Tras el encuentro, Bonsam reapareció en redes sociales y medios locales para anunciar un nuevo ritual. En plataformas como TikTok, Instagram y X comenzaron a circular videos donde se le ve realizando cánticos, gestos y lanzando polvo al aire mientras menciona el nombre de Harry Kane. "Soy el brujo más poderoso del mundo. Ahora voy a liberar a Harry Kane para que haga un gol en su próximo partido", se le escucha decir en una de las grabaciones más compartidas.
Según medios deportivos como TN, TyC Sports y portales ghaneses, el "destrabado" del goleador inglés tendría como escenario el choque de Inglaterra frente a Panamá, el último duelo de la fase de grupos. Incluso se viralizó una escena de hinchas de Ghana lanzando polvo mágico en la tribuna durante el Ghana vs. Panamá, lo que reavivó el debate sobre si se trata de brujería, performance simbólica o simple coincidencia deportiva.
Magia negra o relato mediático
Especialistas que han comentado el caso señalan que episodios así funcionan como historias paralelas al Mundial: capturan clics, construyen narrativa y ponen foco en la dimensión emocional y cultural del torneo, sin que eso implique tomar literalmente la idea de un hechizo eficaz sobre el rendimiento de un profesional. El propio Bonsam parece entender el poder del relato: primero anuncia el embrujo, luego el ritual para liberarlo, y así mantiene su figura en primera plana mientras el mundo mira a Inglaterra, Ghana y Panamá.
El lugar de las creencias en el Mundial 2026
Magia negra, cánticos, estampitas, promesas religiosas y rituales colectivos forman parte del paisaje habitual de cualquier Copa del Mundo, más allá de que la organización y los reglamentos se apoyen en tecnología y criterios deportivos. El caso de Nana Kwaku Bonsam y Harry Kane se suma a una larga lista de historias en las que la espiritualidad —sea por fe cristiana, tradición africana o supersticiones de vestuario— intenta intervenir en lo que, al final, se decide por goles, tácticas y estados de forma.
Para muchos aficionados, darle lugar a estas narrativas no significa creer literalmente en un hechizo, sino aceptar que el fútbol también es escenario de símbolos, miedos, esperanza y humor. En ese sentido, el "brujo africano que frenó a Kane" es menos un villano sobrenatural y más un recordatorio de que, incluso en el Mundial más tecnológico de la historia, seguimos buscando explicaciones mágicas cuando la pelota se niega a entrar en el arco.










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