Nelson B. Orihuela y Astete, Exdirector del INC Huánuco
El pasado 12 de mayo se cumplieron sesenta años de la emisión de la Resolución Directoral con la que se creó la Casa de la Cultura Departamental Huánuco, y este 1.° de junio, las “BODAS DE DIAMANTE” de su inauguración, con la que se dio inicio a sus labores oficiales.
Sesenta años en que, siendo dependiente como organismo descentralizado del Ministerio de Educación, pasó por dos denominaciones: primero como “Casa de la Cultura Departamental Huánuco” y luego como “Instituto Nacional de Cultura Departamental Huánuco”.
Es en el año 2010 que se crea el Ministerio de Cultura, independizándose, por así decirlo, del Ministerio de Educación y alcanzando su propia personería jurídica.
En el año 2016, cuando se cumplían las “BODAS DE ORO”, y ahora, en que cumple sus “BODAS DE DIAMANTE”, tan significativas fechas se han dejado en el olvido y, con este olvido, se desconoce la trayectoria y el aporte de quienes fueron pioneros en la consolidación de esta institución en Huánuco.
Se desconoce el esforzado trabajo no solo de quienes tuvieron a su cargo la conducción de la institución, sino principalmente del personal administrativo, quienes dieron su entrega sin limitar sus horas a las horas oficiales u obligatorias de labor diaria, sino invirtiendo sus horas propias sin retribución por horas extras, laborando además sábados, domingos, feriados y horas nocturnas, como lo exigieran en su momento las actividades a desarrollarse.
En tanto organismos descentralizados del sector Educación, las Direcciones Departamentales de Cultura, con excepción de la de Cusco, tenían un reducido número de servidores administrativos y un exiguo presupuesto.
En esta sede institucional fue en las gestiones del musicólogo Rodolfo Holzmann Zanger y del escritor Ambrosio Malpartida Besada (1974 a 1990) que se contó hasta con siete trabajadores. En las demás gestiones (1966 a 1973 y de 1991 a 1997), entre dos y tres servidores. Hoy, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco supera los 30 servidores administrativos.
En cuanto al presupuesto que se asignaba cada año, en tanto pertenecíamos al Ministerio de Educación, considero que era el 5 % del presupuesto ministerial el que se asignaba al Instituto Nacional de Cultura. De este monto, que era ínfimo, la sede central nos otorgaba, para manejo en la Departamental Huánuco, un monto mínimo únicamente para las partidas 02.00 y 03.00. A pesar de ser una cantidad irrisoria, la sede central no cumplía con la remisión oportuna de lo correspondiente a cada mes para atender las necesidades y cumplir con el pago de los servicios para el normal funcionamiento institucional. Tampoco, al concluir el año del ejercicio presupuestal, se cumplía con la entrega del 100 % anual.

Casa de la cultura departamental de Huánuco.
Como referencia, menciono el presupuesto asignado en 1991, cuando la sede en Huánuco cumplía sus “Bodas de Plata”. El presupuesto fue de S/. 5,653.00, correspondiendo a la partida 02.00 Bienes, S/. 1,472.00, y a la partida 03.00 Servicios, S/. 4,181.00.
Del monto total presupuestado para Huánuco, la sede central solo remitió en el año la cantidad de S/. 778.89, que fue el 13 %.
La pregunta que estará haciéndose el lector es cómo hacíamos para cubrir los pagos imprescindibles y la adquisición de lo indispensable. Pues lo hacíamos con el peculio personal, en unos casos, a la espera de la remisión correspondiente, y en otros, con el apoyo de amigos, con su trabajo o donaciones de materiales de escritorio.
Esta falencia y problemática no solo se presentó en ese año de las “Bodas de Plata”, sino en todas las gestiones, en tanto Casa de la Cultura o INC Departamental Huánuco, hasta 1997, límite de año del que puedo dar testimonio.
Sin embargo, en 1991, año de las “Bodas de Plata”, con el apoyo económico del erario público del Gobierno Regional, en la gestión del Lic. Julio Tarazona Padilla; de FOPTUR Huánuco, en la gestión de la Sra. María Luisa Gómez Ramírez; así como de amigos, el INC Huánuco ejecutó un gasto de S/. 30,584.61.
Con solo tres trabajadores, durante las actividades conmemorativas se tuvo una programación de cuarenta días consecutivos, tanto en el día como en la noche, con la participación voluntaria de las diferentes agrupaciones artísticas de música y danzas vigentes en ese año, artistas plásticos, escritores, intelectuales, alumnos y docentes del entonces Instituto Superior de Música “Daniel Alomía Robles”.
Es esta labor de entrega la que, al pasar indiferentes las fechas conmemorativas significativas, niega la contribución pionera de quienes hicieron posible el prestigio institucional de lo que hoy es la Dirección Desconcentrada de Cultura en Huánuco.
En los años comunes se festejaban los aniversarios con las denominadas “SEMANAS ARTÍSTICAS CULTURALES”, que solo era una denominación, porque las actividades que se desarrollaban superaban los siete días que trae cada semana.
ENVIDIA SANA
El 26 de agosto del año pasado, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cajamarca celebró en grande sus “Bodas de Diamante”, al haberse cumplido 60 años de su creación, que fue el 23 de agosto de 1965, bajo la denominación de Casa de la Cultura. Seis décadas que, sin mezquindades, la Dirección de esta institución en Cajamarca reconoció la incansable labor de quienes contribuyeron en la promoción, preservación y fortalecimiento de la identidad cultural cajamarquina.
60 años de historia, 60 años de compromiso con la cultura viva de Cajamarca.
La Casa de la Cultura Departamental Cajamarca se creó un año antes que la Casa de la Cultura Departamental Huánuco, que fue en 1966.
LA CASA DE LA CULTURA DEPARTAMENTAL DE HUÁNUCO
La historia de una institución, pública o privada, y especialmente en nuestro caso, una institución destinada al quehacer cultural, no se define solo por sus fechas de creación o por los cambios administrativos que atraviesa, sino, sobre todo, por el impacto que deja en la vida de las personas y en la memoria colectiva de la sociedad. En ese sentido, la trayectoria de la Casa de la Cultura Departamental de Huánuco refleja un esfuerzo sostenido por valorar, proteger y difundir la diversidad de las expresiones culturales de la región.
Los orígenes de la actual Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco, que es desconocida por esta sede desde la creación del Ministerio de Cultura, se remontan al 12 de mayo de 1966, cuando, por Resolución Directoral N.° 261, se creó la Casa de la Cultura Departamental Huánuco.
Su inauguración fue el 1.° de junio del mismo año, realizada por el entonces presidente constitucional, arquitecto Fernando Belaúnde Terry, marcando el inicio de una etapa clave al crearse una institución que en Huánuco respondería a las necesidades de la preservación de las expresiones culturales que nos heredaron nuestros ancestros a través de sus obras, creadas durante siglos, en las que conjugaron su particular comprensión de la cosmogonía, elementos naturales propios de la región, inteligencia, pasiones y sentimientos, entre otros, que han construido su propia idiosincrasia y nos hacen dueños de una identidad cultural propia.
Desde sus primeros años, esta institución se consolidó como un espacio de encuentro entre el Estado y la sociedad. En ella participaron activamente artistas, investigadores, gestores culturales y ciudadanos, convirtiéndola en un punto de referencia para la vida cultural de la región.
El primer director de la Casa de la Cultura Departamental Huánuco fue el cantante lírico José Augusto Rivera Vargas, de origen arequipeño, quien llegó a nuestra ciudad para asumir el cargo de profesor en la asignatura de Canto y Técnica Vocal de la entonces Escuela Regional de Música “Daniel Alomía Robles”, en la dirección del pianista Jaime Díaz Orihuela. Años más tarde, ambos profesionales serían los autores del hoy Himno Oficial de Huánuco.
En 1971, la institución experimentó un cambio importante cuando la Casa de la Cultura del Perú fue convertida en el Instituto Nacional de Cultura, y en Huánuco, como su órgano departamental, se denominó INC Departamental Huánuco, en su forma abreviada. Esta transformación respondió a la necesidad de fortalecer la gestión cultural desde una estructura más organizada, ampliando sus funciones hacia la investigación, protección, conservación y difusión del patrimonio cultural, tanto material como inmaterial.
Décadas después, en 2010, con la creación del Ministerio de Cultura, se produjo una nueva reconfiguración institucional que dio origen a la actual Dirección Desconcentrada de Cultura Huánuco. Esta etapa buscó reforzar la presencia del Estado en las regiones y avanzar hacia una gestión de la protección y preservación cultural más descentralizada, adaptada a las particularidades de cada territorio.
A lo largo de los años, la institución ha mantenido un compromiso constante con la preservación del patrimonio cultural y el fortalecimiento de la identidad regional. En ese camino, ha enfrentado diversos desafíos y se ha ido adaptando a los cambios sociales y políticos del país, sin perder de vista su misión principal. Su labor ha permitido generar espacios de diálogo, creación y reflexión, reafirmando el papel de la cultura como un elemento clave para el desarrollo y la cohesión social.
Esta memoria no solo recoge los principales hitos de su historia, sino que también busca reconocer el trabajo realizado y proyectar los desafíos futuros, en un contexto donde la cultura sigue siendo fundamental para entendernos como sociedad y valorar nuestra diversidad natural y cultural.










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