La guerra en Oriente Próximo amenaza la economía global: ataques iraníes paralizan Qatar y elevan el gas 30%. El conflicto, de 3 semanas, pone en jaque el suministro energético mundial.
La infraestructura energética de Oriente Próximo se ha transformado en el principal campo de batalla. Con la guerra israelo-estadounidense contra Irán en su tercera semana, los bombardeos iraníes a instalaciones clave en Qatar han provocado una subida del 30% en los precios del gas en Europa, poniendo en riesgo el 17% de la exportación catarí por al menos 5 años.
Según la investigación publicada por EL PAÍS, el conflicto, que ya lleva 21 días, ha escalado con ataques directos a refinerías y terminales petroleras, afectando a la capacidad de los países para mantener sus economías y el flujo global de hidrocarburos. Esta confrontación amenaza con disparar los costos de la energía y propagar la inestabilidad a nivel planetario.
El 30% del Gas Europeo en Riesgo por Ataque a Ras Laffan
La noche del pasado miércoles, la escalada bélica en Oriente Próximo alcanzó un punto crítico. Irán, en represalia por bombardeos previos a su propio territorio —incluido el campo gasístico Pars Sur, el mayor del mundo, presuntamente atacado por Israel con visto bueno de Washington—, desató una lluvia de misiles y drones contra instalaciones energéticas de sus vecinos. El impacto más devastador ocurrió en la Ciudad Industrial Ras Laffan, Qatar, un epicentro global para el procesamiento de gas natural licuado (GNL). Las autoridades cataríes reportaron grandes incendios y daños sin precedentes. Este ataque es crucial, pues el Golfo Pérsico es la principal ruta para el 20% del petróleo mundial y un tercio del gas natural que se exporta. Saad al Kaabi, consejero ejecutivo de QatarEnergy, confirmó a la agencia Reuters que las reparaciones tardarán un mínimo de 3 años, y la capacidad de exportación de gas catarí se reducirá en un 17% durante los próximos 5 años. Esto obligará a cancelar contratos a largo plazo con países como Italia, Bélgica, Corea del Sur y China, invocando "fuerza mayor". La repercusión fue inmediata: el precio de referencia del gas en Europa se disparó más de un 30% en un solo día, y el Banco Central Europeo advirtió sobre un impacto directo en la inflación a corto y medio plazo, afectando a múltiples sectores económicos globales.
¿Es el Estrecho de Ormuz el Próximo Gran Objetivo Global?
La estrategia iraní de estrangular el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo global y un cuarto del GNL, no es nueva. Durante la "Guerra de los Tanques" en los años 80, este punto ya fue un foco de tensión. Sin embargo, en esta tercera semana de conflicto, la amenaza ha escalado drásticamente. El pasado sábado, la aviación estadounidense bombardeó la isla de Jarg, la principal terminal de carga petrolera de Irán en el Golfo Pérsico. La respuesta de Teherán no se hizo esperar, atacando el yacimiento gasístico Shah de Emiratos Árabes Unidos y sus instalaciones de almacenamiento en Fuyairah, el campo petrolífero de Majnun en el sur de Irak, y la refinería de Lanaz en el Kurdistán iraquí. Los ataques del jueves continuaron, con drones iraníes impactando las refinerías de Mina Abdulá y Mina al Ahmadi en Kuwait, y un misil golpeando la refinería de Haifa, la más importante de Israel. Estos incidentes subrayan la vulnerabilidad de una región que produce un tercio del crudo mundial, y donde la Guardia Revolucionaria de Irán ha declarado la infraestructura energética de los países vecinos, aliados de EE. UU., como "objetivo directo y legítimo".
Un Vuelco en las Alianzas Regionales y el Malestar Global
Mientras los proyectiles caían, los ministros de Exteriores de 12 países musulmanes, incluyendo a Turquía, Pakistán y Egipto, se reunían de emergencia en la capital saudí. El duro comunicado emitido el jueves exigió a Irán "detener de inmediato" sus ataques con drones y misiles balísticos contra infraestructura civil y petrolera, cesar el bloqueo y las amenazas sobre los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb, y "respetar el derecho internacional". Es notorio que el comunicado no mencionó a Estados Unidos, y a Israel solo en relación con Líbano. Este silencio refleja un cambio significativo: si bien en las primeras 2 semanas del conflicto varias capitales del Golfo habían expresado su malestar con Washington por la guerra, ahora el enfado se dirige hacia Teherán, cuyas acciones amenazan directamente sus principales ingresos, los hidrocarburos. Incluso Qatar, considerado más pro-iraní por sus vecinos (hasta el punto de que en 2017 enfrentó un bloqueo regional de 4 años), y Omán, mediador histórico, han sufrido ataques. Este jueves, Qatar expulsó a los agregados militares y de seguridad de la Embajada de Irán en Doha, y su primer ministro, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, expresó que los ataques "plantean muchos interrogantes" sobre las relaciones de vecindad.
¿Hasta Dónde Podría Extenderse la Crisis Humanitaria y Económica?
El impacto de esta escalada va mucho más allá de los precios del petróleo y el gas. La Organización Mundial de Comercio (OMC) ha advertido que la situación "amenaza la seguridad alimentaria" mundial. Esto se debe no solo al incremento en los costos energéticos, sino también a que el estratégico estrecho de Ormuz es la ruta de suministro para un tercio del nitrógeno usado globalmente como fertilizante. Un aumento en los costos de los fertilizantes, que ya se dispararon un 15% en los mercados internacionales solo en la última semana, se traduciría directamente en precios más altos para los alimentos, afectando con mayor dureza a los países menos desarrollados y a poblaciones vulnerables. El secretario general de la ONU, António Guterres, exigió desde Bruselas a Washington y Tel Aviv "poner fin a esta guerra que amenaza con salirse totalmente de control, causando un inmenso sufrimiento a civiles y con una propagación a la economía global de potenciales consecuencias dramáticas". La dependencia del mundo en la cadena de suministro de fertilizantes, valorada en más de 200 mil millones de dólares anuales, se ve seriamente comprometida.
Estrategias de Diversificación: El Plan de Irak y Turquía para el Flujo Energético
Ante la extrema volatilidad en el Golfo, la diversificación de rutas de exportación de hidrocarburos se ha vuelto una prioridad. Algunos países han incrementado el uso de oleoductos terrestres en dirección oeste. En una muestra de ingenio logístico y geopolítico, el ministro de Energía turco, Alparslan Bayraktar, propuso extender el oleoducto que conecta los yacimientos de Kirkuk y el Kurdistán iraquí (en el norte) hasta los campos petrolíferos del sur de Irak. Este oleoducto culmina en la terminal turca de Ceyhan, en el Mediterráneo. Bayraktar estimó que, aunque las exportaciones iraquíes actuales rondan los 3 millones de barriles de crudo por día (bpd), este oleoducto podría transportar hasta 1.5 millones de bpd, abriendo nuevas vías a clientes en la cuenca mediterránea. Turquía, un socio clave de la OTAN, busca reforzar su papel como corredor energético vital.
El Resurgir del Oleoducto Kirkuk-Ceyhan: Una Oportunidad Tras Años de Conflicto
Esta misma semana ha marcado un hito significativo en los esfuerzos por asegurar el suministro. Tras años de atentados, disputas y demandas internacionales que habían limitado severamente su uso, el Gobierno central de Irak y el Gobierno Regional del Kurdistán iraquí han pactado retomar conjuntamente el uso del oleoducto Kirkuk-Ceyhan y otras tuberías asociadas. El martes, las autoridades centrales de Irak anunciaron que ya se han comenzado a bombear 170.000 barriles por día, con planes de aumentar gradualmente el volumen hasta los 250.000 bpd en las próximas semanas. Además, la petrolera estatal iraquí SOMO ha firmado contratos con diversos compradores internacionales para exportar crudo a través de Turquía, Jordania y Siria. Estas medidas buscan asegurar que Irak, uno de los mayores productores de petróleo de la OPEP con una capacidad que supera los 4.5 millones de bpd, pueda mantener sus exportaciones, cruciales para su economía y el suministro global, en medio de la creciente inestabilidad regional.
¿Qué Lecciones Aprenderá el Mundo de Esta Crisis y Cuáles Serán las Consecuencias a Largo Plazo para la Geopolítica Energética?
Mientras la región arde, la comunidad internacional observa con preocupación una escalada que, a tres semanas de su inicio, ya ha reconfigurado alianzas y elevado drásticamente el costo de vida a nivel global. La fragilidad de la cadena de suministro energético y la interconexión de los mercados se hacen patentes con cada misil lanzado. La pregunta ahora no es solo cómo terminará esta guerra, sino cómo el mundo se adaptará a un escenario donde la energía es un arma geopolítica de primer orden. Los líderes mundiales se enfrentan al reto de asegurar fuentes alternativas, desescalar tensiones y buscar soluciones diplomáticas urgentes antes de que el conflicto se convierta en una catástrofe económica y humanitaria sin precedentes, afectando a más de 8 mil millones de personas. La próxima cumbre del G7, prevista para dentro de 4 semanas, tendrá la crisis energética de Oriente Próximo como su tema central.
Crédito de imagen: Fuente externa










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