La inteligencia artificial (IA), es una forma de razonamiento desarrollado por máquinas, este concepto de inteligencia artificial se genera cuando una máquina produce entornos cognoscitivos de los seres humanos que se relacionan con otras mentas humanas, (por ejemplo), como pensar, aprender, percibir. Es decir, el potencial de una máquina para interpretar datos, para aprender de ellos, obtener conocimiento y desarrollar tareas, en este contexto desarrollar actividades de tipo laboral. Consideramos que hoy día la inteligencia artificial se ha convertido en una pieza clave para el empresario, toda vez que, le permite automatizar tareas desarrolladas por máquinas. Entonces nos preguntamos, ¿qué sucederá con el trabajo humano?, ¿qué sucederá con las relaciones laborales generadas entre trabajador persona natural, y el empleador persona natural o jurídica?
La inteligencia artificial tiene una incidencia importante en todos los campos empresariales. Los ejemplos de su aplicación son innumerables: desde la creación de aplicaciones para el uso del trabajador, hasta la formulación de predicciones para la organización del trabajo.
Existen tres categorías básicas que la inteligencia artificial contiene para el campo empresarial: los sistemas expertos, que plantean razonamientos semejantes a los del hombre. A partir de una base de conocimientos originada desde la codificación en un programa; los sistemas en lenguaje natural, que se comunican con el hombre a partir de las formas del lenguaje humano; y finalmente, los sistemas de percepción de visión, habla y tacto.
Sin duda alguna, para las empresas la inteligencia artificial puede ofrecer ventajas, pero por si sola, incorporarla trae retos, los costos, el personal y su formación, la voluntad empresarial y la demostración de que la aplicación es eficaz en la generación de confianza a los consumidores. Además, todo ello debe acompañarse de una estrategia competitiva para su debida incorporación. En este sentido, las empresas se han adaptado según sus intereses y capacidades para aplicar la inteligencia artificial.
Las relaciones laborales han sido claramente modificadas por la incidencia de la era digital en nuestra sociedad, existe una especie de génesis en lo que puede denominarse como “la robotización de la economía”, ya que representa la extracción social del hombre y la mujer trabajadora de la relación subordinada que el empleador ha construido respecto de estos.
Entonces, se trata de un orden que a primera vista crea riqueza, pero al mismo tiempo vulnera derechos. Los intereses individuales y colectivos carecen de sentido bajo los nuevos intereses del trabajo a los ojos del empresario o empleador. Toda vez que, el robot no exige protección social, y su margen de protección jurídico-laboral es casi inexistente. Y, el robot no es cotizante para el sistema de seguridad social y esto ya es un paradigma.
La relación laboral en este sentido presenta desafíos que cuestionan las luchas de los trabajadores en la historia. Porque la inteligencia artificial contiene ventajas para los procesos empresariales, pero también es cierto que ha representado amenaza para los derechos de los trabajadores.
En este sentido, la implementación de la inteligencia artificial, analizada bajo la óptica del impacto social que genera, conlleva una serie de consecuencias desfavorables. En primer lugar, se plantea el aumento temporal del desempleo que conduce por sí mismo a la creación de nuevas necesidades y por tanto el incremento de desigualdades. Algunos estudios estiman que entre el 21% y 38% del empleo en los países desarrollados podría desaparecer a causa de la digitalización y la automatización de la economía.
Así mismo, existe una marcada preocupación por el manejo de datos de las personas. Específicamente en cuanto al uso y la gestión que puedan hacer los gobiernos y las empresas de la inmensa cantidad de datos que poseen sobre ellos con el propósito de alimentar los sistemas de inteligencia artificial.
De manera general, se establecen consecuencias sociales como la transformación de las relaciones humanas, el aumento de la desigualdad, la erosión de la sociedad civil. Pero concretamente la promulgación de la inteligencia artificial en los entornos laborales podría llevarnos a la eliminación del trabajador y este escenario ignora un aspecto importante de la economía: sin trabajadores, no hay consumidores. Por ejemplo, para el caso europeo, que el Parlamento ha advertido de este problema. Y junto a esto, la discusión sobre la obligación que tendrían las máquinas de pagar impuestos o no. Dos escenarios que pueden trasladarse a cualquier lugar del planeta y contiene repercusiones directas sobre la economía de un territorio.
La estructura convencional de las relaciones laborales ha sido modificada por la incorporación de la inteligencia artificial, modificaciones que hoy en día no tienen explicaciones completas. Esta herramienta tecnológica no emplea los mismos sistemas que históricamente representaron una revolución del trabajo. El trabajo humano se enfrenta no solamente a una profundización de los procesos productivos y el que hacer de una tarea mecánica, sino que pretende realizar el trabajo del cerebro humano, con los retos que esto implica y desde allí se debe dimensionar el futuro de la actividad humana.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.