La indecisión, el rechazo a ambos candidatos y la opción de no votar por ninguno superaron a los votos definidos en una encuesta callejera realizada por Diario Ahora sobre una eventual segunda vuelta. De 18 ciudadanos consultados, al menos 7 dijeron que no sabían, no opinaban, seguían evaluando o rechazaban por completo las dos opciones en disputa.
El sondeo recogió 5 menciones a favor de Keiko Fujimori y 3 a favor de Roberto Sánchez o Juntos por el Perú. Sin embargo, varias respuestas favorables no expresaron adhesión plena, sino voto por descarte, temor al candidato contrario o resignación frente a una oferta política percibida como insuficiente.
Uno de los entrevistados marcó el tono del recorrido al afirmar que no votaría “por ninguno” y aclarar que su postura no era indecisión, sino una decisión “sólida”. Otros ciudadanos repitieron argumentos similares al señalar que “los dos no sirven” o que “ninguno de los candidatos” les genera confianza.
El rechazo se vuelve una posición política
La encuesta evidencia que una parte del electorado no se ubica entre dos candidaturas, sino frente a ambas. En ese grupo, el voto nulo, blanco o de protesta aparece como una forma de expresar hartazgo ante la política nacional, según los testimonios recogidos por este medio durante el recorrido.
La desconfianza estuvo asociada, sobre todo, a la corrupción. Una ciudadana sostuvo que “todos son rateros” y que los gobernantes “no van a poder hacer nada”. Otro entrevistado afirmó que todos los presidentes que ingresan a dirigir el país terminan vinculados a corrupción, antes de señalar que votaría por Keiko Fujimori porque “quizás puede cambiar”.
Entre quienes optaron por Roberto Sánchez, también apareció el voto por descarte. Una electora afirmó que votaría por él “no porque me guste, sino porque es el mal menor”. La frase resume una tendencia detectada en la consulta: parte del voto definido no nace de la confianza, sino del rechazo comparativo.
Seguridad y desconfianza pesan en la decisión
La inseguridad ciudadana apareció como otro factor de decisión. Un entrevistado planteó que el próximo gobierno debería proponer pena de muerte para delitos como sicariato y violación de menores, antes de inclinarse por Keiko Fujimori. Su respuesta muestra que, para algunos votantes, la demanda de orden pesa tanto como la evaluación de los candidatos.
El sondeo no tiene valor estadístico nacional, pero sí permite observar el clima político en la calle: electores divididos, adhesiones débiles y un bloque de ciudadanos que aún no encuentra una opción convincente. En una segunda vuelta ajustada, ese bolsón de indecisos, votos nulos y rechazos podría convertirse en el terreno decisivo de la campaña.
El reto para ambas candidaturas será convertir el rechazo en respaldo efectivo. Hasta ahora, según lo recogido por Diario Ahora, una parte importante de los ciudadanos no pregunta quién representa mejor sus expectativas, sino quién le genera menos desconfianza.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.