La presión de Huamalíes en la sede del Gobierno Regional de Huánuco obligó al gobernador Antonio Pulgar a aceptar un cronograma cerrado para destrabar el Estadio Municipal Colón de Llata: presentación del expediente final el 15 de junio, aprobación mediante acto resolutivo el 20 e inicio de obra el lunes 22. El acuerdo se produjo después de que dirigentes, autoridades y pobladores advirtieran que tomarán el estadio y radicalizarán la protesta si los plazos vuelven a incumplirse.
El conflicto estalló por una obra que, según los dirigentes huamalianos, permanece abandonada desde hace un año y seis meses, pese a que ya existe una empresa contratada bajo la modalidad de diseño y construcción. David Zelaya Huanca, integrante del Frente de Defensa, señaló que la población ya no acepta “actas” ni “compromisos” sin documentos que acrediten avances reales.
La tensión subió cuando los representantes de Huamalíes recordaron que antes se habían ofrecido fechas como el 15 de marzo y el 15 de abril, pero el expediente no fue culminado. Carlos Chávez, dirigente del Frente de Defensa, sostuvo que la movilización buscaba “pasos y plazos” y no nuevas explicaciones técnicas, luego de viajes nocturnos desde Llata hasta Huánuco.
El estadio se convierte en prueba política
Antonio Pulgar reconoció que había anunciado avances para mayo, pero indicó que confió en los consultores y luego fue informado de problemas vinculados a pruebas de diamantina. El gobernador afirmó que el presupuesto está “totalmente garantizado” y sostuvo que la obra debe terminar este año, aunque atribuyó parte de la demora al desempeño de la empresa encargada del expediente.
Darío Martínez Martínez, consultor del saldo de obra, explicó que el primer y segundo entregable ya fueron presentados al 100% y que el tercer entregable incluye metrados, evaluación de la estructura y adecuaciones a la normativa vigente. El arquitecto indicó que el proyecto original presentaba deficiencias en accesibilidad universal y que el nuevo expediente incorpora modificaciones para personas con discapacidad.
La explicación no convenció a los dirigentes. Pulgar interrumpió al consultor y le dijo que no acudiera a “engañar a la gente”, luego de que Martínez afirmara que trabajaban día y noche. “Pon el punche y ponte a trabajar”, le reclamó el gobernador, en una escena que expuso la presión política sobre el equipo técnico y la necesidad de mostrar resultados inmediatos.
Tres fechas bajo vigilancia ciudadana
El acuerdo final incluyó la participación de tres representantes de Huamalíes, entre ellos el consejero regional, un secretario del Frente de Defensa y un representante de Juana Moreno, para fiscalizar el avance del expediente junto al gerente de Infraestructura, supervisores y la empresa. Según Pulgar, el objetivo es evitar que el expediente sea observado al final y vuelva a retrasarse.
Los dirigentes también exigieron que no ingresen subcontratistas ni “manos ajenas” a la ejecución del estadio. Luis Alberto Mesa Ceballos, integrante del Comité de Lucha, pidió que en Llata esté presente el equipo clave de la empresa, incluidos residente, arquitecto, especialistas y supervisión, bajo vigilancia permanente de la población.
Abel Calisto Laguna, presidente del asentamiento humano Juana Moreno, advirtió que el abandono del estadio afecta directamente a los vecinos: calles desniveladas, polvo en temporada seca, lodo en lluvias y presencia de animales dentro del recinto. Según su versión, la población ya no confía en las autoridades porque la obra debió estar concluida hace meses.
El Estadio Colón dejó de ser solo una infraestructura deportiva. Para Huamalíes, se ha convertido en el símbolo de una relación rota con el Gobierno Regional: promesas incumplidas, funcionarios cuestionados y una provincia que llegó hasta Huánuco para poner fechas en el acta. El 22 de junio será la primera prueba: si la maquinaria no entra al estadio, la protesta podría volver con mayor fuerza.









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