La carretera de doble vía Rancho–Panao enfrenta retrasos debido a un problema clave fuera del trazo vial: la falta de depósitos de material excedente (DME) autorizados y socialmente aceptados. El alcalde distrital de Umari, Keny González, reconoció que los DME contemplados inicialmente en el expediente técnico fueron desestimados o no lograron acuerdos con los propietarios de los predios, lo que ha limitado el avance de la obra.
González explicó que la supervisión y el consorcio ejecutor realizaron una visita de campo para evaluar nuevas alternativas de terreno. Según indicó, una de las opciones se ubica en Tambillo y otra en Verbena Pampa, cerca de la progresiva del kilómetro 5, en el desvío hacia Verbena. Ambas zonas aparecen ahora como posibles soluciones para destrabar el transporte y la disposición del material excedente.
El alcalde admitió que la obra se encuentra por debajo de su programación, aunque evitó precisar el porcentaje exacto de avance. Su declaración marca un punto sensible: el retraso no estaría vinculado únicamente a trabajos de construcción, sino también a problemas sociales, disponibilidad de terrenos y acuerdos pendientes con comunidades y propietarios.
Dos terrenos bajo evaluación
La alternativa de Tambillo fue presentada como una propuesta que aún requiere evaluación técnica. González señaló que la supervisión y los especialistas verificaban el terreno en campo para determinar si puede funcionar como DME. Antes de tomar una decisión, según dijo, la opción fue puesta en conocimiento de la población, sus autoridades y la junta vecinal.
El alcalde sostuvo que la comunidad de Tambillo habría expresado disposición a aceptar la alternativa si los técnicos determinan que el terreno es adecuado. Esa precisión es importante porque el propio González remarcó que la municipalidad no puede imponer decisiones unilaterales. Según su versión, cualquier avance debe partir de estudios, planteamientos técnicos y acuerdos con la población.
La segunda opción está en Verbena Pampa. González indicó que esa zona también está próxima a ser evaluada o habilitada, siempre que cuente con la aprobación de la supervisión y de la entidad correspondiente. El alcalde señaló que espera que ambos DME puedan habilitarse pronto para que el consorcio trabaje con mayor intensidad en el proyecto.
El problema no es menor. En una obra vial, los depósitos de material excedente son necesarios para retirar, trasladar y disponer el material removido durante la ejecución. Si no existen puntos autorizados o socialmente aceptados, el movimiento de tierra se ralentiza y la obra pierde ritmo. En este caso, el alcalde vinculó directamente la falta de DME con la demora del proyecto.
Riesgos por acceso y tránsito escolar
Durante la visita, se planteó una observación sobre la pendiente del terreno en Tambillo y la presencia de un riachuelo que podría dificultar el acceso. González respondió que en ingeniería “todo es posible”, pero condicionó cualquier decisión a trabajos topográficos que permitan determinar la viabilidad real de la propuesta.
El alcalde también descartó, en la práctica, que el acceso de volquetes se realice por el lado de la vía asfaltada si eso implica riesgos para la población escolar. Según explicó, en esa zona transitan niños y adolescentes de inicial, primaria y secundaria, por lo que se busca evitar accidentes con maquinaria de alto tonelaje.
Este punto introduce una dimensión ciudadana en el retraso. La solución al problema de los DME no puede generar otro riesgo para la población. Si los accesos no son seguros, la obra podría enfrentar nuevas resistencias, observaciones o conflictos sociales, especialmente en zonas donde el tránsito pesado coincida con rutas escolares.
González afirmó que autoridades y población han participado en varias reuniones para buscar alternativas. Según su lectura, los problemas sociales han impedido que la carretera avance al ritmo esperado. Por ello, insistió en que la solución debe construirse mediante articulación entre comunidad, autoridades, supervisión, entidad y empresa ejecutora.
La carretera Rancho–Panao aparece así atrapada en un cuello de botella que combina expediente técnico, propiedad privada, validación comunal y seguridad vial. El alcalde no responsabilizó directamente a un solo actor, pero sí reconoció que los acuerdos no alcanzados sobre los predios inicialmente previstos impactaron en la ejecución.
El siguiente paso será la definición técnica y social de los terrenos de Tambillo y Verbena Pampa. Si ambos pasan la evaluación y reciben conformidad de la población, la obra podría recuperar ritmo. Si una o ambas alternativas son descartadas, el proyecto seguirá expuesto a demoras y a una presión creciente de los usuarios que esperan una carretera de doble vía con avances visibles.










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